Bolilla negra para EE.UU.

La Subsecretaria de Estado norteamericana Victoria Nuland -un nombre y un apellido que parecen insinuar la esencia de su país: victoria nula- reconoció que en Ucrania hay laboratorios cuya labor y productos, Washington quisiera ocultar a Moscú. El cambio de actitud se dio después que la cancillería china requiriera formalmente a EE.UU. que respondiera a la denuncia rusa sobre la documentación que revela que en los laboratorios mencionados, financiados por EE.UU. se fabrican armas bacteriológicas prohibidas desde 1971. No es habitual que EE.UU. reconozca errores y, mucho menos, ser cómplice en la comisión de delitos de lesa humanidad. Tal reconocimiento obedece a la presión y completa información con que cuentan China y Rusia de que EE.UU. posee 336 laboratorios en 30 países bajo su control incluídos 26 en Ucrania. ¿Qué tal Pascual? Y pensar que los servicios de Inteligencia de EE.UU. y la Prensa Mundial «corporativa» querían convencer al mundo de que Putin padece una enfermedad mental, es la prueba de que nunca nos dicen la verdad completa. Parafraseando a Rabindranaz Tagore hay que decirle a los presidentes norteamericanos y a sus socios y acólitos: «Siempre resulta fácil hablar claro cuando no va a decirse toda la verdad». Y ahora que EE.UU. ha reconocido semejante locura, la pregunta forzosa que se impone es quién está más loco, si EE.UU y su socia Ucrania o Putin. Tal hecho equivale a la misma situación que si Rusia financiara secretamente laboratorios bacteriológicos en México, Venezuela, Cuba o en otro país centroamericano de ideología comunista.

Conclusión

Esto no quiere decir que absolvemos a Putin, de ninguna manera, toda vez que antes de invadir a Ucrania, el gobierno ruso podría haber tomado otros caminos en lugar de llegar a una guerra que a la postre resultara un triunfo a lo Pirro, una masacre del pueblo ucraniano.

Luis Illuminati

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