Un tema tabú: la legalización de las drogas

La Dirección de Políticas para Juventudes de la intendencia de Morón acaba de publicar un polémico folleto en el que brinda una serie de consejos a los jóvenes que consumen drogas con el fin de fomentar el consumo responsable. “Si vas a consumir tené en cuenta estos consejos”, afirma. Luego detalla: “Cocaína/pastillas: andá de a poco y despacio. Tomá poquito para ver cómo reacciona tu cuerpo. Si te detienen, tenés derecho a un abogado”.

El mensaje es claro y contundente. Lo que busca es fomentar en los jóvenes el consumo de drogas. Creo que se trata de una aberración. La razón no admite ninguna duda: el consumo de drogas destruye al adicto, le aniquila su personalidad y su físico. El ejemplo emblemático es el de Diego Maradona, quien con el correr de los años perdió gran parte de su salud física y mental. La droga mata, en suma. ¿Qué hacer, entonces, frente a semejante flagelo? Hasta ahora, en nuestro país, se aplicó el método de la prohibición y la represión. El fracaso no pudo ser más estruendoso. ¿Por qué no intentar el método contrario, es decir, el de la legalización del consumo de drogas? Veamos.

Lo primero que hay que destacar es que la persona que consume drogas es un enfermo, no un delincuente. Delincuentes son los narcos y sus cómplices (políticos, policías, fiscales y jueces). Fomentar el consumo de drogas no hace más que invitar a miles de jóvenes a su autodestrucción como personas. Lo que se debe hacer, me parece, es desplegar una activa y eficaz campaña educativa. Los docentes, los médicos y, fundamentalmente los padres, deben informarles a los jóvenes sobre las deletéreas consecuencias que trae aparejadas el consumo de drogas.

Ahora bien, si la educación fracasa ¿qué hacer frente a las drogas? Creo sinceramente que se debe apelar a la responsabilidad individual. Si hay jóvenes que desean consumir drogas, que lo hagan dentro de un marco legal adecuado. De nada sirven la prohibición y la represión porque está demostrado que el consumo de drogas no disminuye. En consecuencia, sólo cabe asegurar a los consumidores de drogas la existencia de lugares permitidos por la ley donde puedan satisfacer sus deseos de consumir estupefacientes.

En definitiva, siempre habrá consumidores de drogas. Lo que hay que evitar es que los narcos y sus cómplices utilicen la prohibición para obtener pingües ganancias. A eso apunta, precisamente, la legalización de las drogas. Algo es algo. En realidad es mucho, muchísimo.

A continuación, paso a transcribir un esclarecedor artículo de Juan Carlos Hidalgo (analista de políticas públicas para América Latina del Cato Instituye) titulado “Diez razones para legalizar las drogas”.

“La prohibición de las drogas ha tenido consecuencias desastrosas muy similares a la que sufrió el alcohol en los años veinte en Estados Unidos. Sin embargo, en vez de reconocer el fracaso de dicha política, la mayoría de los gobiernos alrededor del mundo se han empeñado en gastar más recursos y atentar más contra las libertades de sus ciudadanos en un esfuerzo inútil por detener el comercio ilegal de narcóticos. Legalizar las drogas eliminaría o mitigaría significativamente las terribles consecuencias que enfrentamos bajo el actual enfoque prohibicionista:

  1. La legalización pondría fin a la parte exageradamente lucrativa del negocio del narcotráfico, al traer a la superficie el mercado negro existente. Y con la desaparición de la clandestinidad del narcotráfico disminuye dramáticamente la problemática social ligada a dicha actividad. La actual prohibición de las drogas no detiene al mercado, simplemente lo ha sumergido bajo el manto de la ilegalidad, y cuando un negocio es un crimen, los criminales tomarán parte de éste. Según las Naciones Unidas, el tráfico de drogas genera $400.000 millones anuales, lo cual representa un 8% del comercio mundial, comparable con la industria de textiles. Dicho botín representa una tentación irresistible para los criminales del mundo.
  2. La legalización reduciría dramáticamente el precio de las drogas, al acabar con los altísimos costos de producción e intermediación que implica la prohibición. Esto significa que mucha gente que posee adicción a estas sustancias no tendrá que robar o prostituirse con el fin de costear el actual precio inflado de dichas substancias.
  3. Legalizar las drogas haría que la fabricación de dichas sustancias se encuentre dentro del alcance de las regulaciones propias de un mercado legal. Bajo la prohibición, no existen controles de calidad ni venta de dosis estandarizadas. Esto ha conducido a niveles de mortalidad altos a causa de sobredosis o envenenamiento por el consumo de drogas. De hecho, según un estudio del Cato Institute realizado por James Ostrowski, el 80% de las muertes relacionadas con drogas se deben a la falta de acceso a dosis estandarizadas.
  4. El narcotráfico ha extendido sus tentáculos en la vida política de los países. Importantes figuras políticas a lo largo de Latinoamérica han sido ligadas con personalidades y dineros relacionados con el tráfico de drogas. Tal vez aquí yace la razón por la cual la guerra contra las drogas se intensifica año con año. Los grandes narcotraficantes son los que más se benefician con la actual prohibición, y los operativos anti-drogas que se practican en Latinoamérica sirven para eliminarles la competencia que enfrentan por parte de los pequeños y medianos distribuidores. La legalización acabaría con esta nefasta alianza del narcotráfico y el poder político.
  5. Legalizar las drogas acabaría con un foco importante de corrupción, la cual aumenta en todos los niveles del gobierno debido a que una substancial cantidad de policías, oficiales de aduana, jueces y toda clase de autoridades han sido comprados, sobornados o extorsionados por narcotraficantes, creando un gran ambiente de desconfianza por parte de la población hacia el sector público en general.
  6. Los gobiernos dejarían de malgastar miles de millones de dólares en el combate de las drogas, recursos que serían destinados a combatir a los verdaderos criminales: los que le violan los derechos a los demás (asesinos, estafadores, violadores, ladrones, grupos terroristas). Además, con la legalización se descongestionaría las cárceles, las cuales hoy en día se ven inundadas por gente cuyo único crimen fue el consumo de substancias que están prohibidas por la ley. Todos estos esfuerzos por combatir el tráfico de drogas han sido inútiles. Por ejemplo, las mismas autoridades reconocen que a pesar de todo el dinero gastado, los esfuerzos actuales solo interceptan el 13% de los embarques de heroína y un máximo del 28% de los de cocaína. De acuerdo con las Naciones Unidas, las ganancias de las drogas ilegales están tan infladas que tres cuartos de todos los embarques deberían ser interceptados con el fin de reducir de manera significativa lo lucrativo del negocio.
  7. Con la legalización se acaba el pretexto del Estado de socavar nuestras libertades con el fin de llevar a cabo esta guerra contra las drogas. Intervenciones telefónicas, allanamientos, registro de expedientes, censura y control de armas son actos que atentan contra nuestra libertad y autonomía como individuos. Si hoy en día las drogas son accesibles incluso en las áreas de máxima seguridad de las prisiones, ni siquiera convirtiendo a nuestros países en cárceles vamos a lograr mantener a las drogas fuera del alcance de aquellos que quieran consumirlas. Legalizando estas substancias evitaremos que los gobiernos conviertan a nuestros países en prisiones de facto.
  8. Legalizar las drogas desactivará la bomba de tiempo en la que se ha convertido Latinoamérica, especialmente países como Ecuador, Bolivia y Colombia. En este último, las guerrillas financiadas por el narcotráfico manejan miles de millones de dólares en equipos militares de primera línea, y amenazan con extender su lucha a países como Panamá, Brasil y Venezuela. Hace un par de años se descubrió la fabricación de un submarino en Colombia para el transporte de armamentos y drogas, lo que demuestra el poderío de estos grupos guerrilleros. Todo esto ha llevado a una intervención creciente por parte de Estados Unidos, quienes desde hace un par de años han venido fortaleciendo su presencia militar en la región de una manera nunca vista desde el fin de la Guerra Fría.
  9. En una sociedad en donde las drogas son legales, el número de víctimas inocentes producto del consumo y la venta de estupefacientes se vería reducido substancialmente. La actual política afecta directamente tanto a los consumidores de narcóticos como a terceros. Es así como gran cantidad de personas que nunca han consumido estas sustancias o que no están relacionadas con la actividad se ven perjudicadas o incluso pierden la vida debido a las «externalidades» de la guerra contra las drogas: violencia urbana, abusos policiales, confiscación de propiedades, allanamientos equivocados, entre muchos otros.
  10. La legalización conducirá a que la sociedad aprenda a convivir con las drogas, tal y como lo ha hecho con otras sustancias como el alcohol y el tabaco. El proceso de aprendizaje social es sumamente valioso para poder disminuir e internalizar los efectos negativos que se derivan del consumo y abuso de ciertas sustancias. Sin embargo, políticas como las de la prohibición, al convertir a los consumidores en criminales, desincentivan la aparición de comportamientos y actitudes sociales necesarios para poder lidiar con los problemas de la adicción y el consumo tempranero de dichas sustancias.

Luego de muchos años de malas experiencias con la política actual, y tras un análisis detallado de las consecuencias no deseadas de prohibir el consumo y la venta de substancias que la gente quiere, es necesario que lleguemos a la conclusión de que las drogas deben ser legalizadas si no queremos seguir el camino autodestructivo al que nos está conduciendo la prohibición moderna.

(*) elcato.org

Hernán Andrés Kruse

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Epicardio
Epicardio
22 days ago

Reconozco que el tema es sumamente delicado y que,a demás, implica muchos riesgos el estado actual de la realidad. La legalización, vista desde un solo punto de vista, parece viable y hasta bien visto, pero si cambiamos el ángulo observacional, podríamos ver que no basta con legalizar, habría que controlar, como hoy mismo ocurre con cigarrillos de contrabando, alcohol (licores y otros de alta graduación, etc.) que quién sabe su origen y calidad de elaboración, entre otras peculiaridades y dichos controles pueden fallar como hoy mismo vemos que fallan en muchos rubros y entre ellos, los de aduana, el comercio exterior e interno, etc., etc, Y no me refiero solo por Argentina, lo digo por cualquier país del mundo.

TITO de PALERMO
TITO de PALERMO
21 days ago

DROGAS 
Las DROGAS ALCALOIDES son ARMAS PELIGROSAS.
Llegarán a convertirse en ARMAS DE GUERRA. Las sociedades desarrolladas o subdesarrolladas- que no satisfacen NECESIDADES VITALES- van derecho a combates sectoriales o totalizantes de TODOS CONTRA TODOS.
Los que rechacemos las drogas caeremos en una débil SUBESPECIE,fácilmen-
te suprimida, previo DESPOJO DEL DROGÓN MÁS FUERTE.
VIZZOTTI viene a querer zanatear que EL DROGÓN NUNCA PIERDE NI GANA, SIEMPRE EMPATA.
La empatía es la capacidad que tiene el ser humano para conectarse emocionalmente con los demás individuos, pudiendo percibir, reconocer, compartir y comprender al prójimo.
Como observarán: NADA QUE VER. EL DROGADICTO SIEMPRE SE ESTÁ JUGANDO EN UNA JAULA que puede ser de esclavitud.
Esta Ministra ni conoce o recuerda que en los EEUU estuvo vigente LA LEY SECA. Y no se trataba de DROGAS, pero sí ADICCIÓN DEVASTADORA. El orden gubernativo tiene el deber de dictar normas que prevengan las ADICCIONES que se convierten en VICIOS PELIGROSOS.-