Por Carlos Tórtora.-
Peter Lamelas volvió a cometer una injerencia indebida en los asuntos internos de Argentina. Anunció para el 2027 inversiones de EEUU por 20.000 millones de dólares en energía, minería e infraestructura. Pero lo más destacable es que condicionó el apoyo en cuestión a la continuidad del actual rumbo político. Algo así como una tentativa de compra de votos en gran escala.
La maniobra en cuestión es de doble filo. Por un lado, exhibe que el respaldo a Milei de la administración Trump seguiría intacto. Pero por el otro, muestra hasta qué punto el gobierno depende casi exclusivamente de Washington para pagar los USD 25.000 millones de vencimientos de deuda en el 2027. 0 sea, una implícita confesión del fracaso del plan económico.
Cómo están planteadas las cosas, lo que puede inclinar la balanza son las elecciones legislativas en EEUU. Una derrota importante de Trump el 3 de noviembre podría restarle credibilidad al salvataje que acaba de anunciar Lamelas. Si los republicanos pierden el control de las dos cámaras o aunque sea de una, la política exterior de la Casa Blanca podría quedar restringida y el salvavidas a Milei también.
Despegando
El eje de la realidad política nacional se trasladó entonces provisoriamente a la política internacional. Y desde este campo empiezan a registrarse señales de alarma para Milei. Días atrás, su principal aliado latinoamericano, Flavio Bolsonaro, se despegó como pudo del presidente argentino. En el debate presidencial Lula le preguntó por su identificación con Milei pero el candidato derechista no sólo no la ratificó sino que dio a entender que su rumbo es otro.
Más contundentes fueron en Madrid los gestos de la dirigencia de Vox y el PP.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, recibió a Milei en una oficina secundaria, casi sin fotos y sin comentarios. Y el líder de Vox, Santiago Abascal, directamente dejó al argentino colgado, con el pretexto de su agenda electoral. En síntesis, la derecha española, ante la irritación social por los ajustes económicos, no quiere fotos con el campeón del ajuste en América Latina.
Además, Milei se hunde en el ranking de popularidad de los presidentes latinoamericanos -está 14 sobre 18- y los nuevos casos de corrupción desgastan su figura. Especialmente el caso Cerimedo y sobre todo el presunto negociado que produjo pérdidas por USD 1023 millones de las reservas de oro. Que Luis Caputo y su mano derecha Santiago Bausili ya estén denunciados penalmente sería un hecho de alto impacto político en los mercados.
El escándalo generado por la irrupción de Milei en España en plena etapa electoral insultando a Pedro Sánchez estaría favoreciendo en las encuestas al insultado y perjudicando al PP y a Vox. Algo muy similar a la reacción de la opinión pública brasileña a favor de Lula cuando Milei viajó hace cuatro meses a San Pablo para insultarlo y apoyar a Bolsonaro.
La sospecha obvia es que el rol provocador internacional de Milei sería un encargo de Trump y la incógnita es si prestando estos servicios el presidente se aseguraría los USD 20.000 millones que Lamelas dice tener bajo el brazo.
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