KIRCHNER IMPLACABLE CON LA TRANSVERSALIDAD DE CENTRO DERECHA
Cobos, como Macri, en el tobogán

Por Carlos Tórtora
En octubre del 2007, Mauricio Macri, vencedor del kirchnerismo en la Capital, se plantaba como la gran esperanza del centro derecha y hasta del peronismo disidente. Dos años después, navega en la segunda línea y se le haría difícil hasta pelear su reelección. Con algunas diferencias, la curva de la trayectoria de Julio Cobos es semejante. Con el voto no positivo emergió como el candidato de radicales, independientes y hasta peronistas. Pero en menos de un mes su imagen se apagó. Su voto anti Redrado y pro gobierno es un señal de debilidad que se reflejará en las próximas encuestas. En ambos casos, el noqueador fue Néstor Kirchner. Mientras Macri hizo equilibrio en sus relaciones con Olivos y no jugó políticamente a fondo, el gobierno lo toleró. Pero la foto del Jefe de Gobierno abrazado a Francisco de Narváez y festejando el 28-j, el eclipse kirchnerista cambió las cosas. De ahí en más empezó la demolición: primero fue la campaña contra Jorge "Fino" Palacios, después el caso Ciro James, la intervención de Norberto Oyarbide, y para rematar, la ofensiva contra Abel Posse, al que Macri entregó sin combatir. Avasallado por el castigo, desde entonces se recluyó en su despacho, amagando cada tanto con una candidatura presidencial en la que ya ni sus íntimos creen.
Cobos mantenía un
filoso contrapunto hasta que empezó la crisis de las reservas. Cuando un mes atrás
decidió convocar a la Comisión de Labor Parlamentaria, Kirchner habría dado la
orden. Todas las usinas oficiales se movilizaron para pedir su cabeza, mientras
la Secretaría de Inteligencia rastrillaba en su intimidad, presionándolo con
cuestiones absolutamente ajenas a la política. Cobos, igual que Macri, retrocedió
tambaleándose. Se recluyó en Mendoza, dejó de hablar con el periodismo y
terminó siendo funcional a Kirchner con su voto no negativo contra Redrado,
redactado a toda velocidad, para que CFK pudiera rápidamente colocar en el
Banco Central a la interventora Mercedes Marcó del Pont, que hará realidad todo
lo que Cobos le criticó al gobierno en su dictamen.
El punto de inflexión
En política todo
tiene final abierto, pero es una realidad que el Vicepresidente, como Macri,
ingresó en la parte descendente de la curva. La plana mayor radical ya mira a
Ricardo Alfonsín y la clase media se pregunta qué motivo hay para confiar en un
candidato tan poco coherente. ¿Fue sólo la crisis de las reservas lo que
disparó la ira de Kirchner? Fuentes del bloque de senadores oficialista
entienden que Kirchner toleraba a Cobos como potencial candidato radical, pero
le resulta insoportable la idea de la alianza Cobos-De Narváez, una suerte de
transversalidad de centro derecha que podría llegar a arrastrar a buena parte
del PJ, la UCR y el PRO. Es decir, romper el cerrado esquema de Kirchner para
ser el único candidato peronista el año que viene. Los llamados casi diarios de
De Narváez a la presidencia del Senado y los coqueteos de Cobos con
gobernadores, intendentes y hasta con Eduardo Duhalde, habrían desatado la reacción
de Kirchner.
Pronóstico reservado
A partir de ahora,
el problema de Cobos es también el mismo que el de Macri. Su credibilidad está
en baja y lo que diga o haga para plantarse ante el gobierno -en el hipotético
caso de que eso ocurra- ya sería visto con desconfianza.
Un Cobos desempatando en el Senado a veces a favor y a veces en contra del gobierno ya no calificaría como jefe de la oposición. Con el actual retroceso del Vice se fortaleció el bipartidismo que ahora los Kirchner parecen amar. La UCR va en busca de una fórmula hiperradical y Kirchner se prepara para sentarse en el trono del PJ una vez más. La transversalidad de centro derecha deberá esperar.