Por Carlos Tórtora.-

Los Milei están resueltos a insistir en el Senado hasta las últimas consecuencias con al menos la suspensión de las PASO. Sólo así sería probable que, sin poder celebrar una primaria, el peronismo se fracture y entonces a Milei se le facilite la reelección. Pero los gobernadores, la UCR y hasta el PRO desconfían: si le abren al presidente las puertas de la reelección, lo más probable es que éste apoye a candidatos a gobernador de LLA en todas las provincias. Una ola violeta podría entonces barrer al peronismo del interior.

Con este encuadre y la situación trabada corresponde hablar de los tiempos. Para terminar las sesiones ordinarias restan 50 días pero muy pocas sesiones y obviamente la sanción del presupuesto tiene prioridad. El proyecto de Reforma Electoral no fue todavía tratado por la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado. Luego deberá ser tratado y votado en el recinto. Pero después vendrá el tratamiento en comisiones y en el recinto en Diputados. Es casi seguro que, si esta cámara le da al proyecto la media sanción restante, deberá entonces volver al Senado para que apruebe o no las modificaciones que seguramente se sancionen. Semejante itinerario sólo sería posible si hubiera un gran consenso político sobre la reforma, lo que obviamente no existe, porque el proyecto está estancado en el Senado desde marzo pasado.

Llegada la situación al actual punto muerto, cabe preguntarse cuáles son las intenciones reales de los Milei ante un callejón sin salida. Desde la semana pasada en la Casa Rosada empezaron a hacer circular la versión de que el presidente convocaría en diciembre a extraordinarias para seguir tratando la reforma electoral.

A todo esto, la Cámara Electoral ya le advirtió dos meses atrás al Congreso que sería inadmisible modificar las reglas de juego electorales ya en pleno año electoral. Así lo estableció el consenso de casi todas las fuerzas políticas y, además, a partir de febrero la justicia electoral pone en marcha distintos procedimientos administrativos para instrumentar las PASO.

Una crisis inventada

Entonces, llevar el tratamiento de la reforma electoral a extraordinarias significa generar una enorme inseguridad jurídica cuando ya está en marcha la preparación técnica y política de las elecciones.

Con sentido común, Jorge Macri opinó dos semanas atrás que las reformas electorales no deben tratarse cuando hay elecciones y que, en todo caso, correspondería que lo que el Congreso legisle ahora se aplique recién en el 2031.

Así las cosas, el rumbo de colisión parece claro. Un Milei desesperado tratando de cambiar las reglas de juego de un partido que ya empezó. Semejante cuadro muy probablemente generaría inestabilidad económica y agitación en los mercados, ya que ninguna democracia desarrollada cae en semejante caos.

Esta hipótesis de crisis electoral va creciendo ahora día a día mientras el gobierno repite en forma obsesiva que se van a suspender las PASO sí o sí.

La más elemental verdad de la política es que no se puede legislar sin consenso. Pero los Milei la desconocen.

Share