El pensamiento liberal del mentor de Milei, Alberto Benegas Lynch (h). La ambición del liberalismo clásico

Javier Milei sigue siendo, pese a cierto declive en su imagen positiva, la figura estelar de la política vernácula. Su protagonismo logró lo que todo político ansía: que todos hablen, mal o bien, de él. Milei es de esos dirigentes que no admiten grises, términos medios. Jamás pasa inadvertido. Es capaz de sacar de quicio al más calmo. Además, posee una rara virtud: dice lo que piensa. Su honestidad intelectual está, pues, fuera de toda duda, de toda discusión. Se nota que su formación académica es sólida lo que obliga a sus adversarios, incapaces de oponer a sus argumentos los propios, a lanzarle acusaciones falaces y de muy baja estofa. Desde la izquierda marxista hasta dirigentes como Elisa Carrió, todos acusan a Milei de ser de extrema derecha o, peor aún, de nazi-fascista.

Vale decir que para el grueso de la clase política el liberalismo que profesa Milei es sinónimo de fascismo. Autores como Murray N. Rothbard y Friedrich von Hayek, cuyos libros formaron intelectualmente a Milei, serían parientes próximos de Adolph Hitler y Benito Mussolini. Ello constituye, lisa y llanamente, una aberración. Se puede estar a favor o en contra del liberalismo, pero no se puede caer tan bajo igualándolo con el nazismo y el fascismo. Quien lo hace obra de mala fe.

Milei no se cansa de destacar la influencia que ejerció sobre su pensamiento el doctor Alberto Benegas Lynch (h), autor en nuestro país y en el extranjero de un buen número de libros en los que defiende la filosofía liberal. Para poner en evidencia la bajeza moral e intelectual de quienes acusan a Milei de ser un fascista o un émulo de Hitler, qué mejor que bucear en uno de sus libros más emblemáticos. Me refiero a “Hacia el autogobierno. Una crítica al poder político (Ed. Emecé, Bs. As. 1993)”.

¿Qué escribió Benegas Lynch (h) en ese libro? Veamos.

El primer capítulo se titula “La ambición del liberalismo clásico”. La tradición liberal es sinónimo de espíritu de libertad, de respeto entre los hombres, lo que les permite vivir acorde con sus propios proyectos de vida. L. Rougier sostiene en su libro The Genious of the West (Los Angeles: Nash Pub., 1971) que el liberalismo descansa en el mito de Prometeo, quien, harto de la apatía de sus congéneres, se rebeló para comenzar a preguntarse sobre la realidad que lo rodeaba. Vale decir que el liberalismo surgió como una rebelión intelectual ante el conformismo social reinante. Implicó una superación de las anteriores concepciones que se contentaban con explicar cómo sucedían las cosas, para adentrarse en algo más profundo: la indagación del por qué se producían. Emerge, pues, en toda su magnitud, la relevancia otorgada por el liberalismo a la razón. Sin embargo, conviene tener presente lo siguiente. Darle importancia a la razón no es lo mismo que enarbolar la postura racionalista. Tal como sostiene Hayek (“Individualism: True and False”, en Individualism and Economic Order, The University of Chicago Press, 1948) el liberal adopta ante la realidad una actitud socrática del conocimiento. De esa forma el liberal afirma que ante la inmensidad del conocimiento se debe ser humilde, se debe aceptar que la mente sólo puede comprender una ínfima parte de ese infinito. En consecuencia, no hay gobernante, por más poderoso que sea, capaz de planificar la vida de todos y cada uno de sus gobernados como si fuera una deidad.

A continuación Benegas Lynch (h) alude a la libertad de los modernos, o lo que es lo mismo, a las autonomías individuales. Destaca la relevancia de Cicerón (Obras Escogidas, Buenos Aires, 1965) quien afirmó que “El imperio de la multitud no es menos tiránico que el de un hombre solo y esta tiranía es tanto más cruel cuanto que no hay monstruo más terrible que esa fiera que toma la forma y nombre del pueblo (…) ¿Si la prudencia gobierna a la república, qué importa que esa prudencia resida en uno o en muchos?” Cicerón alude a un tema vital de la ciencia política, cual es la de señalar la existencia de gobiernos dictatoriales basados en una mayoría circunstancial. La conculcación de las libertades y garantías individuales puede ser obra de un solo detentador del poder como de una masa enloquecida y fanática. Lo mismo afirmó más adelante Benjamín Constant: “Los ciudadanos poseen derechos individuales independientes de toda autoridad social o política y toda autoridad que viola estos derechos se hace ilegítima (…) la voluntad de todo un pueblo no puede hacer justo lo que es injusto” (Principios de Política). Ningún gobernante, por más que haya sido votado por la mayoría absoluta del pueblo, puede pisotear los derechos y garantías de ningún ciudadano. Si lo hace se sitúa al margen de la ley, pasa a ser un tirano. En consecuencia, el pueblo puede legítimamente resistir a su autoridad. Así lo explicó John Locke en The Second Treatise of Civil Government (Londres: Macmillian Pub, 1974): “Cuando los legisladores quitan y destruyen la propiedad de la gente o los reducen a la esclavitud por medio del poder arbitrario, se colocan en un estado de guerra con el pueblo quien queda eximido de seguir obedeciendo y quedará libre para recurrir al refugio que Dios ha provisto para que se defiendan los hombres contra la fuerza y la violencia”. Esta concepción del derecho de resistencia a la opresión fue recogida por los redactores del acta de la independencia de Estados Unidos: “Cuando cualquier forma de gobierno se convierte en destructiva para este fin (la protección de derechos), es el derecho del pueblo de alterarlo o abolirlo e instituir un nuevo gobierno sobre la base de aquellos principios y formas de organización de los poderes a los efectos de proteger su seguridad y felicidad”·(Documents illustrative of the formation of the Union of the American States, 1927).

Más adelante, Benegas Lynch (h) se refiere a la Escuela Escocesa del siglo XVIII, cuyos miembros explicaron de qué manera una sociedad libre permite que sus miembros arreglen contratos de manera libre y voluntaria, haciendo propicio, de manera involuntaria, el surgimiento de instituciones encargadas de proteger los derechos y garantías individuales. En su obra “Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations” (Londres, 1937), Adam Smith expresó: Prácticamente en forma constante al hombre se le presentan ocasiones para ser ayudado por su prójimo pero en vano deberá esperarlo solamente de la benevolencia. Tendrá más posibilidades de éxito si logra motivar el éxito personal de su prójimo y mostrarle que en su propia ventaja debe hacer aquéllo que se requiere de él. Cualquiera que propone un convenio de cualquier naturaleza está de hecho proponiendo ésto. Déme aquello que deseo y usted tendrá esto que necesita. Este es el sentido de un convenio, y es la manera por la cual obtenemos de otros los bienes que necesitamos. No debemos esperar nuestra comida de la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero, sino que se debe a sus propios intereses. No nos dirigimos a su humanidad sino a su interés personal, y nunca conversamos con ellos de nuestras necesidades sino de sus ventajas”. Lo mismo pensaba David Hume: “Por un giro de la imaginación, por un refinamiento de la reflexión, por un entusiasmo de la pasión, parecemos tomar parte de los intereses de los demás y nos consideramos despojados de toda consideración egoísta. Pero, en el fondo, el patriota más generoso y el mezquino más miserable, el héroe más valiente y el cobarde más abyecto tiene, en toda acción, una igual consideración por su propia felicidad y bienestar” (Investigación sobre la moral, Losada, Bs. As., 1945).

El poder político fue desde siempre un tema medular del liberalismo. Benegas Lynch (h) cita a dos preclaros liberales que dejaron para la posteridad escritos liminares sobre el tema. Uno de ellos es Federico Bastiat, quien en “La Ley” (Centro de Estudios sobre la Libertad, Bs. As., 1959) escribió: La ley ha hecho algo aún peor; ha procedido en forma contraria a su propia finalidad; ha destruido su propia meta; se ha aplicado a aniquilar aquella justicia que debía hacer reinar, a borrar, entre los derechos, aquellos límites que era su misión respetar; ha puesto la fuerza colectiva al servicio de quien quería explotar, sin riesgo y sin escrúpulos, la persona, la libertad o la propiedad ajenas; ha convertido la expoliación en derecho para protegerla y la legítima defensa en crimen, para castigarla (…) Hasta la época presente la expoliación legal era ejercida por el pequeño número contra el gran número, tal como se ven en los pueblos en los cuales el derecho de legislar se concentra en pocas manos. Pero he aquí que se ha vuelto universal y se busca el equilibrio en la expoliación universal”. Otro es el eminente Alexis de Tocqueville quien, en su libro “La democracia en América”, FCE, México, 1963), escribió: “Durante mi permanencia en los Estados Unidos, observé que un estado democrático tal como el de los norteamericanos, ofrecía una facilidad singular para el establecimiento del despotismo y a mi regreso a Europa vi que la mayor parte de nuestros príncipes se habían servido ya de las ideas, sentimientos y necesidades que creaba este mismo estado social, para extender el círculo de su poder (…) Bien veo que de este modo se conserva la intervención individual en los negocios más importantes; pero se anula en los pequeños y en los particulares. Se olvida que en los detalles es donde es más peligroso esclavizar a los hombres. Por mi parte, me inclinaría a creer que la libertad es menos necesaria en las grandes cosas que en las pequeñas, sin pensar que se puede asegurar la una sin poseer la otra (…) El despotismo me parece particularmente temible en todas las edades democráticas. Me figuro que yo habría amado la libertad en todos los tiempos, pero en los que nos hayamos me inclino a adorarla”. ¿Por qué, en última instancia, el liberalismo se ha ocupado tanto del poder político? Porque, como bien señaló Acton “el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Poder político y corrupción son, por ende, hermanos siameses.

Benegas Lynch (h) destaca algo esencial del liberalismo. No existen, enfatiza, mentes iluminadas que se dedican a pontificar, a indicar a los liberales en qué consiste el “verdadero” liberalismo. Lo que se proponen los estudiosos liberales es reducir la ignorancia, que es infinita, y agrandar el campo del conocimiento. Es por ello que el liberalismo es la antítesis del dogmatismo, la intolerancia, el fanatismo. Es por ello que es la antítesis del fascismo y el nazismo. También del stalinismo, obviamente. En la tradición liberal existen temas en donde se ha analizado el rol del estado y la manera más adecuada para alejarlos de su influencia. Tales temas son, entre otros, la educación, la salud y la moneda.

El hombre aprende durante toda su vida. La educación, pues, comienza con el nacimiento y culmina con la muerte. Benegas Lynch (h) parte de una afirmación fundamental: como cada hombre es único e irrepetible, cada uno posee sus propias inclinaciones y vocaciones. En su libro “Free and Unequal: The Biological Basis of Individual Liberty (Universidad de Texas, 1953), R. Williams expresa: De la misma manera que los animales son más complejos cuanto más alto se encuentran en la escala biológica, la individualidad está también más desarrollada cuando se asciende en la escala (…) Los seres humanos difieren entre sí incluso en los menores detalles anatómicos, químicos y físicos; impresiones digitales de los dedos de las manos y los pies, textura del pelo, características de las uñas, espesor y característica de la piel, distribución del sistema nervioso, canales del oído, características de los impulsos eléctricos del cerebro, músculos, actividad cardíaca, estructura sanguínea, glándulas y así sucesivamente, prácticamente ad infinitum”. Tales diferencias biológicas, afirma el autor, son mínimas en comparación con las diferencias de temperamento, capacidad, gustos y deseos.

La pregunta a formular ahora es la siguiente: ¿cuál es el mejor método educativo que mejor se adecua al carácter exclusivo del hombre? Benegas Lynch (h) no duda: dicho método es la tutoría. Pero como ese método es inalcanzable para la inmensa mayoría de los estudiantes, la única posibilidad que tienen las personas para educarse es a través de los institutos de enseñanza en todos los niveles, tanto privados como públicos. Benegas Lynch (h) considera que la educación y la compulsión son antagónicas. Para A. V. Dicey, la compulsión en materia de educación “significa, en primer lugar, que A, quien educa a su hijo de su peculio o no tiene chicos para educar está obligado a pagar para mantener la educación de B, quien, eventualmente, tiene los medios para financiarla pero prefiere que los recursos provengan del bolsillo del vecino” (Lectures on the Relation Between Law and Public Opinión in England during the Nineteenth Century, Londres, 1914). Por su parte, Ortega y Gasset afirmó que “Ahora, por lo visto, vuelven muchos hombres a sentir nostalgia del rebaño. Se entregan con pasión a lo que en ellos había aún de oveja. Quieren marchar por la vida bien juntos, en ruta colectiva, lana contra lana y la cabeza caída. Por eso, en muchos pueblos (…) andan buscando un pastor y un mastín. El odio al liberalismo no procede de otra fuente porque el liberalismo antes que una cuestión de más o menos en política, es una idea radical sobre la vida: es creer que cada ser humano debe quedar franco para henchir su individual e intransferible destino” (El Espectador, Madrid, 1966).

La frase orteguiana es brillante por donde se la mire. Demuestra que el liberalismo hace del respeto por cada persona, que es única e irrepetible, su columna vertebral. Es, por ende, la antítesis de aquellos regímenes políticos que tratan a las personas como meros ladrillos en la pared, como integrantes de un rebaño. En estos momentos me viene a la memoria aquel gran film de Alan Parker, The Wall, donde denuncia al sistema educativo que uniforma a los estudiantes, que los masifica, que los transforma, precisamente, en ladrillos de una pared. Pues bien, hacer de los estudiantes miembros de un rebaño es propio de los sistemas educativos implantados por las democracias de masas (el peronismo, por ejemplo) y por las dictaduras que asolaron al mundo desde tiempos inmemoriales, constituyendo el fascismo y el nazismo su versión más abyecta.

Benegas Lynch (h) es contrario a la educación estatal. He aquí uno de los puntos más polémicos de su pensamiento. Está en desacuerdo con quienes sostiene que la educación estatal garantiza la igualdad de oportunidades. Que todos tengan iguales oportunidades significa que no todos tengan los mismos derechos. A todo derecho le cabe necesariamente una obligación, sentencia el autor. Si A gana mil pesos por mes, todos deben respetar esos mil pesos. Pero si A afirma que tiene derecho a ganar 10 mil pesos por mes, significa que otros deberán abonarle la diferencia (9 mil pesos), lo que implica, a la larga, una lesión del derecho de esas personas. El derecho a la igualdad de oportunidades implica quitar por la fuerza algo a unos para dárselo a otros (dinero, en este ejemplo). “La sociedad libre”, afirma Benegas Lynch (h), “hace que aumenten las oportunidades pero no que se igualen. La redistribución de ingresos implica una mala asignación de factores productivos, lo cual conduce necesariamente a que las oportunidades disminuyan”. Por su parte, Mises manifiesta que “En verdad, sólo hay una solución: el estado, el gobierno, las leyes, en modo alguno deben involucrarse en la educación. Los fondos públicos no deben ser utilizados para tales propósitos. La educación de la juventud debe estar totalmente en manos de los padres y de asociaciones y de instituciones privadas” (The Free and Prosperous Commonwealth, Princeton, 1962).

Benegas Lynch (h) aplica el mismo razonamiento cuando trata a continuación el problema de la salud. Escribe: “En nombre de la “justicia social” se le descuenta coactivamente el fruto del trabajo a la gente más necesitada para asignar esos recursos en “obras sociales” o de “seguridad social” que no son consecuencia de la elección del candidato y donde se reciben “servicios” de muy mala calidad. La socialización de la medicina presta atención “gratis” en estructuras hospitalarias cuyos costos por día y por cama son siempre superiores a la generalidad de las prestaciones de mejor calidad ofrecidas por sanatorios privados (…) Cuando alguien dice que debemos atender la salud de tales o cuales personas parecería que se recurre al plural para diluir responsabilidades. Quienes consideran que se debe atender a tales o cuales personas deben proceder en consecuencia. “Put your Money where your mouth” es un proverbio que encierra una gran verdad y pone a prueba los verdaderos sentimientos de quienes se declaran a favor de la ayuda a otros. Si quien se manifiesta preocupado no cuenta con los recursos suficientes para atender las metas que se propone, puede constituir una fundación y hacer el “fund raising” correspondiente. En verdad, esto es lo que sucede en la medida en que hay libertad”. No debería causar sorpresa alguna si Milei, en caso de asumir como presidente el año que viene, lo primero que haga sea privatizar los sistemas de educación y de salud.

Veamos ahora de qué manera Alberto Benegas Lynch (h) analiza el tema de la inflación. En el mercado los precios se encargan de transmitir información sobre las escaseces y urgencias relativas. Al igualar la oferta y la demanda, el precio limpia el mercado. Las modificaciones que experimentan los precios dentro del mercado son de carácter endógeno. Cambios en los gustos, modos e importaciones, por ejemplo, son reflejados por los precios. Sin embargo, cuando es la propia autoridad gubernamental la que toma la decisión de expandir, contraer o mantener la masa monetaria inalterada, se produce una modificación de los precios de carácter exógeno, ajena al mercado. Ahora los precios operan de acuerdo a lo decidido por la autoridad gubernamental. Cuando ello acontece los precios se alteran. “Los indicadores”, remarca el autor, “no reflejan las preferencias de la gente según sea la situación imperante sino que son el resultado de la política monetaria”.

La inflación no significa un aumento general de precios. Esta definición adolece, según el autor, de ciertos errores. Si el aumento fuera general, es decir, si aumentaran en la misma proporción bienes, servicios y salarios, la inflación no causaría problema alguno. El problema inflacionario surge cuando se produce “una distorsión en los precios relativos”, cuando el aumento de los salarios es inferior al aumento de los bienes y servicios. También hay que destacar lo siguiente. Que aumenten los precios no significa que hay inflación. La alteración de los precios es una consecuencia ocasionada por la inflación. La inflación es una expansión monetaria provocada por fenómenos exógenos-emisión monetaria a cargo del Banco Central-provocando una alteración de los precios relativos. Al alterarse los precios relativos se produce un derroche de los siempre escasos recursos que terminan afectando los ingresos y salarios en términos reales. En definitiva, “la inflación y la deflación conducen a la pobreza debido al consumo de capital que estas políticas engendran (…) Por ende, si se quiere eliminar las políticas inflacionarias debe abolirse la banca central y el curso forzoso. A partir de ese momento la gente queda libre para decidir qué activos utilizará como medio de intercambio de acuerdo a lo que estime le merece confianza y le resulte conveniente para sus transacciones”. Ahora se entiende por qué Milei está obsesionado con el Banco Central.

Hernán Andrés Kruse

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Maria O'Connor
Maria O'Connor
1 month ago

Benegas Lynch esta confundiendo liberalismo con libertarismo; su deseo de imponer el liberalismo lo esta cegando.

Los libertarios en EEUU son anti-ciencia, anarquistas y donde son fuertes, es en la region mas atrasada, pobre y de menor educacion de EEUU.

Los libertarios abundan en la misma region donde abundan supremacistas. Asaltaron el capitolio con supremacistas y gente de QAnon. Todos delirantes

Roberto Fernández Blanco
Roberto Fernández Blanco
1 month ago
Reply to  Maria O'Connor

PRUDENCIA
 
https://www.informadorpublico.com/opinion/conceptos-sobre-la-libertad
 
GLOSARIO DE CONCEPTOS
Tal como se hace en ciencia, para desarrollar un intercambio productivo de argumentos y razones conducentes a un enriquecimiento social, es esencial contar con -y compartir- un “glosario de conceptos” para que todos hablemos el mismo idioma con un claro y específico significado de cada término acostumbrándonos a intercambiar ideas concretas y dejando de utilizar títulos, rótulos y calificativos que en su vaguedad inducen a confusión y conducen a discusiones estériles cuando no a enfrentamientos improductivos y destructivos.
Los conceptos bien definidos y precisos ayudan a encontrar entre todos el camino y la solución más conveniente a cada planteo teniendo en cuenta que lo que se busca es la respuesta o solución apropiada al tema o problema que se analiza y no el intentar doblegar a quien consideramos un contrario u oponente. En síntesis, una forma de procedimiento científico.
Esto tiende a facilitar el intercambio productivo de propuestas, permitiendo que una discusión (que es intercambio de argumentos fundamentados donde los participantes se respetan y valoran) se desarrolle con mayor objetividad y eficiencia evitando que se convierta en un debate, en un choque de emociones, que implica confrontación, controversia, polémica, generalmente poco productiva, donde se considera al otro un contrincante con quien hay que librar batalla para doblegarlo.
En “civilización” los ciudadanos conviven armónicamente, considerando y analizando las diferentes opiniones para encontrar la respuesta precisa y/o la solución más conveniente.
En “estado de barbarie” solo se busca descalificar, deponer y destruir a quien no comparte la misma creencia. Un improductivo choque de perturbadas pasiones.
Es en este estado cuando la mente emocional se hace refractaria a toda actitud reflexiva científica, lanza sus insultos descalificadores, titula y rotula para infamar, censurar y estigmatizar al ahora opinante enemigo por no ser portador de iguales ideas.
Un glosario de conceptos bien definidos permitirá unificar criterios y armonizar el intercambio de argumentos para lograr conclusiones y acuerdos satisfactorios dentro de un marco respetuoso y civilizado para consensuar mecanismos de desarrollo sostenido de nuestro enorme potencial productivo.
PENSAMIENTO RÍGIDO vs PENSAMIENTO RACIONAL-CIENTÍFICO
Y para poder lograr consensos superadores debemos empezar por despojarnos de pulsiones negativas.
Dos formas de pensamiento operan en nuestra mente, el que brota del sector emocional y el que nace del sector de la mente racional-científica.
La Mente Emocional es sede de una descomunal energía psíquica innata, instintiva, impuesta por el esquema filogenético heredado de nuestros primitivos ancestros que ha venido evolucionando a través de los siglos.
Es la que predetermina el comportamiento impulsivo, indeliberado, brusco y esencialmente poco reflexivo del que resultan conductas reflejas espontáneas frente a estímulos asumidos como perturbadores que generan respuestas defensivas y/o agresivas de enorme energía psíquica y fuerte irracionalidad en defensa y preservación de las emociones más intensas instaladas como verdades absolutas, consideradas irrefutables e incuestionables, las que incluyen creencias, supuestos, dogmas, prejuicios, principios (asumidos como verdades claras y evidentes que no necesitan evaluación ni demostración), doctrinas, axiomas, lemas, fobias, eslóganes, pautas, títulos, rótulos, etc.
En algunas emocionalidades se suman componentes de orden psíquico del tipo de trastornos neuróticos narcisistas (psicosis): egocentrismo, mesianismo, arrogancia, soberbia, altanería, petulancia, pedantería, vanidad, histrionismo, omnipotencia, omnisciencia, neurosis narcisista (psicosis), rabia narcisista, autoestima demandante (tan frágil como obsesiva), personalidad bipolar maníaco-depresiva, delirio paranoide, histerismo, falsa modestia, simulación, hipocresía, juicio de realidad, etc. y traumas resultantes de infancias y/o juventudes dolorosas, poco felices, generadoras de fisuras psíquicas, frustraciones, resentimientos, envidias, etc. que dan lugar a pulsiones negativas y destructivas.
Predomina así una marcada imposibilidad de introspección eficaz.
En estas condiciones todo juicio nace impregnado por rígidas e inamovibles supuestas verdades.
Pero no todas las mentes emocionales tienen tal potencialidad negativa de despliegue ofensivo/defensivo. Es muy común, como contrapartida, encontrar mentes dóciles cediendo mansamente a adoctrinamientos y dogmas impuestos por personalidades dominantes y/o regímenes autoritarios que doblegan y someten la personalidad a la condición de servidumbre y fuerte dependencia, convirtiéndolos en masas sojuzgadas, despersonalizadas, conducidas como mansos rebaños pero permeables a ser activadas como salvajes manadas.
Y asombra y preocupa que muchas personas de formación universitaria y de un supuesto nivel cultural superior no valoren plenamente el concepto de la libertad personal y acepten o necesiten ser comandados reclamando líderes que los guíen y conduzcan, máxime teniendo a la vista las trágicas consecuencias de tales dependencias.
Como complemento positivo de la mente emocional, la especie humana viene desarrollando una mente racional y científica que interactúa con la emocional.
Lamentablemente, en una gran mayoría, la potencialidad de la mente emocional ejerce intensa dominación sobre la mente racional, sometiéndola, poniéndola ciegamente al servicio y defensa de las creencias de la mente emocional.
En los casos que la mente racional-científica alcanza suficiente desarrollo y potencialidad para prevalecer sobre la emocional por la fortaleza de los argumentos y la correcta interpretación de las evidencias, la mente emocional se adapta y suma energía productiva aportando humanidad y vocación.
La mente emocional es como un puerto donde las naves del pensamiento están amarradas. Para navegar por los mares del conocimiento y el progreso es necesario dejar que el pensamiento suelte amarres y se largue sin ataduras, sin temores y con avidez por el descubrimiento.
Albert Einstein soltó amarres, se montó sobre un rayo de luz y llegó a la Teoría de la Relatividad en sus dos islas, la restringida y la general.
Galileo se animó pese al bloqueo y amenazas de la Inquisición y Newton tuvo también que aventurarse más allá de lo convencional.
Estos son ejemplos de verdaderos héroes revolucionarios.
De todo esto resultan dos formas de pensamiento, el pensamiento de carácter dogmático y el pensamiento libre, de carácter racional-científico, la pugna entre la Verdad Dogmática versus la Verdad Racional y Científica, Galileo versus la Inquisición y el Geocentrismo de Ptolomeo (Siglo II dC) versus el Heliocentrismo de Aristarco de Samos (Siglo III aC) y el de Copérnico (Siglo XVI dC).
El antagonismo entre ambas formas de pensamiento deben resolverlo las personas a nivel individual fomentando, desarrollando y acentuando la fortaleza y predominio de la mente racional por sobre la emocional para tratar de unificar ambas mentes en una síntesis humanista y productiva.
A nivel interpersonal es necesario distinguir claramente entre filósofos (amantes de la verdad evidente con profunda vocación por el conocimiento científico verificable por experimentación) y sofistas (manipuladores retóricos de argumentos adulterados para respaldar falsas creencias y/o actuar como mercenarios al servicio de voraces pretensiones).
Las personas, los pueblos, suelen ser víctimas de políticas derivadas de pensamientos dogmáticos y propósitos mezquinos que rehúyen toda “discusión” racional para tratar de imponer sus objetivos instalando “debates” con argumentaciones sofísticas, intencionalmente distorsionadas, edulcoradas, que los conduzcan a la patológica “toma del poder absoluto”.
La humanidad viene pagando muy caro precio en vidas, sufrimientos materiales y pérdida de libertades por la acción de grupos dependientes de “comandantes y conductores nefastos” preñados de muy enfermiza y destructiva megalomanía.
ESENCIA DE LA GRIETA PROFUNDA
Ciencia o Creencia, Ciencia o Emoción, Ciencia o Dogma.
GLOSARIO DE CONCEPTOS Y DEFINICIONES
La mente emocional se va formando, y también intoxicando y contaminando, desde la infancia en contacto con lo cotidiano, con los hábitos y costumbres que impone el medio social en el que convive, incorporando -por acostumbramiento y subliminal adoctrinamiento- las cargas arriba mencionadas, creencias, dogmas, adoctrinamientos y supuestos varios, enquistando conceptos confusos y conceptos equivocados que, protegidos por una fortísima corteza emocional defensiva, resisten todo posible cuestionamiento y revisión esterilizando poder de razonamiento genuino y cercenando capacidad evolutiva.
Se hace necesario desarrollar una poderosa mente racional-científica para poder penetrar esas cortezas y conseguir despojar la mente emocional de las rígidas e improductivas resistencias.
La duda filosófica-científica (no pusilánime) es esencial para el desarrollo de un espíritu libre, creativo y productivo.
Todo avance con rigor científico se desencadena cuando se logran el permiso y la libertad mental necesarios para poder hacerse las necesarias, las debidas e incluso las “indebidas” preguntas, sin sufrir el temor interno paralizante del supuesto castigo que imponen los dogmas ante todo cuestionamiento violatorio que ponga en riesgo su rigurosa preservación.
Esclavo de sus pulsiones emocionales, bombardeado por un subliminal e intensivo adoctrinamiento socialista y abrumado por los ya arraigados hábitos, costumbres, circunstancias y comportamientos sociales de muchos argentinos con rumbo perdido, el ciudadano vive sumergido en una continua pérdida de independencia y libertad personales.
Ha quedado así convertido en una máquina de repetir y sostener vaguedades, tonterías, opiniones sin sustento justificable, sometimientos doctrinarios y actos improductivos y destructivos.
Puede que un glosario integrado por un específico listado de conceptos con su definición aclaratoria aportando precisión y disipando dudas ayude a remover resistencias y facilitar que la mente emocional pueda ir despojándose de visiones polarizadas que impiden la revisión de dogmas y creencias, permitiendo corregirlas y perfeccionarlas dando lugar a un efecto combinado de liberación y racionalización que promueva un más rápido salto evolutivo.

Maria O'Connor
Maria O'Connor
1 month ago

La derecha abusa de la palabra libertad, y la izquierda de la palabra igualdad.

La realidad es que libertad e igualdad son complementaria; una no puede existir sin la otra.

El libertarismo, no es lo mismo que el liberalismo. En Argentina se confunde liberalismo, neoliberalismo y libertarismo. Si bien el neoliberalismo y el libertarismo nacen del liberalismo; mutaron y se convirtieron en conceptos diferentes.

No sigo dogmas, ni dogmas de izquierda (comunismo); ni dogmas de derecha (libertarismo) que no es lo mismo que liberalismo.

Hace mucho tiempo que deje de creer en dogmas e ideologos, porque tienen una vision parcializada de la sociedad.

Si Ud. se pone a observar ideologos de izquierda, cuando se desilusionan de su ideologia no se van al equilibrado centro. Se van al extremo derecho. Existe la personalidad extremista.

La personalidad extremista, dogmatica, fanatica; es hemiplegica solo ve una porcion de la realidad como muy bien lo dijo Ortega y Gasset.

Los paises que Ud llama socialistas (en realidad comunistas), han sido un fracaso. Tambien, es un fracaso el libertarismo en EEUU, ya que esta fuerte en la region mas atrasada de ese pais (Sudeste). En algunos de los estados del Sudeste como Mississipi, Alabama y otros, tienen niveles de mortalidad materno – infantil tercer mundista.

California no es libertaria; es progresista. Es la quinta economia del mundo, a pesar que la mitad sur es un desierto. Desde ese desierto se envian alimentos a otros estados (incluyendo el fertil Sudeste) y al mundo. La razon, es que California cree en la ciencia y desarrolla tecnicas agricolas cientificas.

No existe pais totalmente capitalista, por ejemplo, en casi todos los paises capitalistas el ferrocarril es estatal. Tampoco existen paises totalmente comunistas con la excepcion de Corea del Norte y quizas Cuba.

 ‘Ser de izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas formas que el hombre puede elegir para ser un imbécil’. Ortega y Gasset.

ARGUENZUELA
ARGUENZUELA
1 month ago

OTRA ESTAFA BIEN ADVERTIDA PERO LOS QUE SE LAS SABEN TODAS NEGABAN.
Sigue el corralito cripto: qué empresas bloquearon los fondos y no dejan sacar plataAl menos 12 exchanges de criptomonedas establecieron retenciones y bloqueos a sus usuarios para evitar la salida del fondos. ¿Cómo avanza el corralito cripto?https://www.cronista.com/infotechnology/criptomonedas/sigue-el-corralisto-cripto-que-empresas-bloquearon-los-fondos-y-no-dejan-sacar-plata/
LOS QUE PROMOCIONABAN EL CRIPTO ERAN TODOS ESTAFADORES Y AHORA PERDIERON Y SEGUIRAN PERDIENDO EN LA ESTAFA PONZI.
LO MISMO ESTA POR SUCEDERLES A LOS QUE TIENEN LOS AHORROS EN LOS BANCOS INCLUSO EN PESOS, YA QUE NO LOS VAN A PODER SACAR HASTA QUE EL DOLAR PEGUE OTRO SALTO, BORRANDOLES DE UN PLUMAZO LOS INTERESES Y CAPITAL.
CUALQUIERA YA SE DA CUENTA QUE ES EL SALVESE QUIEN PUEDA,
GUZMAN YA FUE.
ES UN ESPECTRO SOBRADOR ARGENTO, QUE YA NO TIENE CON QUE.