El zelayismo de los K puede provocar un golpe de mercado

Por Guillermo Cherashny
En varias oportunidades CFK se refirió a que la oposición prepara un golpe a “la hondureña” y al respecto se pueden hacer dos interpretaciones: a) la presidente acusa a la oposición de una conspiración de los partidos, la Corte Suprema y sectores empresariales para voltearla. En realidad, la misma acusación es una forma de admitir que se está profundizando su zelayismo con la creación del Fondo del Bicentenario, la designación de Marcó del Pont, las amenazas a la justicia, etc. La alternativa A indica que el gobierno profundizará su rumbo, consolidando poder al precio que sea. En la variante B, los Kirchner estarían haciendo zelayismo para que los volteen, argumentar que son víctimas para luego, por ejemplo, mudarse a la República Dominicana, para ser allí huéspedes junto a Mel Zelaya.
Tierra arrasada
La variante A es la más probable. Es decir, los Kirchner estarían dispuestos a quedarse hasta el final y dejarle tierra arrasada a quien los suceda. Se le atribuye al ex presidente haber dicho: “Cuando me vaya, me voy a llevar a varios conmigo”. Y la primera demostración de ello es lo que pasó con Julio Cobos, que quedó pegado a la gestión K, aunque su voto fue más complejo de lo que se difundió, como lo explicaron el fin de semana Nelson Castro y Susana Viau. Sin embargo, la impresión que quedó en la mayor parte de la opinión pública es que se asustó y no siguió la línea del voto no positivo.
La comparación de la presidente con la situación hondureña no es, en realidad, tan errada. De hecho los K están actuando como Mel Zelaya, porque cada día son más las violaciones al orden constitucional, más hechos obscenos como la compra de 2 millones de dólares por parte de Néstor Kirchner y su vinculación con negocios privados vinculados al Estado, en los que sus amigos son los principales beneficiarios.
En cambio, hay que apuntar que es imposible un golpe institucional, ya que las Fuerzas Armadas no están con ganas ni condiciones de hacer algo, ni siquiera cumplir una orden del Congreso, ya que éste no tiene los dos tercios que se necesitan para un juicio político.
Lo que sí puede ocurrir es un golpe de mercado. La causa: la necesidad del gobierno de financiar un déficit de U$S 15.000 millones, para lo cual necesita tres fondos del bicentenario y todavía no logró obtener uno de ellos. Esa es la razón de los pases de factura entre Zanini, Boudou y Kirchner, en un estado cercano al paroxismo. Con los inversores asustados, podría ocurrir un golpe de mercado con corrida bancaria y cambiaria. Pero esta vez la responsabilidad no sería de las 40 manzanas de la City sino del manicomio instalado en Olivos.