AUMENTA EL ENTRENAMIENTO ARMADO: ¿PARA QUÉ?
En 24 horas, atacaron cuarteles en Montevideo y Posadas

Por Alexis Di Capo para el Informador Público
El general Mario Dotto, comandante de la Brigada de Monte Doce de Posadas, le explicó a Primera Edición del ataque armado que sufrió esa unidad el lunes pasado. Un día después, como informa Enfoques, una banda de extremistas etarras atacó el Comando Nacional del Ejército en Montevideo. A esta secuencia hay que sumarle la creciente actividad del EPP (Ejército Popular de Paraguay) el grupo guerrillero conectado a la FARC que acaba de adjudicarse en un comunicado el asesinato del policía Florencio Núñez. Según algunos analistas, estos hechos estarían conectados y hasta podrían formar parte de un plan para el retorno de la lucha armada en la región.
Detallan cómo fue
el ataque al cuartel
• Así expresó el general Mario Dotto, comandante de la Brigada de Monte XII del Ejército en referencia a la reacción del personal ante los encapuchados.
• POSADAS. Después del extraño episodio ocurrido en la Sección de Arsenales de la Brigada de Monte XII en esta capital, ayer el general Mario Gabriel Dotto, comandante de la Brigada, dialogó con Primera Edición y contó detalles de lo sucedido la madrugada del domingo en la que dos personas encapuchadas y armadas irrumpieron en la dependencia y fueron repelidos a tiros. “No puedo pensar en algo concreto de qué animó a estos intrusos a ingresar al cuartel, no hacer uso de las armas que tenían en su poder, huir sin disparar y sin concretar ninguna acción, no puedo hacer inferencias porque las hipótesis son múltiples”, afirmó. Además explicó que el Ejército comunicó oficialmente a la Justicia Federal de lo ocurrido “y es la Justicia la que decidirá las acciones a seguir, quien valiéndose de un auxiliar de justicia, en este caso Gendarmería Nacional está llevando a cabo las acciones”. Con respecto al hecho en particular, Dotto detalló que en la guardia de la sección se encontraba el jefe de guardia, un suboficial del Ejército. “Aparece un individuo con pasamontañas y guantes empuñando una pistola 9 milímetros, no le habla al jefe de guardia sino que le hace señas con la punta de pistola para que se ponga de pie. El jefe de guardia pensó que era una broma, pero se da cuenta que no cuando le pegó un culatazo en la cabeza”, explicó. Un detalle no menor es que el individuo que ingresó estaba vestido con ropa militar acomodada muy prolijamente como lo usaría un integrante de la fuerza, esto alimentaría la hipótesis que podrían estar familiarizados con la fuerza o ser ex integrantes de la misma. Asimismo, indicó que el golpe “no fue violento para lastimarlo, sí para dejarle un hematoma en la cabeza”. Con el golpe, el jefe de guardia se percató de que no se trataba de una broma y “se da cuenta que fue sorprendido y este hombre sin hablarle le hace ingresar a la cocina, pegada a una habitación de descanso para los que están de guardia”, contó el general. En este sentido, al parecer, los desconocidos habrían pensado que el jefe de guardia se había quedado solo, ya que minuto antes de que ingresara el primero, dos soldados que estaban de guardia, salieron a hacer las recorridas del predio como es costumbre. “Cuando van hacia atrás, a la habitación, el intruso no se percató que había otro suboficial descansando y es el que se sienta en la cama, carga el fusil, saca el seguro y abre fuego, de modo que este intruso se sorprendió de encontrarse con este suboficial”, indicó Dotto. Además dejó en claro que el desconocido no utilizó en ningún momento el arma. Al darse cuenta que había sido descubierto y medio de disparos de FAL por parte del segundo suboficial, el intruso sale corriendo y es perseguido por los militares y ahí es cuando notaron que había un segundo hombre y un vehículo de apoyo, también vestido de militar y con capucha, afuera que al notar que fueron descubiertos huyó hacia la avenida Alem atravesando la cancha de polo, contó. El que ingresó huyó por el portón central de la avenida Centenario y “ahí deja huellas de sangre que Gendarmería recogió como material genético para pericias”. Dotto aclaró además que “ninguno de los integrantes de la fuerza resultó lesionado. La sangre que se encontró es del delincuente que ingresó al cuartel, que está en la pared y en la salida”. Incluso el comandante de la Brigada de Monte XII afirma que el suboficial reaccionó al percibir “que se trata de un delincuente que ha ingresado adentro del cuartel y que está apuntándole con un arma y hace peligrar su vida y la de su compañero y por eso abre fuego”. La investigación de este caso continúa y está a cargo del Juzgado Federal de Posadas, Secretaría Dos.
¿Noche de nostalgia?
Por Javier Bonilla
Extremistas pro etarras en Montevideo destrozan Comando General del Ejército.
En la noche del pasado 24 de agosto un grupo de manifestantes encapuchados atacó salvajemente el Comando del Ejército Nacional provocando diversos daños en el edificio -obra del insigne arquitecto militar Alfredo Campos y que días atrás festejó sus 100 años de existencia- rotura generalizada de vidrios, vehículos (uno destruido), pintadas soeces, focos ígneos en la calzada y rotura de cartelería, con el agregado de haber arrojado numerosos proyectiles hacia adentro de la sede castrense, en cuyo interior o entorno se ubican varias organizaciones militares, inclusive académicas. Al lugar concurrieron dotaciones de bomberos y policiales, siendo que estas últimas arribaron después de los incidentes. Por lo tanto, no hubo detenidos.
Desde 1995, elementos ultraizquierdistas recuerdan -siempre con algún tenor de agresividad física o verbal- los graves incidentes acaecidos en la asonada de 1994, cuando una horda enardecida por la prédica de radios y diarios pro etarras, desde la entonces emisora tupamara CX-44, hasta la más radical y stalinista "Radio Centenario", rodeaba el Hospital Filtro (en una zona densamente poblada y próxima a la que era la sede presidencial del momento) intentando evitar extraditar hacia España a cuatro terroristas vascos, en falsa y promocionada huelga de hambre, acusados y culpables de varios crímenes cometidos en territorio hispano. La misma terminó, en la época, con un muerto y varios heridos, luego que, tras una interferencia cuya fuente aún se ignora en el sistema de radio policial, se informara -faltando a la verdad- que se habían producido bajas entre los agentes del orden. Inmediatamente después de esos hechos, inclusive, se procesaron y sancionaron a varios policías.
Años después, un ex líder tupamaro radical, Jorge Zabalza, admitiría públicamente que los incidentes formaban parte de un plan para foguear en materia de asonadas a la juventud radical, trasladando entonces al lugar una camioneta equipada con clavos "miguelito", bombas molotov y armas cortas para poder reaccionar duramente ante las fuerzas policiales. Asimismo, vecinos daban cuenta en ese mismo agosto de 1994, de la existencia de otros vehículos desde los cuales se distribuía gratuitamente alcohol y estimulantes a los asistentes. Para complicar más la situación, las balas que mataron al manifestante aludido, calibre 12, son de muy difícil peritaje, razón por la cual no pudo establecerse si partieron de un agente policial o de un civil infiltrado. La ETA también había ayudado económicamente a los medios de comunicación uruguayos que incitaron a obstaculizar a la Justicia española, al difundir a cuatro vientos que los acusados serían torturados o eliminados una vez arribados a Madrid.
En la época llamó la atención, igualmente, -que ante el publicitado anuncio que entonces hicieran los terroristas Mikel Ibáñez, Jesús Goitía, Jesús María Lariz Iriondo -hoy asilado en la Argentina kirchnerista y apoyado por el radical, (hoy desnaturalizado y nada maternal "Movimiento de las madres de la Plaza de Mayo" liderado por la tristemente "célebre" Hebe Bonafini, asumidamente pro ETA- y el hoy disidente etarra Luis Lizarralde, de oponerse a su entrega a España mediante una huelga de hambre (que no fue tal)- la Justicia uruguaya, frecuentemente acusada de simpatizar con la extrema izquierda, no determinara su internación en el cercano Hospital Policial, equipado con helipuerto. Decidió, en cambio, enviarlo a un nosocomio público habitualmente desguarnecido. Otro secreto a voces, aludía a que muchos elementos de la clase política uruguaya conocían perfectamente la filiación de los etarras, en ese momento operadores de un conocido restaurante, como cocineros y mozos.
Llama la atención que la prensa uruguaya haya ignorado los incidentes en primera instancia, el día 25, con excepción de los medios oficialista canal 12 y diario "La República", (este último altamente endeudado con UTE y prácticamente en manos del gobierno), que redacta la noticia aún insistiendo en aparentar la inocencia de los etarras, todavía hoy presentados como unos "perseguidos por los servicios de inteligencia españoles".
Horas antes, la madre de la víctima de los incidentes de 1994, Fernando Morroni, aún simpatizando con el gobierno, explicaba a la prensa que, en la expectativa de reabrir el caso, se había entrevistado con el hoy Ministro del Interior, Eduardo Bonomi, a quien ella sindicaba como uno de los promotores principales de los hechos que desembocaron en los incidentes de 1994. Meses antes el ministro de Defensa Luis Rosadilla había escandalizado a la opinión pública afirmando que la ETA "no siempre era terrorista".
Como colofón vale la pena comentar que desde el Comando General del Ejército se pidió refuerzo policial a la Jefatura, dado que la inteligencia militar había alertado al mando de los desmanes que se producirían horas después.
La Jefatura para cuyo Departamento de Relaciones Públicas los incidentes no existieron, denegó el pedido.