¿POR QUÉ EL INFORME DE IPSOS NO CONVENCE A LA DIRIGENCIA DEL PJ?
Los Kirchner triunfalistas y sus gobernadores pesimistas

Por Carlos Tórtora para el Informador Público
La semana pasada, en la Casa Rosada se festejó como pocas veces una encuesta. El Informe Situación y Perspectivas de IPSOS MORA y Araujo no sólo vaticina que, con la tendencia actual, Néstor Kirchner puede ganar en la segunda vuelta, sino que minimiza absolutamente los flancos más vulnerables del gobierno, como la corrupción y la falta de calidad institucional. Ésta es la síntesis del trabajo que publica Miradas al Sur:
“La imagen positiva de la presidente Cristina Fernández y de su marido, el ex presidente Néstor Kirchner está en el punto más alto de los últimos dos años. Se recuperó de la caída que sufrió después del conflicto por la Resolución 125 y se ubica en torno del 40%. Estos datos están en el informe, Situación y Perspectivas, elaborado por la consultora Ipsos-Mora & Araujo y presentado el 29 de julio pasado. El estudio revela que esta recuperación “posiciona a Kirchner como el candidato que potencialmente será más votado en la primera vuelta de las elecciones de 2011”. Y agrega que aunque con estos números el ex presidente debería ir a un ballotage, también aparece como triunfador en la mayoría de los escenarios de una segunda vuelta.
Los motivos que explican la recuperación son de doble vía. Por un lado está el repunte de la economía. “Las buenas expectativas que tiene la mayoría de la población sobre cómo evolucionará la situación en el futuro consolidan la aprobación a las figuras del Kirchner y la Presidenta”, destaca el documento. El segundo factor es la ausencia de un liderazgo claro y fuerte en la oposición política. El relevamiento muestra, además, que un tercio de la población dice no identificar al líder del espacio no oficialista. El 60% restante “se divide de modo extremadamente parejo entre varios dirigentes a la hora de identificar a quién se considera la cabeza opositora”.
“Verdades” desmentidas. El informe tiene varios datos que derrumban ciertas verdades instaladas sobre cómo caracteriza la población al Gobierno. El más significativo se refiere a la supuesta falta de calidad institucional, uno de los ejes sobre los que se monta el discurso que se opone al kirchnerismo. Ante la consulta de Mora & Araujo sobre si está de acuerdo con que la gestión de Cristina Fernández respeta las normas institucionales, el 70% de los encuestados contestó afirmativamente. De ese porcentaje, un 28% se manifestó muy de acuerdo con esa afirmación y un 42% dijo estar algo de acuerdo.
Otro eje destacable del informe fue el nivel de adhesión a los lineamientos fundamentales del ciclo kirchnerista que inició en mayo de 2003. Un 57% de los consultados se pronunció en favor de profundizar la redistribución del ingreso para disminuir la pobreza. Además hay dos indicadores que muestran el rechazo que el modelo neoliberal sigue teniendo en la población después de su traumático final en diciembre de 2001. Un 63% de los encuestados dijo estar en favor de que las empresas estatales tengan primacía sobre las privadas y un 62% señaló que el Estado debe intervenir en la economía para regular los mercados. Estos datos explican por qué el discurso opositor se centra en las formas y no en las políticas centrales impulsadas los últimos siete años.
Por otra parte, el informe señala que el Gobierno debe lograr efectos sostenidos en la recuperación del empleo y el control de la inflación para seguir recuperando la adhesión de la ciudadanía”.
La dirigencia
peronista no se conmueve.
El kirchnerismo asume que este informe es el fiel reflejo de la realidad y vive un clima de euforia, donde la discusión acerca de si el candidato será pingüino o pingüina es cada vez más importante a medida que las encuestas derrochan optimismo. Sin embargo, el entusiasmo K contrasta con la marcada frialdad de los gobernadores peronistas y los intendentes del conurbano, dueños de los aparatos políticos más importantes. Las incesantes idas y venidas del ex presidente por el Gran Buenos Aires y sus viajes a las provincias no consiguen sacar al establishment peronista de su actitud especulativa. Ningún gobernador, ni siquiera los más afines, como José Alperovich o Jorge Capitanich, aparecen en los medios pregonando el triunfo oficialista en el 2011. ¿A qué se debe tanta cautela?
Estas reservas tienen varios motivos:
? El optimismo del gobierno se basa en los números del segundo cordón del conurbano, que concentra el 25% del padrón nacional. Allí piensa alzarse con un abultado triunfo.
? En Córdoba y Mendoza, por ejemplo, las encuestas indican que las posibilidades de que el PJ retenga el gobierno son escasas. Las perspectivas radicales en el Chaco, Entre Ríos, Jujuy, Santa Cruz y Chubut (todas provincias con gobierno peronista) son buenas.
? El contraste está a la vista. El Kirchnerismo se atrinchera en Buenos Aires como su carta de triunfo pero está retrocediendo en numerosas provincias. La consecuencia de esto puede ser que los Kirchner -sea quien sea candidato- consigan llegar a la segunda vuelta, pero con daños colaterales: el PJ perdería unos cuantos gobiernos provinciales.
? Esta conclusión sería aún más grave si el Peronismo Federal presenta candidatos propios en todas las provincias. La fractura del voto peronista podría provocar la derrota del PJ en la mayor parte de los distritos que gobierna, aun cuando los Kirchner hagan una brillante elección en Buenos Aires.
? En el caso de los intendentes del conurbano, están alarmados, porque la hiperactividad de Kirchner lanzando líneas internas, como la COLINA de su hermana Alicia, insinúan el armado de numerosas colectoras que harían de aspiradoras tributándole votos a la fórmula presidencial y para gobernador y vice, pero dividiendo el voto para diputaciones, senadurías e intendencias. El resultado: Kirchner recaudaría más votos pero muchos de sus intendentes perderían su sillón. Un precio que no todos están dispuestos a pagar.
Sin respuestas
Estas dudas explican la frialdad de los caudillos provinciales, que aumenta a medida que ni Kirchner ni sus operadores se muestran en condiciones de dar respuestas satisfactorias. La fórmula de acumular votos obteniendo una gran diferencia en Buenos Aires pero saliendo segundo en muchas provincias no es alentadora para los caudillos del interior.
El reciente pase del vicegobernador de Mendoza, Cristian Racconto, a las filas del duhaldismo puede ser la punta de un iceberg.