Por Carlos Tórtora.-
En una significativa coincidencia, el paro general de ayer se desarrolló en medio de la aceleración de dos fenómenos. Todos los ojos estuvieron puestos en FATE, por ser una empresa líder, pero los anuncios de cierres en los próximos días alcanzan a media docena de empresas más de cierta importancia. Esto anticipa una escalada en los índices de recesión y desempleo de febrero que coincidiría con un alza inflacionaria superior al 3%. Al mismo tiempo, el gobierno no ha logrado despertar un nivel de expectativas aceptable con respecto a la capacidad de la reforma laboral para generar empleo. Más bien a la inversa: el consenso general es que la reforma no contribuirá a reactivar la economía.
No es arriesgado pronosticar entonces que Milei iniciará el año político con un marcado declive en su imagen negativa, aunque sigue contando con una notable ventaja: hasta ahora su único rival para las elecciones presidenciales del año que viene, Axel Kicillof, no está creciendo en las encuestas y tampoco el peronismo despliega una acción opositora importante.
No habiendo este año elecciones de por medio, la principal incógnita es si el escenario de catástrofe económica que se va afirmando va a influir para que unos cuantos legisladores nacionales que se enrolaron con la Casa Rosada después del 26-O, empiecen ahora a dar marcha atrás. La clave está en la conducta de los gobernadores peronistas que vienen pactando con Diego Santilli. Por el momento apenas hay rumores, pero en la Casa Rosada ya hay bastante preocupación por el tema.
Sturzenegger y Scioli bajo la lupa
La ola de cierres de empresas, en un combo perfecto, viene a coincidir con una escalada importante de la corrupción oficial. La senadora nacional justicialista Juliana di Tullio presentó una denuncia por defraudación contra la administración pública y encubrimiento contra Federico Sturzenegger, su esposa Josefina Rouillet, el canciller Pablo Quirno y otros funcionarios. El escándalo gira en torno a la contratación directa por Quirno, a la Asociación Argentina de Cultura Inglesa que dirige Rouillet, de un curso de inglés para 132 funcionarios de cancillería que ya cuentan con altos niveles de estudio de esa lengua, que son obligatorios para ingresar a la carrera diplomática.
Pero el ministro desregulador tiene más. Alquiló para su cartera cuatro pisos de oficinas y 24 cocheras en el microcentro, cuando es sabido que Milei prohibió los alquileres del estado.
Pero también Daniel Scioli está subido a la nueva ola de corrupción. La empresa de limpieza La Mantovana, cuestionada por su integración societaria y por no pagar cargas sociales, ganó la adjudicación de la limpieza de las sedes de la ANSES del Norte, Noreste y Noroeste. La Mantovana ofertó 5900 millones y su competidora Ezca 4000, pero igual resultó ganadora.
El segundo escándalo que se investiga es el contrato para la limpieza de las oficinas de la ANSES en el conurbano, adjudicado a Linser, que cobra 570 millones más que la cifra propuesta por su competidora Districom. Linser es propiedad del histórico cajero de Scioli, Luis Chiche Peluso, quien sería su socio. Los servicios de limpieza son difíciles de auditar y se calcula que se prestan un 40% menos de lo contratado.
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