Por Carlos Tórtora.-

La sanción o no de la reforma laboral medirá si la acumulación de poder realizada por Javier Milei a partir del 26-O le alcanza para proyectar su reelección sin mayores problemas. Doblegar al sindicalismo justicialista es el rango máximo de poder que puede alcanzar un presidente antiperonista. Pero el tratamiento de la reforma tiene también otro efecto, ciertamente menor: está congelando la densa interna del gobierno. Ante una instancia tan decisiva, ninguna de las tribus libertarias se está animando a fogonear la confrontación interna por temor a que se desmorone la reforma laboral.

Así es, por ejemplo, los Menem -Lule y Martín- estarían frenando su ofensiva contra Santiago Caputo hasta que se sancione la reforma. La operación anti-Caputo no contaría por ahora con el entusiasmo de Karina Milei, quien sí estaría preparándose para esmerilar la acumulación de poder de Patricia Bullrich.

La senadora estaría arrojando cortinas de humo sobre su destino político en el 2027. Ella deja correr rumores sobre su candidatura a vicepresidente y gobernadora de Buenos Aires. Pero en realidad su meta sería suceder a Jorge Macri y ser la libertaria más poderosa después de Milei.

Aparte, la jefatura de gobierno tiene una enorme ventaja, ya que permite distanciarse bastante de la Casa Rosada sin entrar en conflicto.

A todo esto, Karina estaría resuelta a impedir que Bullrich se salga del control de ella y se convierta en una alternativa con volumen propio.

La pelea de fondo

El caso es que esta interna entre dos figuras femeninas tiene un trasfondo complejo. Bullrich es la única figura del oficialismo en capacidad de tramar un acuerdo con el Círculo Rojo para el caso de que Milei se vuelva inviable. Sus inocultables ambiciones presidenciales suelen dejar en claro que ella especula con que el presidente se enfrente a situaciones medio descontroladas.

Por ejemplo, una nueva crisis financiera pero con la administración Trump cada vez menos dispuesta a ayudar.

Así es que Karina estaría ansiosa por atacar primero y colocar a la senadora a la defensiva. Pero un buen resultado de la reforma laboral en el Senado podría darle alas a Bullrich.

Un interesado directo en que esta última sea castigada es Manuel Adorni, que viene preparándose en silencio para gobernar la Ciudad y ahora ve que Bullrich avanza mejor posicionada.

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