Director: Carlos Tórtora                            Editor: Guillermo Cherashny

07.02.2010 | Política | Por: Carlos Tórtora

El reaseguro de Kirchner: si después de aprobado el Fondo la economía se desbarranca, el Congreso y los gobernadores serán corresponsables

Por Carlos Tórtora

El gobierno manipula las versiones sobre el destino que tendrá del Fondo del Bicentenario y probablemente de los U$S 18.000 millones de las reservas supuestamente excedentarias. A los gobernadores les dice en privado que se privilegiará el auxilio a las finanzas provinciales y las obras de infraestructura. Pero públicamente y a través de Florencio Randazzo enfatiza que se destinará al pago de las obligaciones de la deuda pública, mensaje destinado a los acreedores. Esta ambigüedad busca conformar a todos y aumentar cada vez más el margen de la discrecionalidad oficial.

Pero esta batalla se está convirtiendo también en el test que redefine los posicionamientos políticos. Cobos ya está sufriendo las consecuencias de jugar a medias. Ahora, la astucia de Kirchner pasa por intentar que las provincias se asocien a su apuesta. Si triunfa en el Congreso, será su éxito y no el de los gobernadores y senadores que lo sigan. Podría reasumir en el PJ y poner en marcha el operativo 2011 con la garantía de contar con una nueva caja para convertir en votos.

Pero también puede ocurrir que, aun aprobando el Congreso el Fondo, los efectos negativos oscurezcan la victoria. Si la incipiente desconfianza de los mercados se potencia, la presión sobre el dólar, la fuga de capitales y la caída de los bonos podrían convertir al Fondo en un boomerang. En ese caso las pérdidas estarán socializadas, porque todo el arco de gobernadores y legisladores será solidariamente responsable con Kirchner por el desbarrancamiento de la economía.

La tercera alternativa es que el Senado se plante y el Fondo no sea aprobado. En ese caso, el kirchnerismo denunciaría -otra vez- una conspiración y avanzaría con nuevas medidas populistas.

Momento de decisión

Los radicales advierten la trampa, pero no saben si podrán evitarla. Ya están golpeados por el último voto de Cobos. Ahora intentan no aparecer como opositores virulentos pero tampoco como concesivos. El espacio intermedio entre ambos extremos es cada vez más estrecho. Cuando se votó el año pasado la reforma política, los bloques radicales, complacidos con el proyecto, evitaron votarlo. Dejaron que el oficialismo lo sancionara con sus aliados de centro-izquierda.

Pero la discusión sobre el Fondo es distinta. Los que se equivoquen pueden pagar rápidamente su error porque los efectos económicos de la política van a ser inmediatos.

Web Hosting Companies