Por Damián Belastegui (Agencia NOVA).-

El PRO busca “comer”, cuan Pac-Man, la mayor cantidad de posiciones massistas y radicales con el fin de lograr presencia en la escena bonaerense más allá del 10 de diciembre (Dibujo: NOVA).

En esta decisiva carrera electoral, la pulcritud parecería ser un común denominador en varios espacios, aunque no precisamente porque el “Fair Play” haya irrumpido milagrosamente en la campaña y las disputas territoriales de poder, sino por los conceptos que se utilizan al momento de marcar las diversas estrategias.

Y es que, luego del “baño de humildad” solicitado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y al cual accedieron numerosos dirigentes del FpV en el ámbito bonaerense, apareció la postura “purista” promovida por el gurú comunicacional del PRO, Jaime Durán Barba, la cual apela no sólo a descartar, tal como sucedió, una alianza (al menos formal) con el massismo, sino a incentivar una fórmula íntegramente macrista en el orden provincial y a no limitar las aspiraciones de aquellos dirigentes del riñón que pretenden dar pelea con boleta amarilla en aquellos distritos donde gobierna el aliado radical.

Quedando atrás aquellos tiempos donde las huestes del jefe de Gobierno porteño no enfocaban sus esfuerzos en la provincia de Buenos Aires, a tal punto de perder para estas elecciones la personería jurídica al no presentarse con su sello en los últimos dos comicios, la intención para este 2015 es aprovechar el presente de Mauricio Macri, como el presidenciable opositor mejor posicionado en las encuestas, para avanzar en dos frentes: uno que tiene que ver con buscar “comer” varias posiciones del massismo en diversos municipios, arrebatándole dirigentes que ya no ven en el tigrense un buen respaldo para sus aspiraciones locales, mientras que, por otro lado, sostener listas amarillas que tengan posibilidades de plantear batalla en las PASO a aquellas boletas encabezas o bendecidas por intendentes radicales.

La puja con el radicalismo

En cuanto a esto último, se han escuchado berrinches de varios alcaldes de la UCR en el interior bonaerense que apelan a una supuesta condición enmarcada en el acuerdo con el macrismo basada en la no intromisión de precandidatos a intendente del PRO en distritos que están bajo la órbita del centenario partido. No obstante ello, en algunos municipios se sostienen postulantes amarillos, muchos de ellos empresarios o profesionales que cumplen con el implícito prototipo de dirigente alineado al espacio del porteño.

Un ejemplo de ello se puede observar en Daireaux, donde, a pesar de que el mandatario municipal de extracción radical, Esteban Hernando, no dejó duda alguna en cuanto a su apoyo a la precandidatura presidencial de Mauricio Macri, los operadores de éste último le han dado vía libre para la confrontación al médico Mariano Luna, quien no duda en cuestionar la administración local: “Soy un convencido que a Daireaux le hace falta un cambio, que la gente está cansada de esta forma de hacer política, quiere gente idónea en cada tema en particular (…) merecemos un municipio activo, ejecutivo”, apuntó.

Casos similares se plantean en distritos como General Alvear, Salliqueló, Saladillo, entre otros. Mientras que, en varios municipios donde manda el FpV, las negociaciones entre la UCR y el PRO distan de arribar a una lista de consenso.

Por lo pronto, y a pesar de los resquemores manifestados por los intendentes “correligionarios”, los armadores del radicalismo bonaerense parecen enfocar sus energías en conservar (y, si se puede, elevar) el número de legisladores que representen al centenario partido tanto en el Congreso como en la Legislatura.

Algo de esto dejó a entrever, en declaraciones a NOVA días atrás, el titular del Comité provincia y diputado nacional del radicalismo, Ricardo Alfonsín: “Estamos discutiendo los espacios de representación que creemos que nos corresponden a los radicales y procurando tener la mayor cantidad, después de las generales, si no nos toca gobernar, si no se impone nuestro candidato que es Ernesto Sánz, la mayor cantidad de legisladores nacionales y provinciales para poder influir desde la Legislatura en la futura gestión de gobierno”

Asimismo, en cuanto a la articulación con el PRO para el armado de listas en la provincia, Alfonsín consignó a este medio: “Estas cosas son siempre difíciles, incluso cuando se trata de hallar consensos hacia dentro de un partido solo. No se ha complicado más en realidad por el hecho de que existan varias fuerzas, aunque nada de esto es sencillo y todos tienen legítimas, genuinas aspiraciones, las estamos resolviendo de la manera más racional posible”.

Absorbiendo massistas

Más allá del “no” rotundo a una alianza con Sergio Massa en el orden provincial, lo cierto es que desde el armado amarillo se ha puesto en marcha desde hace varias semanas la tarea de cooptar a dirigentes y precandidatos massistas en distintos municipios.

Una muestra de ello es lo sucedido con el postulante a la intendencia de Lomas de Zamora, Gabriel Mércuri: «Algunas decisiones en el FR fueron erróneas y nosotros no estábamos en la toma de esas decisiones, no nos tenían en cuenta como queríamos», recalcó al momento de fundamentar su pase al macrismo el edil lomense e hijo del histórico dirigente peronista de la Tercera Sección Electoral, Osvaldo Mércuri.

Es precisamente a través de los lazos que éste referente cuenta en varios puntos del conurbano bonaerense, que se esperan más desembarcos al PRO desde un cada vez más debilitado massismo. Para esta empresa, también trabaja activamente quien fuese uno de los que formaba parte del amplio abanico de precandidatos a la Gobernación del FR meses atrás: el intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino.

También en Escobar ¿y con un Patti?

Otro municipio donde se observó un reciente salto del massismo al PRO ha sido en Escobar. Allí, a partir de la fuga del intendente Sandro Guzmán al FpV, quien había quedado como candidato del tigrense es el actual concejal Leandro Costa, hijo del senador Roberto Costa, el cual también había decidido fugar del FR, aunque con destino amarillo. Finalmente, Costa Jr. optó por seguir los pasos de su padre y recalar en el macrismo para enfrentar en la interna de ese espacio al edil y ex diputado nacional, Miguel Jobe.

Pero más allá de esta maniobra que deja prácticamente sin chances al Frente Renovador en Escobar, resultó llamativo un dato deslizado a NOVA por voces altamente confiables del distrito. Al parecer, Leandro Costa presentaría como precandidato a concejal en primer lugar de su lista a Luís Abelardo Patti, hijo y homónimo del represor y ex intendente de ese distrito que fue condenado a prisión perpetua por el secuestro y asesinato del ex diputado nacional Diego Muniz Barreto, del militante Gastón Gonçalvez y la desaparición de otras dos personas durante la última dictadura cívico-militar.

Esta jugada, que se estaría realizando a espaldas de Macri, podría despertar varios resquemores en el seno del espacio amarillo de concretarse finalmente.

Amén de esto, el PRO busca “comer”, cuan Pac-Man, la mayor cantidad de bastiones que encuentre endebles, tanto del massismo como de los aliados radicales, con el objetivo de tener cierto nivel de presencia en la escena bonaerense más allá del 10 de diciembre.

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