La sensatez de Alberto Fernández

Flanqueado por Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof, el presidente de la nación anunció el retorno a una cuarentena estricta para el AMBA. Con tono pausado Alberto Fernández explicó los motivos de tan drástica decisión. Razones no le faltan pero la decisiva es, qué duda cabe, el crecimiento exponencial del número de infectados y de fallecidos. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano bonaerense son hoy el epicentro de la pandemia. La gran masa humana apelmazada en los “barrios populares” (las tristemente célebres villas miseria) es el escenario predilecto para la Covid-19. Pero lejos de conformarse con semejante banquete, el bicho se ha propagado por barrios sofisticados, tanto de la CABA como del conurbano. Ello significa que en el AMBA el coronavirus no hace ningún tipo de distingo social. Le da lo mismo contagiar en la Villa 31 y en Recoleta.

Luego de 100 días de cuarentena Alberto Fernández decidió volver a fojas 0. Los porteños y los bonaerenses retrocedieron, en materia sanitaria, al 20 de marzo. ¿Qué sentido tuvo, muchos se lo deben estar preguntando en este momento, estar encerrados durante tanto tiempo si la pandemia no ha sido derrotada? Quienes se sienten defraudados con el presidente deben comprender que la cuarentena no cura a la pandemia sino que retarda su crecimiento exponencial, obsequiando a las autoridades sanitarias un tiempo de oro para adecuar el sistema sanitario a una situación excepcional. Gracias a que el presidente impuso la cuarentena el 20 de marzo hoy, sábado 27 de junio, la Argentina no es Brasil. Gracias a la cuarentena el sistema sanitario aún no colapsó, todavía hay suficientes camas de terapia intensiva para los enfermos graves. ¿Se imagina el lector lo que sería hoy el país con los sistemas sanitarios porteño y bonaerense colapsados? ¿Se imagina el lector lo que sería el hoy el país con 20 mil muertes? Gracias a la cuarentena los médicos que están en la trinchera jugándose la vida no se han visto en la trágica disyuntiva de elegir a qué enfermo atender y a qué enfermo dejar librado a su suerte, como ha pasado en España e Italia, por ejemplo.

Quienes critican al presidente por la cuarentena infinita parecen no percatarse de la fragilidad de nuestro sistema de salud. En materia hospitalaria estamos a años luz de los países más avanzados del mundo. Invito al lector a que consulte con su médico de cabecera sobre esta cuestión y le reconocerá lo que acabo de afirmar. Ahora bien, si la pandemia fue capaz de devastar los sistemas de salud de Estados Unidos, Gran Bretaña, Suecia, Italia y España, imagine el lector lo que sería capaz de hacer con nuestro sistema de salud. Gracias a la cuarentena nuestro precario y escuálido sistema de salud aún está de pie. Realmente, es un milagro. Sin embargo, pese a todo el esfuerzo acumulado a partir del 20 de marzo el peligro de un colapso sanitario en la CABA y el conurbano está a la vuelta de la esquina, lo que no significa que el resto del país esté a salvo. Todo lo contrario. Ninguna provincia deber relajarse creyendo que el virus no ingresará para hacer de las suyas. Ahí está Chaco como ejemplo elocuente.

Nadie está a favor de la cuarentena. Es una medida propia del medioevo, sumamente dañina para nuestra psiquis y nuestra economía. ¿Pero cuál era la alternativa? ¿Imitar a Estados Unidos? Donald Trump puede darse ese lujo porque, al liderar la potencia más importante del mundo, cuenta con los recursos suficientes para levantar su maltrecha economía en un tiempo relativamente corto. Pero Argentina no es Estados Unidos. Alberto Fernández no cuenta ni de lejos con los recursos de que dispone Trump. De haber seguido el ejemplo del emperador estadounidense hoy estaríamos padeciendo al mismo tiempo una pandemia sanitaria y una pandemia económica de impredecibles consecuencias. Gracias a la cuarentena hoy estamos sólo padeciendo la pandemia económica.

De acuerdo con lo anunciado por el presidente la cuarentena estricta comenzará el 1 de julio y se extenderá hasta el 17 de julio. Ahora bien, supongamos que el 15 de julio, es decir cuarenta y ocho horas antes del fin de la cuarentena estricta, el nivel de contagios asciende a 5000 y el de fallecidos a 100. Una vez más, Alberto Fernández, flanqueado por Larreta y Kicillof, se verá obligado a anunciar una nueva cuarentena estricta por otras dos semanas. Pero no debemos ser tan pesimistas. Supongamos que el 15 de julio el nivel de contagios asciende a 1000 y el de muertos a 15. Estos números indicarían que la cuarentena estricta fue exitosa. Una vez más, Alberto Fernández, flanqueado por Larreta y Kicillof, anunciará la flexibilización de la cuarentena. Pero imaginemos que dos semanas más tarde el número de infectados asciende a 3000 y el de muertos a 100. Una vez más, Alberto Fernández, flanqueado por Larreta y Kicillof, anunciará el retorno a la cuarentena estricta. Todo dependerá, por ende, del nivel de contagios y muertes. Todo dependerá, en suma, de la voluntad de la Covid-19.

Y que arribamos al meollo del asunto. Mientras no aparezca la vacuna salvadora estaremos a merced del bicho. Estaremos, pues, a la defensiva, como los rivales que enfrentan al Barcelona de Messi. Alberto Fernández se vale de la cuarentena porque es su única tabla de salvación. No tiene otra opción. En realidad sí la tiene: imitar a Bolsonaro. ¿Alguien con dos dedos de frente quiere el método de don Jair? En consecuencia, emerge en toda su magnitud un factor esencial: la responsabilidad individual. Creo que ha llegado el momento de que cada uno de nosotros asumamos la responsabilidad que nos corresponde. Tenemos la obligación de cuidarnos y de cuidar al prójimo. No debemos seguir el ejemplo de los europeos, por ejemplo, que en manada salieron a las playas como si la Covid-19 no existiera. El bicho sigue vivito y coleando aprovechándose de la estupidez humana que, como con acierto afirmó Einstein, es infinita.

Nos esperan momentos muy duros y, en una de esas, dramáticos. Probablemente el presidente se vea obligado a imponer una cuarentena rígida y luego otra flexible para más tarde volver a imponer una cuarentena rígida y así sucesivamente por el tiempo que les demande a los científicos descubrir la ansiada vacuna. Será fundamental que de aquí en más seamos responsables y solidarios y, fundamentalmente, no subestimemos a un virus que, según lo acaba de manifestar la OMS, retornará en septiembre y octubre con mucha más fuerza, tal como lo hizo hace un siglo la fiebre española, que se tomó un respiro durante el verano y luego mató a 50 millones de personas.

A continuación paso a transcribir lo más saliente del discurso de Alberto Fernández (*)

-“Hubiéramos querido no tener que aislarnos y que la economía funcionara mejor de lo que estaba”

-“El coronavirus es ese enemigo invisible y uno nunca termina de saber cuándo acaba de derrotarlo”

-“El coronavirus se transmite hoy a una velocidad mucho más rápida que al inicio de todo esto”

-“Tenemos que hacer algo para parar el ritmo de contagio, para aliviar las camas ocupadas y seguir garantizando que todos los argentinos tengan la atención que merecen”

-“En el AMBA los casos aumentaron un 147% en los últimos 20 días y los fallecidos aumentaron un 95%”

-“No tenemos que enojarnos con la cuarentena que es el remedio, tenemos que enojarnos con la enfermedad”

-“La economía se recupera. Lo que lamentablemente no vamos a recuperar son esos mil argentinos que nos dejaron y por eso mil argentinos no podemos dejar que ese número crezca”

-“El problema económico no es la cuarentena, el problema económico es la pandemia”

-“Estamos viendo que el área metropolitana está contagiando al resto del país”

-“El resto del país no está teniendo los problemas que tiene el área metropolitana de Buenos Aires”

-“La ocupación de camas es un dato determinante como para seguir mirando sin hacer nada y que la gente siga circulando y los contagios sigan creciendo”

-“A partir de las 0 horas del día lunes el transporte público quedará limitado exclusivamente a los servicios esenciales”

-“Vamos a pedirles a todos que vuelvan a quedarse en sus casas y sólo salgan para buscar provisiones desde el 1de julio hasta el 17 de julio en toda el área metropolitana de Buenos Aires”

-“Van a mantenerse solamente en funcionamiento los servicios esenciales servicios esenciales”

-“Vamos a pagar por tercera vez el IFE en el área metropolitana y en Chaco”

-“No queremos que nos pase lo que pasó en Europa donde las camas se agotaron y tuvieron que elegir quién se salvaba y quién no se salvaba”

-“Valoro la libertad pero quiero recordarles algo: la libertad se pierde siempre cuando uno muere. Para ser libres hay que vivir. Cuidemos la vida: es lo que debemos hacer”

-“No bajemos los brazos ahora. Hicimos tanto esfuerzo y otro esfuerzo vale la pena” página/12, 26/6/020

(*) Fuente: Página/12, 26/6/020.

Hernán Andrés Kruse

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13 comments for “La sensatez de Alberto Fernández

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