Por Carlos Tórtora.-

El PJ, lejos de avanzar hacia la clarificación de su interna, se está convirtiendo en un hervidero de operaciones de acción psicológica. El mayor montaje lo realiza Cristina Kirchner poniendo en primer plano que, a fin de mes, el Comité de Derechos Humanos de la ONU no sólo aceptará tratar su planteo de que la inhabilitación para ejercer cargos públicos es arbitraria sino que hasta podría dictar una cautelar. Nadie aclara, ni en el peronismo ni en la Justicia ni en el gobierno, que lo que resuelva el Comité de Derechos Humanos no tiene ningún efecto vinculante sobre la justicia argentina y que además no es un organismo judicial, así que no puede dictar medidas cautelares.

Esta surrealista cortina de humo del cristinismo tiene que ver con intentar tapar otras situaciones. Hace dos meses, desde la calle San José se motorizó la idea de que Sergio Massa se candidatease a presidente y compitiera con Axel Kicillof en las PASO. Pero la primera tanda de encuestas sepultó el proyecto. Massa roza el 60% de imagen negativa y no estaría entonces en condiciones de competir con el gobernador bonaerense. La dupla CFK-Massa pasó entonces a impulsar una serie de operaciones para evitar que se instale que la candidatura de Kicillof es inevitable.

Así es que Massa promueve ahora el ingreso de Daniel Hadad a la mesa chica peronista. Todo un aporte a la confusión general, ya que Hadad es un público defensor del modelo económico de Javier Milei, que se supone contrario a la propuesta peronista. Pero en estas circunstancias todo vale. Por ejemplo, poner en la grilla de presidenciables a Eduardo Wado de Pedro o, incluso más, lanzar a rodar que la receta exitosa de Jair Bolsonaro con su hijo Flavio podría repetirla Cristina con Máximo, que es uno de los dirigentes peronistas que peor da en las encuestas.

Las claves para entender

Tanta confusión organizada con precisión responde al fundado temor de CFK y Massa de que la desesperada operación para que el gobierno consiga que el Congreso suspenda las Paso fracase. Esto podría precipitarse hacia fin de mes. Entonces Kicillof emergería como un candidato casi sin rival para la PASO. Cristina lo iguala en las encuestas pero está inhabilitada y su alto posicionamiento en las encuestas no puede transferírselo a nadie, es así de simple.

Así es que el cristinismo busca ahora desesperadamente cómo mantener a flote la impresión de que se le puede arrebatar a Kicillof la candidatura a presidente.

La pregunta que subyace sigue entonces siendo la misma de los últimos meses: ¿llegará Cristina al extremo de romper el PJ para evitar que Kicillof sea presidente? Si lo hiciera, sería funcional a los intereses de Milei y éste sería entonces el principal impedimento. Una maniobra así la dejaría totalmente expuesta.

Una versión que circula en las últimas horas dice que la expresidenta podría llegar a negociar con Milei la suspensión de las PASO. Como esto suena a demasiado, se abriría otra alternativa: sembrar de candidatos a presidente supuestos, por ejemplo Sergio Uñac, Gerardo Zamora, Juan Grabois, etc., y que luego todos renuncien pidiendo que el candidato sea Massa.

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