Por Luis Américo Illuminati.-

«No hay amor más grande que aquel que da la vida por sus amigos» (Juan, 15:13).

El sacrificio del Ejército Argentino al defender la Patria de los enemigos que querían destruirla, es una verdadera Cruzada equivalente a la que hicieron los cruzados cristianos en Tierra Santa. Y el papel de los criminales subversivos es el mismo que el de las hordas de Mahoma.

Marcel Proust afirmaba que los libros que amamos parecen escritos en lengua extranjera, porque nos hacen ver y sentir cosas que nunca hubiéramos descubierto, ideas nobles y buenas que nos guiaron e iluminaron el camino, que nos abrieron la mente. A la inversa de esta luminosa idea, los montoneros, los guerrilleros del ERP y demás bandas afines que sembraron el terror en los 70 en la Argentina, leyeron libros de autores que como Karl Marx y sus epígonos les envenenaron el alma, marcándoles un destino de errancia, odio, paranoia, despersonalización, un verdadero camino al Infierno. A todos esos sicarios que en los setenta asesinaron a sus hermanos por «amor al odio», sus víctimas serán recordadas con flores y oraciones y a sus verdugos, subversivos del orden y la democracia, la gente escupirá sus tumbas y el viento los borrará de la historia. Las antorchas arderán sin consumirse para los valientes soldados que cayeron bajo las balas asesinas de los esbirros que renegaron de su patria y enarbolaron la bandera enemiga, la del trapo rojo, la de hoz y el martillo, y la de la calavera y los huesos cruzados. Para estos últimos, sólo arderá el fuego eterno del Infierno (Fragmento extraído de una nota inconclusa de mi padre dedicada a sus camaradas retirados de la Fuerza Aérea: Vicecomodoro (R) Adolfo Valis y Comodoro (PM) Rolando Silioni, vilmente asesinados por los integrantes del ERP).

El Ministerio de Defensa que conduce el Tte. Gral. Carlos Alberto Presti, conmemoró el 51° aniversario del Combate de Pueblo Viejo y rindió homenaje a todos los hombres que defendieron la Patria en aquella jornada, recordando de manera especial al Tte. 1ro. Héctor Cáceres, quien dio su vida al intentar rescatar a un camarada herido bajo fuego enemigo.

A 51 años de aquel combate de Pueblo Viejo el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Defensa, ha honrado -como corresponde- la memoria del Teniente 1ro. Héctor Cáceres y reconoce el inmenso valor y sacrificio de quienes participaron en aquella acción en cumplimiento de su misión, reafirmando el respeto por quienes sirvieron a la Patria con coraje y responsabilidad en circunstancias de extrema adversidad.

En horas de la tarde del día 14 de febrero de 1975, un equipo de la Fuerza de Tareas Chañí, perteneciente al Grupo de Artillería de Montaña 5, realizaba un patrullaje en la zona de Los Sosa tras recibir información sobre la presencia de elementos subversivos. Alrededor de las 17 horas, mientras regresaban por la reserva forestal La Florida, próxima al río Pueblo Viejo. La vanguardia era encabezada por el Tte. Rodolfo Richter y el Tte.1ro. Héctor Cáceres, junto a un baqueano local, advirtió la presencia de un individuo sospechoso que, al ver la patrulla, emprendió la huida. Al iniciar la persecución, Richter fue alcanzado por un disparo efectuado desde una posición oculta, que impactó en su espalda y lo dejó gravemente herido.

Mas tarde Richter recordaría ese instante: “La senda se convirtió en un pequeño claro de monte y entré primero… vi delante mío, a unos diez metros, a un guerrillero… le abrí el fuego. Primero se zambulló en unos matorrales… y en ese momento no vi a alguien que me tiró. Me pegó en la espalda y caí…inmediatamente dejé de sentir las piernas. Ahí grité: Cáceres, estoy herido”.

«Pensé que Cáceres iba a esperar… pero me sorprendí cuando vi que se lanzó a rescatarme a un lugar donde estaba muy expuesto. Me dijo: ‘Quedate tranquilo, que ya te saco’… y cuando se disponía a sacarme, lo mataron”. Al recordar Richter ese momento dijo: “Lo que hizo Cáceres fue la máxima expresión del heroísmo: dar la vida por un camarada”. El combate se extendió a lo largo de la margen del río, mientras las distintas fracciones avanzaban bajo

El Tte.1ro. Héctor Cáceres había nacido el 19 de febrero de 1946 en la provincia de Río Negro y egresó del Colegio Militar de la Nación el 17 de diciembre de 1966 como subteniente del Arma de Infantería. Su accionar durante el combate, al arriesgar su vida para asistir a un camarada herido, permanece como testimonio de su entrega, su liderazgo y su compromiso con el deber (reseña extraída del sitio oficial: argentina.gob.ar)

Por último, cabe señalar que el Teniente 1ro. Rodolfo Richter -hoy día Tte. Cnl. (R)- herido gravemente en ese combate, nunca volvió a caminar. Con el tiempo estudió Ciencias Políticas y elaboró una tesis que es el título de su libro «Lucha Armada. El PRT- ERP y las condiciones revolucionarias».

Asimismo, el Tte. Cnl. (R) Richter ha dicho públicamente lo siguiente. «El 14 de febrero de 1975 en el contexto de la Operación Independencia, ordenada por la presidente de la Nación María Estela Martínez de Perón para aniquilar el accionar de los elementos subversivos que actuaban en el monte tucumano, se produjo el combate de Pueblo Viejo entre una fracción del Ejército Argentino y otra del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). El combate es conocido porque fue el primero de esa operación y porque en el mismo murió heroicamente el teniente 1º Héctor Cáceres. Pero muchos años después, en relación a ese enfrentamiento, hubo una tergiversación infame de los hechos, cuya responsabilidad recae en la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.  En Pueblo Viejo murieron combatiendo dos guerrilleros: Héctor Toledo y Vicente Lasser. Pero durante el gobierno de Néstor Kirchner, la Secretaría de Derechos Humanos declaró que esos subversivos habían sido asesinados y los hizo figurar en el RUVTE (Registro Unificado de las Víctimas del Terrorismo de Estado). Esa declaración significaba que los asesinos éramos los oficiales del Ejército que habíamos participado en ese enfrentamiento. Teniendo en cuenta cómo se instrumentan los juicios, que a partir de 2003 se llevan a cabo contra los miembros de las Fuerzas Legales, violando todos los principios del Derecho, los que estuvimos allí ya estaríamos condenados a cadena perpetua. Si eso no ocurrió fue porque, paradójicamente, nuestros enemigos no salvaron de la prisión.  Efectivamente, el ERP nunca acusó al Ejército Argentino de haber asesinado a esos guerrilleros y, además, en la revista “Estrella Roja” de marzo de 1975, que editaba, les rindió un homenaje por haber muerto combatiendo. Puedo afirmar que vi morir combatiendo a Toledo y que otro camarada vio morir de la misma forma a Lasser.  Tiempo después el ERP asesinó al hermano de Lasser porque lo traicionó. Luego, la Secretaría de Derechos Humanos excluyó a Lasser del RUVTE y, supuestamente con ello, de una indemnización a su familia, aunque tal indemnización resulte ilegal y aberrante. ¿Cuál fue la razón para que la Secretaría tomara tal decisión? No lo sabemos, pero es importante destacar que el secretario de Derechos Humanos, durante la presidencia de Néstor y Cristina Kirchner (2003 al 2012), era Eduardo Luis Duhalde, uno de los fundadores, en Nicaragua, de la organización terrorista Movimiento Todos por la Patria, una reconversión del ERP que el 23 de enero de 1989, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, atacó el cuartel de la Tablada donde hubo 44 muertos e innumerables heridos. Hoy, mientas tanto, el teniente 1º Cáceres, que murió para salvarme la vida cuando caí herido, va pasando al olvido. ¡Pobre Argentina!, un país que homenajea a sus enemigos y condena a quiénes la defendieron va camino a perder la voluntad de vivir.»

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