Los intendentes que ratificaron sus liderazgos territoriales se preparan para su propio juego en octubre

Los carteles que surgieron el jueves y viernes en el conurbano marcaron con brutal claridad cual fue la estrategia de Cambiemos en el sprint final de la campaña. “Fuerza gobernadora”, era el mensaje. La apuesta a que las PASO en la provincia se convirtieran en una polarización ya no entre Macri y Cristina Kirchner, sino entre Vidal y el resto. Entre lo nuevo y lo viejo. Entre la combatiente a las mafias y los mafiosos. En parte, el objetivo fue cumplido si se tiene en cuenta que los pronósticos auguraban una diferencia mayor para la ex presidente. Empate técnico es el título que abre ahora todo tipo de especulaciones hacia octubre. En los distritos del conurbano se dieron situaciones previsibles, donde en la mayoría los oficialismos se impusieron en sus pagos, con algunas excepciones como los municipios alineados a Randazzo.

No hubo demasiadas novedades en el panorama que arrojó el conurbano bonaerense a la hora del comportamiento de los votantes. Allí donde se preveía un triunfo holgado de Unidad Ciudadana se confirmó. Y donde Cambiemos gobierna, también el oficialismo fue la fuerza más votada, aunque hubo alguna excepción. La novedad es que el Frente Un País de Massa y Stolbizer quedó atrapado de la polarización y no pudo alcanzar la segunda posición que creían tener en distritos grandes como La Matanza, José C. Paz, Merlo, Escobar e incluso en la tercera sección electoral donde también pronosticaban un segundo lugar en comunas muy numerosas, más allá del territorio gobernado por Verónica Magario.

Massa se impuso en Tigre y San Fernando. En sus pagos con un número menos holgado de lo que se pensaba. Distinto en San Fernando, donde Luis Andreotti reafirmó que las encuestas que lo ubican como los mejores intendentes del conurbano no son para nada descabelladas. Es más, Un País hizo mejor elección en San Fernando que en Tigre. Siempre hablando del orden local.

De aquí a octubre, los intendentes se pondrán a mirar con detenimiento la estrategia para lograr consolidar aún más sus votos propios e incluso preparar algún esquema de voto “delibery”. Entre los intendentes peronistas, circula ya la misma duda que había cuando se hablaba de la candidatura de Cristina Kirchner. Si bien a muchos les permitía trajinar el comicio sin grandes sobresaltos, tienen claro que es un impedimento para poder ser opción electoral fuerte en el 2019. El resultado de ayer lo confirmó. Hay un techo para la ex presidente. Los alcaldes no van a querer quedar atrapados a ese techo a futuro. Por eso, no sería de extrañar que motoricen la posibilidad de sumar sufragios locales de Massa, Randazzo y hasta del propio Cambiemos con el corte de boleta. Para las negociaciones que vienen a futuro, siempre es mejor mostrar que en el territorio se obtiene más porcentaje que el candidato nacional. Una forma de decir que el arrastre de los votos es del intendente y no al revés. En ese esquema, consolidaron claramente sus liderazgos Patricio Mussi en Berazategui, Martín Insaurralde en Lomas, Jorge Ferraresi en Avellaneda y Magario en La Matanza, dentro de la tercera sección. En la primera, se destacaron las elecciones de José C. Paz y Merlo. En este caso Menéndez logró la mayor diferencia de la provincia. En Malvinas Argentinas el oficialismo sacó 40 puntos, 4 menos que en 2015. En Escobar, otro intendente del Fénix, Cambiemos le pisa los talones.

Entre los municipios de Cambiemos, quienes tienen que ajustar tuercas aún son Ducote en Pilar, Darío Kubar en Rodríguez y Martiniano Molina en Quilmes. Por su parte, los nuevos intendentes como Diego Valenzuela (Tres de Febrero), Ramiro Tagliaferro (Morón), Gustavo Posse (San Isidro), Jaime Méndez (San Miguel) y sobre todo Jorge Macri en Vicente López quien se consolidó como el más votado de los propios.

Sin dudas, los que preparan el voto delivery son Gabriel Katopodis y Juan Zabaleta. Ambos jugaron con Randazzo y les fue muy mal en las PASO. Ahora repartirán la boleta de Cristina y de Cambiemos junto con la de ellos. De lo contrario, el concejo deliberante podría tener algunas alteraciones.

Arrancó otro juego. Los intendentes tendrán, una vez más, un rol fundamental. Se abrirá una nueva incógnita hacia futuro: ¿Irán más allá de pensar sólo en un concejal mas o menos?

Sebastián Dumont

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