Santa Fe, un Socialismo de Museos

“Los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetirlo”.
Jorge Santayana
Por Carlos E. Viana para el Informador Público
Una de las notas destacadas, del socialismo santafesino y especialmente rosarino, quedo de relieve cuando en noviembre del año pasado inauguraron el Museo de la Memoria; el cuarto que tiene la ciudad; en una costosa mansión en pleno centro y con una acto inaugural que pago la municipalidad. El gasto fue importante, ya que no solo la municipalidad expropió la finca y la reconstruyó, sino que debió convenir una gran indemnización a los inquilinos, de lo que era bar de Rosario. Todo este dinero del pueblo se gastó en nombre de los indiscutibles y humanísimos derechos humanos y las asociaciones que subvencionadamente los sustentan.
Sin embargo a pocas cuadras de tanto lujo, unos chicos de no más de seis años de edad, escuálidos y sucios pobrecitos, pedían limosnas en una esquina. Esta es una situación común en todas las calles y avenidas importantes de la ciudad. Pero parece que esta explotación del trabajo infantil al más puro estilo del Siglo XIX, no sensibiliza a los socialistas santafesinos, que gastan en museos y espectáculos costosos.
Por otra parte, en conjunción con este derroche de derechos humanos, en el museo de la memoria, se olvidan de más de 2000 víctimas del terrorismo castro soviético, entre los que se encontraban más de 50 niños, que claro coherentemente al ser asesinados por los que proclamaban la Patria Socialista, no tenían derechos humanos.
Además de estos tres museos de la memoria, la Municipalidad ha erigido en una plaza un gran monumento al Che Guevara, que como sabemos en la reunión de la primera reunión de la Tricontinental de la Habana, proclamó el “odio ciego” y la matanza de los que no pensaban como él, a muchos de los cuales les daba con placer, el tiro de gracia, junto al murallón al que daba la ventana de su oficina en La Habana. No satisfechos con esto, el Intendente Lifchitz, compro el departamento de Rosario, donde vivió sus primeros meses el Che Guevara. Claro parece que se equivoco, porque el Che nació en el Hospital de Granaderos a Caballo de San Lorenzo un mes antes de la fecha oficial, para ocultar ante la sociedad porteña, un desliz de sus padres.
Siguiendo con esta coherencia, el Gobernador Hermes Binner, no deja de asistir a las reuniones internacionales del Foro Social Mundial, donde se codea con los representantes de las FARC, del MIR y otras humanitarias organizaciones, que como sus museos, piensan que la izquierda tiene “licencia para matar”, inclusive niñas de 3 años como María Cristina Viola o de pocos meses como el bebe Kreiselburd.
Según esta versión socialista, la policía no actúa, la ciudad de Rosario es centro de delincuencia y el único instituto policial que era el orgullo de la Policía de Santa Fe, fue transformado en un curioso Instituto de Seguridad Pública, donde a los ingresantes; muchos con antecedentes policiales; se les enseña la particular visión de los derechos humanos para algunos, pero no para todos. Es decir que los delincuentes, los narcos y los terroristas tienen súper derechos humanos, pero los ciudadanos honestos deben soportar la inseguridad y así Rosario y algunos de sus puertos colindantes, siguen siendo la más importante conexión internacional del narcotráfico en el país.
La imagen de moderación que pretende dar esta nueva versión del socialismo, es opacada por estas acciones y apologías de figuras sanguinarias y antidemocráticas. Claro la figura de la moderación es importantísimo para el electorado del socialismo santafesino y especialmente en Rosario, compuesta mayoritariamente por la clase media, pero ellos confían en contentar a su núcleo fuerte rojísimo con museos y monumentos y luego con una sonrisa de los elegantes Binner, Lifchitz, Bonfati o Giustiniani piensan arreglarlo, combinando con instituciones empresarias y organismos culturales.
Claro estos Museos de la Memoria desmemoriados, no tienen en cuenta el pensamiento del gran filosofó cubano-norteamericano Jorge Santayana: “Los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetirlo”.