Alberto, la inequívoca prenda de unidad

Alberto Fernández es garantía inequívoca de derechos y unidad dentro del Frente de Todos. Su sentido de equidad y apego a las instituciones de la Nación se evidencia en toda su obra de gobierno. El presidente de la República respeta a ultranza la Constitución Nacional, no sólo en su rotundo aspecto legal sino también en su espíritu federal de inclusión social y garantías individuales profundas.

El tratamiento y aprobación del acuerdo con el FMI reflejó templanza y equilibrio en el ánimo de Alberto Fernández. Un importante sector de la alianza gobernante no acompañó la decisión del propio gobierno al que pertenecen, y sí fue avalada la iniciativa presidencial de convenio con el organismo internacional por la oposición política en el congreso de la Nación. También es de destacar la acción medida y conciliatoria llevada adelante por el gobernador de Buenos Aires. Efectivamente Axel Kicillof se manifestó a favor del acuerdo con el FMI motorizado por Alberto, a pesar de los fuertes vínculos políticos y afectivos que lo vinculan a Máximo y a Cristina, actitud doblemente meritoria de Axel. La relación fluida con el FMI es una salida obligada para los gobernadores provinciales de nuestro país.

Más allá de los respetables ideales y pareceres de Máximo Kirchner y la Cámpora, debemos saber que la actitud tomada de no acompañar la decisión del presidente pone en riesgo la unidad del frente político gobernante y el equilibrio de fuerzas electorales que mantienen la sustentabilidad institucional del país. Ya que no se trata de “un tema más”, el aceptar acordar o no con el FMI trae incontables consecuencias políticas y sociales que trastocan toda la vida de la República. En este sentido, es que la Cámpora debió ser mucho más cuidadosa en las medidas que llevó delante.

Reinan dos conceptos fuertemente arraigados en la conciencia mayoritaria de la sociedad argentina: 1- Que el FMI trae pobreza y miseria al país, 2- Que una vez establecida “la deuda” con este organismo hay que acordar con ellos de la mejor manera posible. Esta dos ideas no son contrapuestas, más bien son integradas de la mano de la sabiduría popular. Toda encuesta seria y sondeo social establecen que más de un 75% de la población opina que el acuerdo debía establecerse.

Son inocultable las desavenencias entre Alberto y Cristina que van un poco más allá de la órbita política para acariciar sutilmente el aspecto personal. Pero sabemos que NO se va a producir ruptura alguna a pesar de los necios talibanes de siempre que constantemente están dispuestos a obstruir y oscurecer el desarrollo político desde dentro del movimiento.

Las peleas significativas son de dos personas de categorías análogas, Alberto NO se va a pelear con Cristina de ninguna manera, por más que Cambiemos eche laboriosamente leña de discordia al fuego de la intemperancia. Alberto es un componedor por vocación y Cristina es la estratega política más lúcida por lejos que hoy reina en la escena política nacional. Estas características personales y políticas del presidente y de la vicepresidenta de la Nación garantizan la continuidad del Frente de Todos y la gobernabilidad de la República.

Cristina, Alberto y Sergio Massa saben que el mandato del sentido común llama a ampliar la base de sustentación del frente gobernante. No se tolera ninguna ruptura, un rompimiento por pequeño que sea es sumamente peligroso para las aspiraciones políticas del Frente de Todos y de sus miembros.

En ocasiones, la Cámpora parece obstinada en hacerse notar, en mostrarse como la “mosca en la leche” o los más “Puros entre los puros”. Esta actitud elitista semejante a la de los fariseos que señala la Biblia le trae muchos problemas generales. Recordemos que los votos se cuentan de a uno y que el país necesita del acompañamiento de una mayoría poderosa cuantitativamente hablando.

¡Todos son buenos compañeros mientras “no saquen los pies fuera del plato”!

Lean y comprendan mucho más a Perón que a cómodos escritores holgazanes que no fueron ni son protagonistas de la historia viva de la Argentina como lo es el General Juan Domingo Perón.

El enemigo a vencer es la inflación que golpea la olla del pueblo y no deja de preocupar cada vez más la mesa de nuestros hermanos que exigen tener asegurado su alimento cotidiano para poder desarrollar otros asuntos familiares.

¡La inflación es el desafío! ¡Estabilidad en precios o el abismo!

Máximo Luppino

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raul
raul
3 months ago

Qué tipo repugnante es usted.

Hugo
Hugo
3 months ago

Jajajjaa es de humor esta nota, no? Buena incorporación la de informador público, trajeron a E. Roberts y su incomparable ironía

Beto the Bost
Beto the Bost
3 months ago

Gran pegada del Informador al incorporar una columna de humor. Felicitaciones