Macri debe atacar la inflación, si quiere cambiar

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Mauricio Macri debe encarar definitivamente una política que lleve a reducir y acabar con la inflación para dar el ejemplo del “cambio” que pregona. Pasaron ya 90 días desde su asunción y las políticas aplicadas van contra la derrota de la inflación. Ajuste y aumentos generalizados es lo contrario a lo que se necesita.

El Gobierno Nacional comenzó con las multas a algunas cadenas de supermercados por el aumento desmedido de precios, y decidió extender la “Lista de precios” (denominado por el cristikirchnerismo como “Precios Cuidados”) de unos 317 productos, que vencía el 6/05, para contener la inflación. Sucede que, con un dólar minorista por encima de los $16, desde el sector supermercadista advierten será imposible mantenerlos o bajarlos (?) como se propone el macrismo, ya que “algunas empresas nos transmitieron sus problemas para mantener sus precios porque dicen que tienen componentes importados. Además algunas ya nos informaron de que estaban evaluando quitar descuentos o promociones, lo que indirectamente representaría un aumento en el precio al que nos venden”. La suba en el precio de las naftas de entre un 7 y un 8% que rige desde el sábado también supone una elevación en el coste de fletes. ¡El gobierno decide, indirectamente, cuidar los bolsillos con más aumentos!

El dólar batió otro récord desde la salida del cepo cambiario al superar los $16 y se encendieron las alarmas en el BCRA. Esto hizo que la autoridad monetaria elevara en 6 puntos las tasas a 35 días a 37% aumentando la recesión. Al mismo tiempo, encara reforzar su intervención en el mercado cambiario por un déficit de dólares producto de la baja liquidación de divisas que habrá hasta abril. Para el economista y ex titular de la autoridad monetaria, Javier González Fraga, “a la política monetaria le falta coraje” y opinó que el mercado debería “temerle a Sturzenegger pero no le teme”. El expresidente del Banco Central criticó la falta de “políticas anti inflacionarias claras”. También aseguró que al programa económico del Gobierno “le falta apostar a la inversión”. El pasado martes (1/3) pese al anuncio del preacuerdo con los holdouts, el dólar superó los $16 y batió otro récord de cotización generando alarma en el Banco Central que intervino fuerte vendiendo otros US$ 235 millones. Aun así, la divisa cerró a $16,09 y la autoridad monetaria avanzó con nuevas medidas para evitar nuevas subas.

El BCRA subió 6 puntos las tasas a 35 días a 37%, paralelamente reforzará su intervención en el mercado cambiario ante un déficit de dólares producto de la baja liquidación de divisas hasta abril. “Ese resultado es la contrapartida de una mayor preferencia por liquidez de los bancos en el contexto de la integración del efectivo mínimo característica del comienzo del mes. El sesgo contractivo del BCRA se observó en las tasas de interés pagadas. La tasa de corte subió a 37% para el plazo de 35 días y experimentó un aumento generalizado para el resto de los plazos. El BCRA sigue procurando desacelerar a lo largo del año la tasa de expansión de los agregados monetarios, para hacerlos consistentes con una inflación en descenso”, explicó la entidad en un comunicado. Al emitir principalmente a 35 días, ayer el 88% de la demanda estuvo en ese plazo ($ 30.513,6 millones), la entidad monetaria enfrenta el desafío de renovar altos vencimientos a un mes de plazo sin capacidad de poder alargar los plazos. Ayer los bancos propusieron $ 36.348 millones para un vencimiento de $ 48.542 millones y se adjudicaron $ 34.564 millones, precisó el diario “El Cronista”.

La suba del dólar ocurre porque hay un déficit estructural de divisas de unos US$ 100 millones diarios, producto de una liquidación de divisas que no alcanza los US$ 400 millones semanales promedio y, por lo tanto, es menor a la demanda que existe para pagar los consumos con tarjeta de crédito, las importaciones y los giros al exterior. Luego, influye que son los primeros días del mes y suele aumentar la demanda para el ahorro. El ex titular del Central, Javier González Fraga, culpó a la estrategia de la actual cúpula de la entidad al considerar que “a la política monetaria le falta coraje” y aseguró que el mercado debería “temerle a (Federico) Sturzenegger pero no le teme”. “Con la política de (Alfonso) Prat Gay estoy de acuerdo, con Sturzenegger no, porque juega a la ortodoxia. La del mercado es gente codiciosa y hay que mostrarle la billetera y la posibilidad de perder”, explicó Fraga en declaraciones a “Radio con Vos” el pasado 2 de marzo. El economista añadió: “A la política cambiaria le faltó coraje. Fue un error dejar subir el dólar de a unos centavos por día, el Central tendría que haber generado intervenciones esporádicas. Vos tenés que hacerles perder dinero a los especuladores porque los hacés más racionales, saben que pueden perder”. Planteó que el Gobierno -del que es aliado y parte (UCR)- debe “poner más reservas sobre el mostrador con el objetivo de estabilizar la economía”, y recordó que él lo hizo durante su gestión en los años 90.

“Yo puse en venta más de la mitad de las reservas con tal de frenar la especulación y funcionó. Paramos la hiperinflación”, recordó y agregó que “el mercado no le tiene miedo a Sturzenegger y debería tenerle miedo”. Consideró que lo que alentó la suba del dólar en los últimos días fue “que están los vencimientos de los futuros y debe haber habido una fuerte expansión monetaria de varios miles de millones de pesos que en gran parte quieren ir al dólar”. “Es una de las pesadas herencias del gobierno anterior, una expansión monetaria de 60 ó 70 mil millones de pesos”, prosiguió. A su vez, el expresidente del Banco Central Martín Redrado criticó la falta de “políticas anti inflacionarias claras” del gobierno nacional y aseguró que “sin un camino que muestre que la inflación va en descenso vamos a tener presión cambiaria”. Redrado recordó que el Banco Central “está en quiebra” y que el gobierno de Cambiemos había prometido financiamiento inmediato por casi US$ 15 mil millones, “pero solo llegaron US$ 5 mil millones en forma de bonos” apuntó. Sobre el acuerdo con los holdouts, el ex titular del BCRA afirmó que el Congreso debe leer la “letra chica” del mismo. En ese sentido afirmó que el equipo de economistas que acompañan a Sergio Massa, que él integra, se reunirá para analizar el acuerdo. “Lo que les he dicho a los diputados es que pidan todos los elementos de la negociación porque no se conocen, no se puede votar a libro cerrado como hacía el kirchnerismo, hay que ser muy precisos”, añadió.

Y consideró que hay que revisar los “punitorios y los intereses que se están cobrando” en el principio de acuerdo. A su vez, aclaró que ante la posibilidad de la eliminación de la denominada “Ley Cerrojo”, hay que tener “cuidado con caer en la receta fácil del endeudamiento”. Para Redrado, “el tema es que no pasemos de sacarle toda la plata al Banco Central y dejarlo como está, a endeudarnos en el exterior”. Para evitar esta situación explicó que “hay que apostar fuerte a la inversión, y eso es lo que le está faltando al programa económico”. “La Argentina tiene que apostar en serio a los dólares de inversión, a los dólares de infraestructura y atraer fondos de largo plazo, hay que hacer trabajo en organismos multilaterales donde el país ha quedado muy atrás con respecto a otras naciones. Hay países como Irak o Ucrania que están obteniendo fondos a 30 años a muy baja tasa” subrayó.

Si bien el Presidente mantiene un alto nivel de imagen positiva ha perdido terreno a merced de distintos factores, entre los que la suba de precios parece ser la más determinante. Una fuerte suba de las expectativas inflacionarias producto de los ajustes en combustibles, tarifas -luz ya aplicada, gas y transporte en poco tiempo- se traduce en una caída de similares dimensiones en la imagen presidencial. Lo revela la última encuesta de Raúl Aragón y Asociados. Mauricio Macri perdió terreno en el campo de la opinión pública. Sin embargo, el Presidente de la Nación aún conserva altos índices de popularidad a 80 días de haber iniciado su mandato. Así lo confirma una encuesta realizada por la consultora Raúl Aragón y Asociados, que muestra que la imagen positiva del mandatario se ubica, prácticamente, en el 60%. Se trata de datos recolectados entre el 15 y el 19/02 sobre un universo de 700 casos. La encuesta también muestra que el 59,8% de aprobación es el resultado de un retroceso de 14,4 puntos porcentuales respecto de la medición anterior (entre el 05 y el 09/02), cuando Macri registraba un nivel de aceptación del 74,2%. En proporciones similares crece la imagen negativa del Presidente: lo que en la medición anterior era 18,1% crece abruptamente 15 puntos hasta el 33,1%.

El desgaste de la imagen presidencial responde a diferentes factores, de acuerdo a lo que se desprende de la encuesta (crece fuertemente la percepción de que el estilo de gobierno es “más autoritario que democrático”). Pero se destacaría las expectativas sobre la inflación como una cuestión determinante en el retroceso. “La variación más dramática se registra en la percepción futura de la inflación. En noviembre, preguntado si consideraba que la inflación durante 2016 será mayor, igual o menor que la que se registró en 2015, el 41,6% consideraba que sería menor, mientras que el 26,8% sostenía que sería mayor. En la medición de febrero esta relación se invierte: aquellos que consideran que será menor desciende a 18,6%, mientras que los que consideran que será mayor aumenta a 45,7%”, sostiene el informe. De acuerdo al estudio de Raúl Aragón, las expectativas inflacionarias también han impactado en el electorado del PRO. “En noviembre, entre aquellos que dijeron haber votado por ese partido en el ballotage (tomados como 100%), el 53,6% consideraba que la inflación de 2016 sería menor que la del 2015; en la medición de febrero este porcentaje se reduce a 25,9%. Aquellos votantes del PRO que en noviembre consideraban que la inflación de 2016 sería mayor sólo alcanzaban el 8,4%, en febrero aumentan a 29,2%”, dice el informe. Contrariamente, la eliminación de los subsidios a la energía eléctrica y la consecuente suba en las tarifas no serían tan determinantes en la evolución de la imagen presidencial: quienes están a favor suben del 50% al 51% y quienes se oponen bajan del 44 al 43%. “En las 3 mediciones el porcentaje que acuerda con la eliminación de aquellos se mantiene por encima del 50%, con variaciones que no son estadísticamente significativas”, dice.

Sin embargo, el impacto de la medida en la imagen presidencial sería sólo una cuestión de tiempo. “Se podría sugerir que, debido a que las boletas con los incrementos en el servicio eléctrico aún no han llegado al público, dicho aumento es todavía abstracto y que en consecuencia la percepción de la inflación se registra en el aumento real de precios de bienes de consumo cotidiano, que es percibido directamente”, señala el documento. El documento concluye que “la imagen de Mauricio Macri y la calificación de su gestión han sufrido deterioro significativo si se los considera estrictamente en términos de porcentaje de aprobación/desaprobación, siendo las variables explicativas de este deterioro la inflación y un cambio significativo entre la expectativa el estilo de gobierno que el público imaginaba y el que percibe en estos 65 días de gestión”. No obstante, el mismo documento advierte que la conclusión “no puede ser considerada absoluta” ya que todo gobierno “muestra siempre un inicio con cuotas de aprobación extremadamente altas que desciende rápidamente en la medida que se diluye el efecto ‘luna de miel’“. El informe considera como “auspicioso” que las calificaciones se mantengan por encima del 50% aun habiendo disminuido. Por último, el trabajo de Aragón señala que resulta “metodológicamente imposible establecer qué porcentaje de esa disminución se debe al efecto inflación y qué porcentaje se debe a la disminución del efecto ‘luna de miel’“. “Si en una próxima medición, ya pasado aquel efecto, se registra una disminución de la aprobación de la gestión Macri respecto de los valores registrados en febrero y un aumento en el porcentaje de aquellos que consideran que la inflación de 2016 será mayor a la de 2015, podría decirse con mayor rigor estadístico que existe una correlación causal entre ambas”, finaliza el informe.

Está claro que intentar evitar el aumento generalizado de los precios con multas, aprietes e inspecciones es una política que llevará al macrismo al mismo fracaso por el que transitaron los cristikirchneristas durante 10 años, de la mano de Guillermo Moreno, Augusto Costa y otros. ¡Los Precios Cuidados también es otra mentira! Las personas los consume poco, son de mala calidad y cada vez es más chica la lista. A esto se le suma que las cadenas de supermercados son libres para incorporarse al plan, por lo que muchas decidieron salirse para evitar situaciones ya vividas en la era cristikirchnerista. Por lo tanto, continuar con esto “sin un plan de regularización estricto y contundente, que abarque a los diferentes eslabones de la formación de precios y a estratos sociales”, el descontrol es lo único visible en el horizonte. También, hay que sumar el 7 u 8% de aumentos que se dieron en las naftas a partir de este mes, que afectará directamente al precio de los fletes de la mercadería. Y si a este contexto le agregamos un dólar de $16, pero que puede terminar en $18, la realidad se vuelve complicada. Sobre todo, la paciencia. Que es parte de la herencia, no está en discusión, pero la imagen del presidente Mauricio Macri ya está empezando a dar números en rojo.

“Por ahora no pasó nada, pero en los últimos días comenzó el ruido. Ya hay algunas empresas que nos transmitieron sus problemas para mantener sus precios porque dicen que tienen componentes importados. Además algunas ya nos informaron de que estaban evaluando quitar descuentos o promociones, lo que indirectamente representaría un aumento en el precio al que nos venden”, reconoció el director de una cadena de supermercados en diálogo con el diario “La Nación”. “Acá no hay mucho misterio. Un grupo de 20 o 30 empresas es el que marcan los ritmos de los aumentos. Por ahora, no tuvimos novedades pero hay que ver cuánto más están dispuestos a aguantar si el dólar sigue subiendo”, explicaron en otra cadena. El economista Luciano Cohan, de la consultora Elypsis, coincide con el diagnóstico de que hasta el momento no hubo un traslado a precios de la nueva devaluación, pero también advierte que todavía es muy temprano para pensar que se trata de una batalla superada. “Febrero vino más tranquilo en materia de precios e incluso en algunos rubros que son muy sensibles al dólar como los electrodomésticos, hubo algunas bajas de precios que respondieron básicamente a una falta de demanda. Igualmente, está claro que si el dólar sigue subiendo más allá de los 16 pesos nadie puede asegurar que no vaya a producirse otra ola de aumentos”, señaló el economista.

Que los empresarios aprovechan el terremoto para, silenciosamente, disparar los precios, tampoco es una novedad. Pero están avisando que las relaciones con la Casa Rosada comienzan a ponerse tensas. “Un día antes de que se conocieran las multas nos habíamos reunidos para avanzar con el nuevo sistema de publicación de precios y no nos dijeron nada de que se estuviera por reactivar las multas que venían de la época de Costa”, se quejó un dirigente del sector. Por esta razón, escucharon con cierto alivio las palabras de Mauricio Macri que en su discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, acusó al gobierno de los Kirchner de haber fomentado el proceso inflacionario. “Después de tantos intentos de querer culparnos por la inflación (?), las palabras de Macri fueron el primer reconocimiento de que nosotros no somos los culpables”, sostuvo Fernando Aguirre, vocero de la Cámara Argentina de Supermercados. ¡Demasiada improvisación para los tiempos que corren, y encima “ajuste y tarifazos”!

Arq. José M. García Rozado

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