El reiterado incumplimiento de las obligaciones por parte de Gran Bretaña

Por el Ing. Moisés Resnick Brenner* para el Informador Público
Mientras el Comité de Descolonización de la ONU vuelve a instar a las partes a negociar el tema de las Malvinas, los británicos no sólo incumplen esa disposición internacional sino que su Primer Ministro David Cameron afirma: “Punto Final y “Final de la historia”; lo que motivó que en el ámbito de las Naciones Unidas el gobierno argentino denunciara un “aumento de la hostilidad británica”.
Este abierto rechazo inglés a las decisiones del Comité de Descolonización entronca, por lo abusivo, con el desconocimiento de sus compromisos financieros históricos por las compras hechas a nuestro país que salvaron del hambre a Gran Bretaña durante la segunda guerra mundial.
La República Argentina no solo les había vendido granos, carnes y otros productos a los ingleses sino también armas y equipos de radio. Al respecto es interesante recordar el artículo “El Duque de Windsor, ¿Embajador en la Argentina?”, que el Embajador Miguel Ángel Espeche Gil publicó en La Nación el 29/9/1996. Allí se comenta la venta a Inglaterra de pistolas automáticas Ballester Molina, las que fueron utilizadas, entre 1941 y 1943, por el VIII ejército británico del Mariscal Montgomery contra el ejército alemán, el África Corps, comandado por el mariscal de campo Rommel, apodado el “Zorro del Desierto”. Esas armas fabricadas en la Argentina no se atascaban con la arena como los revólveres ingleses.
A Inglaterra no le interesaba, en contra de la posición de Estados Unidos, que la Argentina abandonara la neutralidad y entrara en guerra del lado de los aliados porque, siendo neutral, sus barcos podían continuar abasteciendo a las Islas Británicas sin ser atacados por los submarinos alemanes que controlaban el Atlántico Norte.
Frente a la enorme deuda contraída con la Argentina, Gran Bretaña declaró unilateralmente la inconvertibilidad de la libra, con lo que no pudieron ser cambiadas por dólares; perjuicio irreparable infligido a nuestro país al impedirle utilizar esas sumas cuantiosas en adquirir bienes y equipos en los Estados Unidos. Esto significó un grave deterioro a nuestro proceso de desarrollo durante la posguerra.
Gran Bretaña violó el espíritu y los términos de los acuerdos comerciales bilaterales, y de hecho, constituyó una negativa ilegal a honrar su deuda con la Argentina. El valor de los abastecimientos argentinos durante la guerra, alcanzó un monto del orden de los 3.500 MD, cifra inmensa para la época.
Cuando en 1983 el Dr. Raúl Alfonsín asumió la Presidencia de la Nación, reinstalando la democracia, se encontró con una supuesta deuda externa -en aquel entonces de unos 40.000 MD-. A esa misma fecha aquellos créditos trampeados por Gran Bretaña, con la inconvertibilidad y sus nefastas consecuencias, representaban 65.000 MD, cifra que superaba en mucho el monto de la supuesta deuda argentina. Desdichadamente esto nunca fue esgrimido en las negociaciones por parte de nuestros gobiernos, lo que podría habernos colocado entre los acreedores y no entre los deudores.
No quisiera extenderme en esta nota, pero a quienes estén interesados en más detalles les recomiendo leer la nota que el Dr. Carlos Escudé publicó el 7/3/2005 en “LA Nación”, titulada “Renegociaciones con Trampa”, otra pieza que no tiene desperdicio es el articulo en inglés titulado “The Devil’s reward...” de Juan Domingo Perón, bajo su pseudónimo Descartes en el que relata minuciosamente el fraude de la inconvertibilidad, que figura en el libro “Policy and Strategy”, de 1951.
* Presidente del Foro de la Economía y Presidente de la Comisión de Vivienda y Urbanismo de Centro Argentino de Ingenieros y Colaborador de la Cátedra de Deuda Externa en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.