¿Quién dijo que todo está perdido?

Mientras en la Argentina de hoy el gobierno y la oposición malgastan su tiempo en fabricar chicanas (desde todos los ángulos y en todos los sentidos), con tal de “dar justo en el blanco elegido” imaginando con ello haberse anotado un porotito de ventaja, mirando a las próximas elecciones legislativas y no a las urgencias que no paran de crecer día a día, hay otro país que no deja de luchar con denuedo contra los inconvenientes que la falta de rumbo les genera.

Y también hay un grupo de empresas que trabajan empeñándose en hacer las cosas bien, teniendo como objetivo la excelencia, despreocupadas de la política y las miserias que la acompañan (una mirada sobre cómo accionan ellas es la que nos lleva a condenar la ineficiencia de nuestros mediocres funcionarios).

Una de ellas es el sector que la Clínica del Sol acondicionó y adaptó para atender todo lo relacionado con el Covid19 aislado de las disciplinas médicas habituales. Allí uno se encontrará, desde el mismo momento de la admisión y con agradable sorpresa, que cada actor tiene muy en claro cuál es su rol, cuándo y cómo deberá cumplirlo amén de estar respaldado por una adecuada aparatología, más todo lo necesario para que la internación transcurra tal como estaban planificadas las etapas de avance, sin interrupciones debido a la falta de insumos de cualquier tipo (médicos o de enfermería).

Quien esto escribe, debido a la evolución de su cuadro fue finalmente derivado allí y hoy recibió junto a la epicrisis, el alta médica, retornando a su casa no sólo con un diagnóstico concreto y detallado de cómo cursó la enfermedad sino con un diskette grabado de la tomografía obtenida el día de la admisión (en la evaluación inicial) para que pueda compartirlo con su médico de cabecera agregándolo como valioso dato a la historia clínica.

He quedado gratamente sorprendido. Más de una vez, seguramente habré caído en el lugar común de mencionar aquella muletilla de los países serios para marcar diferencias entre cómo se trabaja en ellos, y cómo lo hacemos nosotros aquí. Puedo dar fe, con la experiencia vivida, que cuando los argentinos no nos distraemos en “jueguitos de bajo nivel, para descalificar al adversario” y nos unimos tras un objetivo claro “somos unas fieras”, capaces de dar batalla ante cualquiera, en el campo que fuera.

Y ese es el camino a seguir.

Juan José de guzmán

jjdeguz@gmail.com

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Jorge
Jorge
5 months ago

cuando los argentinos no nos distraemos en “jueguitos de bajo nivel, para descalificar al adversario” y nos unimos tras un objetivo claro “somos unas fieras”, capaces de dar batalla ante cualquiera, en el campo que fuera. Necesitamos para ello una gesta nacional -la patria- que nos saque de la decadencia persistente en que hemos caído, dejando atrás ideologías perversas y espurias que vienen de afuera.

Roque Sanguinetti
Roque Sanguinetti
5 months ago

Si, si, «los argentinos somos unas fieras». Si, si, claro. ¿Cuándo se terminará con decir estas pavadas anestesiantes?

toto
toto
5 months ago

Pero que papanatas el que escribe! El argento es un perdedor nato! Tienen que aceptar su condición de fracasados! Ni cerveza pueden hacer de buena calidad. El mejor camino para mejorar es aceptar su condición de sociedad mequetrefe y fracasada. El argento promedio es mayormente un bueno para nada con una maestria en el arte de la mediocridad y el fracaso!! Ahhhh cuanto cuesta una estadia en la Clinica del Sol?

juan josé de Guzman
juan josé de Guzman
5 months ago

A mí me costó 0$ (Omint es mi prepaga). Lo mío no tiene la intención de anestesiar a nadie sino de plantear algo muy real. Porque no es en el único caso en que los argentinos marcamos diferencias (y no en contra), en la Ciencia, en la agroindustria, etc