La hora de la política o el momento de la gestión

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Es interesante observar cómo desde las ópticas más diversas, se analiza la realidad que se vive hoy en el gobierno nacional y provincial de Cambiemos y su correlato con los territorios. Mientras al macrismo se le exige que haga más política, a los representantes locales, léase municipios, se les pide que hagan gestión y no dediquen tanta energía a la rosca. Este tema se entiende por la razón más elocuente, que es la ausencia del peronismo, por primera vez en mucho tiempo, al mando del Estado Nacional y Provincial.

Analizaremos el contexto de la provincia de Buenos Aires y los municipios del conurbano. El gobierno de María Eugenia Vidal está atado a la suerte de Mauricio Macri y éste, sin dudas, a la de Vidal. No se descubre nada. El tema es que quien depende más es el presidente. Lo que sucede en la provincia, sobre todo si ello no es bueno, tendrá como primer afectado a Mauricio Macri. El mismo jefe de estado podrá gozar de los aciertos de Vidal, que posee buena imagen y que, tal como sucedió con Scioli, podría disociar su figura a la de gestión. Aunque ella no lo busque.

Está claro que para una buena gestión provincial, la gobernadora necesita de los fondos del Estado Nacional. Es una película que se ha visto muchas veces en la Argentina y que durante el cristinismo fue demasiado elocuente en los egoísmos políticos. Ahora, Macri arrancó con otra impronta. Mandó la plata cuando había que mandarla. El caso más reciente es el acuerdo con los docentes. Por eso, y a pesar que existen rencillas e internas entre Nación y Provincia, la lógica de la gestión, o al menos el intento para hacerlo, van camino a instalarse. Los problemas pasan por las relaciones políticas. Hay un evidente, aunque se haga mucho esfuerzo para minimizarlo, desconocimiento de los actores provinciales. Es lógico. El equipo que llegó a La Plata casi no tiene experiencia en la provincia de Buenos Aires y le llevará un buen tiempo cosecharla. Mientras tanto, hay situaciones, por ahora menores, que debiera atender para no agrandarlas.

Se sabe que existen ciertas molestias de los hombres propios de Cambiemos que pelearon en sus distritos y que hoy ven cómo a sus contrincantes pasados y seguramente rivales del futuro se les “paga” mejor que a ellos. Podrían darse algunos ejemplos concretos que muestran el aún escaso nivel de conocimiento de los detalles por donde se mueve la política bonaerense.

Días atrás, un intendente propio de Cambiemos estaba que trinaba porque en el hospital nacional de su distrito le habían nombrado un director militante del Frente para la Victoria. En las oficinas de ANSES, claves durante el kirchnerismo para hacer política territorial, sucede algo similar. Han cambiado a los jefes que respondían al Frente para la Victoria, pero no los reemplazaron aún. La estructura sigue siendo manejada por las segundas líneas, que no son propias de Cambiemos. Claro que todavía hay tiempo para modificar esta realidad. Pero cuanto más lento sea el proceso, más cerca estará el 2017. Y si hay algo que no le puede pasar a Macri es perder la provincia de Buenos Aires. Aunque gane en todo el país.

Al revés sucede en las filas del peronismo del conurbano. La asunción de varios nuevos intendentes ha marcado un mapa distinto en las secciones más populosas como la primera y la tercera. Es allí donde hoy se los ve a esos jefes comunales más preocupados en “hacer política” que en gestionar. Para ellos el tiempo también corre y las heroicas batallas que dieron en octubre de a poco se van transformado en un recuerdo grato. Pero no se vive de los recuerdos.

Reunión aquí, otra allá. Pero de gobernar y soluciones concretas aún poco se habla. Corre para ellos la misma vara que para el gobierno provincial. Es poco tiempo. Pero a casi tres meses de haber asumido, alguna iniciativa clara tendría que haber. Hasta ahora, sólo fotos.

Claro que no todos transitan por el mismo camino. A los intendentes nuevos se los ve de reunión en reunión. Aquellos que tienen más experiencia dosifican sus salidas y se ocupan del territorio. Saben que no hay política fuera del distrito sin probar la capacidad en el propio territorio. Y aunque el tiempo pase y las cosas se modernicen, hay situaciones que no cambian.

Sebastián Dumont

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2 comments for “La hora de la política o el momento de la gestión

  1. 07/03/2016 at 6:58 PM

    Sugiero dormir con un ojo abierto, con los de K que todavía no fueron sacados de la órbita del Estado, en cualquiera de sus ámbitos . Sabemos muy bien que a través de casi 70 años han trabajado para ellos y no para los intereses de la Nación. Para la rosca de sus grupos, y no para el Pueblo. Para los reyes y/o las reinas y no para el Estado. El ejemplo lo estamos teniendo, en vivo y en directo, con el comportamiento actual opositor en Congreso para buscar las leyes que el país necesita para intentar salir a flote de tantos años de desquiciamiento generalizado. El peor error sería estar temerosos y no actuar, en consecuencia. Está visto que todavía intentan seguir los dictados de alguien que ya está fuera de la vida nacional (se entiende, no???), al menos para hacer algo beneficioso. Seguir modelos, relatos y otras yerbas consecuentes, es una manera de poner palos en la rueda; como si esto le sirviera en algo a esta vapuleada Nación. Pero si pueden hacer daño, para buscar un hipotético beneficio electoral, lo harán con el mayor gusto y la mayor perversidad posible. Cosa que la historia un día registrará en su forma más cruel, no caben dudas. No parecen ser argentinos. Tener sangre compatible con ciudadanos auténticos. Estar contra sus pares, no como adversarios políticos; sino como enemigos a ultranza, en lugar de trabajar por objetivos comunes. Pensar en la cosa chiquita, en lugar de la grandeza de su país. Ya ni siquiera pensar en sus hijos, sucesores de semejantes conductas, lo cual ya es lo más infinitamente peor. Aunque dicen todos que no se arrepentirán un día, sí creo que lo harán, ojalá no sea demasiado tarde para todos. Gracias IP.

  2. PODER JUDICIAL CORRUPTO IGUAL MALDITA JUSTICIA
    08/03/2016 at 11:40 AM

    El Poder Judicial es el máximo culpable de la corrupción y de muchos de los males que castigan al pueblo y al estado argentino.
    La Justicia Federal, las justicias provinciales, son ladrones de guantes blancos, no investigan al poder de turno , ni a los poderes económicos concentrados.
    Son genuflexos, acomodaticios, vagos y caros que encima no pagan ganancias y el resto de los trabajadores si. Por otro parte tienen la desfachatez de tomarse un mes de vacaciones en la feria Judicial como si fueran eficientes.
    El CONSEJO DE LA MAGISTRATURA es otra FARSA que ampara a estos funcionarios ineptos.

    Sin una política de estado que reforme la JUSTICIA y procedimientos EXIGIDA POR LOS DIRIGENTES POLÍTICOS MAS PROBOS Y CAPACES., todo sera lo mismo y la gestión sera un maquillaje de la política. Para evitar que personajes nefastos como CORACH, STIUSO, ZANINI, ANGELICI o cualquier mafioso de turno la siga manejando con dádivas o aprietes a los jueces y fiscales.

    Tomen el ejemplo de algunos países europeos, o sino de nuestro vecino Brasil.
    Abel de Belgrano

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