La Argentina decide su destino

5751396797_209ebfffc17

Pocas veces, quizás ninguna, ha sido más confuso y complejo el panorama electoral y el destino de nuestro país desde que la Democracia llegó, gracias a Dios, para quedarse.

La histórica alternancia peronista-radical, está en tela de juicio. Tanto puede continuar como que puede comenzar a dar un giro del que no tenemos ninguna experiencia histórica y que, por lo tanto, no es comparable en su eficiencia o una eventual ineficiencia. Al respecto, cualquier afirmación es imposible de ser confirmada. Sólo los fanáticos, los ignorantes o los espíritus pagados pueden suponer que esto sea bueno o sea malo. Nadie lo sabe, aunque quiera presumir que sí.

Sólo hay dos alternativas reales y concretas, y ambas son un interrogante. El Frente “Cambiemos”, liderado por el PRO de Mauricio Macri y acompañado por la UCR y la Coalición Cívica, desarrolló su campaña esperando que la ciudadanía acompañe un intento de gobernar de manera distinta a las alternancias nacidas al calor de los fracasos repetidos.

Por su parte, el Frente para la Victoria, construido sobre la base del peronismo oficialista cristikirchnerista y una trasversalidad que agrupa desde movimientos piqueteros, pasando por nacionalistas de izquierda y hasta el Partido Comunista, está liderado electoralmente por el candidato (Daniel Scioli), que no hubieran querido pero que era el único que les podía dar el triunfo, aunque ese triunfo tenga en su matriz el riesgo de su propia destrucción.

Todos sus integrantes, desde el propio Scioli hasta Cristina Fernández de Kirchner, hacen esfuerzos sobrehumanos por mostrar que lo que importa es “el modelo”, mientras que ambos, a través de sus primeras y segundas espadas políticas, se chicanean en una pulseada que inevitablemente terminará con uno de los dos derrotado. “El Modelo” es una expresión extremadamente genérica que no incluye los mismos pensamientos.

El peronismo nunca aceptó ni aceptará sistemas de doble comando. Eso sólo fue posible entre Cámpora y Perón, porque Perón así lo quiso y durante un breve espacio de tiempo. Y Cristina no es Perón, aunque sus seguidores más fieles así lo sientan o lo deseen.

Si Scioli alcanza la Presidencia, la pulseada, más allá de las formas más o menos prolijas de ambas personalidades, se desatará y el país todo pagará costos por ese enfrentamiento. La historia así lo demuestra. Y, muchas veces, los costos han sido muy elevados, tanto entre ellos mismos como para el resto de los ciudadanos que no responden a sus expectativas políticas.

Pero hay también otro interrogante inmenso y que, de cualquier manera, dará a luz el 25 de octubre a la noche. Ese interrogante es la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires.

Existe la posibilidad cierta de que la candidata del Frente “Cambiemos” se alce con el triunfo en el distrito más poblado y políticamente más poderoso del país. Si así fuese y el próximo Presidente fuese eventualmente Daniel Scioli, existiría una situación inédita para la historia de nuestro país. Gobernar la Nación y no tener acceso al poder directo que supone la Capital Federal, la Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza, será por demás complicado. Especialmente si a eso se le suma la “pulseada” entre Scioli, Cristina y los partidos y movimientos sociales transversales del cristikirchnerismo.

En sentido contrario, si el triunfo cayera en las manos de Aníbal Fernández, con todo lo que eso implica por las sospechas jurídicas que sobre él existen en cuanto a una presunta relación con el narcotráfico y por su dependencia con un cristikirchnerismo que intenta darle alguna aparente protección judicial con la denunciada colonización de diversos juzgados, también será un escenario complicado para Scioli, aunque sus palabras siempre transiten caminos de acuerdos y conciliaciones que parecen muy difíciles, especialmente si hay un porcentaje del país ultrakirchnerista al que cuatro años le parece una distancia tan inmensa como sería transitar el desierto sin agua.

Así, quizás nunca tanto como ahora, el votante debería pensar muy bien dónde deposita el voto de sus aspiraciones, aun sabiendo que los tiempos por venir serán complicados, que deberán tener un liderazgo fuerte y simultáneamente conciliador para evitar confrontaciones que harán más complicado el proceso de búsqueda de inversiones y dinero para recomponer una economía que inevitablemente deberá atravesar un primer desierto por la dilapidación del agua que quedaba.

Nuestro país necesita desesperadamente un estadista para que aquella frase de Winston Churchill: “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones” se haga realidad y logremos crecer y convivir con diferencias pero sin odios ni muertes. Hoy, no sabemos si lo tenemos y sólo el ejercicio del poder lo demostrará.

Lic. Rodolfo Patricio Florido

rodolfoflorido@hotmail.com

4 comments for “La Argentina decide su destino

  1. PUEBLO ASCHEROSO
    21/10/2015 at 1:27 PM

    Gli argentini hanno l’ultima ocacsione per invertire la marcia.
    Gli ultimi governi hanno portato alla NAZIONE
    INSICUREZZA
    INGIUSTIZIA
    DROGA
    VIOLENZA
    DISASTRO ECONOMICO
    SFIDUCIA INTERNAZIONALE
    votate , ma nessuno del gruppo CRITINISTA_KIRKENERISTA
    por favor
    NE VA DEL VOSTRO FUTURO

  2. PUEBLO ASCHEROSO
    21/10/2015 at 3:06 PM

    El oficialista, favorito en las encuestas, se rodea de ‘barones’ del peronismo tradicional para buscar al votante de centro (ANDA AL MONTE-ANDA AL MAR MA NO A VOTAR)

    CÉSAR G. CALERO
    – Buenos aires
    Actualizado 20/10/201518:33
    En la recta final de la campaña electoral argentina, los principales candidatos a suceder a Cristina Fernández de Kirchner en la Casa Rosada están emprendiendo dos viajes: uno físico, hacia aquellas provincias donde más les interesa captar votos, y otro ideológico, hacia el centro del tablero político.

    Daniel Scioli, el aspirante del gobernante Frente para la Victoria (FpV), ha ido anticipando en los últimos días qué dirigentes formarían parte de su Gobierno en caso de ganar las elecciones presidenciales este domingo. El gobernador de Buenos Aires se ha rodeado de funcionarios de su gabinete provincial y de algunos ‘barones’ del peronismo tradicional. Un posible Gobierno en el que, de momento, no figura ningún miembro del sector más duro del ‘kirchnerismo’, representado por Máximo Kirchner, primogénito de la mandataria, y su agrupación ‘La Cámpora’.

    Con el anuncio a cuenta gotas de su hipotético futuro Gobierno, de claro perfil centrista, Scioli está logrando mostrarse ya como un candidato ganador pero, según algunos analistas, su exceso de autonomía frente a Kirchner está generando algunos desencuentros con la Casa Rosada. Para Julio Blanck, columnista del diario ‘Clarín’, “el trasvasamiento entre los funcionarios ‘kirchneristas’ que se van y los que llegarían de la mano de Scioli, en caso de triunfar en la elección, es un motivo de fricción política incluso en esta etapa preliminar, la de la conformación del eventual gabinete de ministros”.

    Si Scioli se impone en primera vuelta este domingo (debe obtener al menos un 40% de los votos y aventajar en más de 10 puntos al segundo candidato, el conservador Mauricio Macri, según los sondeos), el próximo jefe del Gabinete de ministros será Alberto Pérez, su actual ‘mano derecha’ en la provincia de Buenos Aires. Y al frente del equipo económico estará la actual ministra de Economía de Buenos Aires, Silvina Batakis, una funcionaria pragmática y experimentada. Varios ministros más de la provincia se integrarán en el equipo de Scioli en la Casa Rosada si asume el poder el 10 de diciembre.

    En el Gobierno del candidato oficialista habrá, no obstante, dirigentes muy cercanos a la mandataria, como el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, que se ocuparía de Interior y Transporte, o el propio candidato a vicepresidente, Carlos Zannini.

    El escritor y periodista Jorge Asís ha augurado un horizonte político a corto plazo con una disputa entre el peronismo tradicional y el ‘kirchnerismo’ ortodoxo. “Scioli va a ser el próximo presidente y la discusión que viene ahora es entre el peronismo y el ‘kirchnerismo’, que se va a resistir a perder unos cuantos privilegios”, comentó Asís en un popular programa de televisión. Para los dirigentes de ‘La Cámpora’, sin embargo, el objetivo no era estar presentes en el futuro Gobierno de Scioli, según ha declarado este martes el diputado ‘kirchnerista’ Juan Cabandié, para quien la agrupación que lidera Máximo Kirchner nunca se planteó entrar a formar parte del equipo ministerial de Scioli: “Nunca nos lo hemos planteado, sería como una especulación pensar en algo por el estilo (…) Nuestro rol va a ser seguir sosteniendo el proyecto político”.

    Tanto Máximo Kirchner como otros jóvenes dirigentes de ‘La Cámpora’ se presentan a diputados nacionales por sus respectivas provincias. De esa forma, el ‘kirchnerismo’ más ‘purista’ aspira a tener una fuerte representación en el Congreso. Sus principales referentes siguen considerando a Cristina Kirchner como la ‘conductora’ del movimiento peronista. “Obviamente, nos sentimos muy identificados con Néstor [Kirchner] y con la presidenta. Y por supuesto, nuestra referencia va a seguir siendo Cristina”, ha declarado Cabandié.

  3. CAPITANICH
    21/10/2015 at 6:01 PM

    Basta de elecciones. Si respetamos al pueblo, capacitémoslo gradualmente, de modo que cualquiera pueda ser sorteado para gobernar. Eliminemos partidos, que en nada difieren ya; clase política, elecciones y sus gastos autovotados. Acerquémonos a un sistema de democracia por sorteo, o estococracia, asimismo denominado demarquía. Comencemos por imponerlo en las escalas más reducidas, para llevarlo poco a poco a todo el mundo. Demarquía, ya.

  4. CAPITANICH
    21/10/2015 at 6:04 PM

    Es necesario transformar el sistema: los problemas que comentamos son estructurales, o sea dependen del sistema mismo. Basta de elecciones. Si respetamos al pueblo, capacitémoslo gradualmente, de modo que cualquiera pueda ser sorteado para gobernar. Eliminemos partidos, que en nada difieren ya; clase política, elecciones y sus gastos autovotados. Acerquémonos a un sistema de democracia por sorteo, o estococracia, asimismo denominado demarquía. Comencemos por imponerlo en las escalas más reducidas, para llevarlo poco a poco a todo el mundo. Demarquía, ya.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *