Por Luis Américo Illuminati.-
Existe un pasaje del Antiguo Testamento en que el profeta Isaías le dice a un vigía en medio de la guerra: ¿Custos quid de nocte? ¿Centinela qué me dices de la noche? Y el vigía que está mirando en dirección a las murallas de Babilonia, le responde: «Veo a través de la noche que está pronto el amanecer» (Isaías 21:11-12).
El canciller argentino Pablo Quirno en declaraciones a los medios ha dicho que Argentina acompañará a Estados Unidos en sus acciones bélicas contra Irán en la medida que ese país lo necesite, está claro de qué lado vamos a estar». Estas manifestaciones han producido toda clase de reacciones que en la gama de las hipérboles van de lo claro a lo oscuro en materia de condenaciones por parte del amateurismo o diletantismo de pretensos expertos o analistas internacionales cuyas visiones salen de un periscopio o caleidoscopio que parece científico y es un artefacto, un dispositivo retórico o semántico de metalenguaje geopolítico, que es pura especulación. Hablan y hablan y no paran de hablar, lanzando anatemas por aquí, por allá y más allá. No hagamos lo del avestruz que esconde la cabeza en un agujero y deja todo el cuerpo afuera. Hace rato que, gracias al menemismo y el kirchnerismo, Irán nos tiene en la mira. Entonces, no se trata de declararle la guerra, sino de defendernos y de condenar al régimen iraní en el «juicio en ausencia» por planear contra nuestro país en 1992 y 1994 dos brutos atentados terroristas. Y una vez condenado, que EEUU e Israel terminen de una buena vez con una dictadura que lleva más de 30.000 ejecuciones. Más allá de que le tengamos o no le tengamos fe a las más antiguas o modernas profecías (Nostradamus, San Malaquías, Fátima, Baba Vanga y otras), deberíamos saber tal vez como un dato curioso que se dice que Irán caerá como cayó Babilonia tomada por Persia -que hoy día es Irán- al que EEUU (junto con Israel) le harán lo mismo, debería ser tenido mínimamente en cuenta. Sobre todo, por el hombre del siglo 21, que cree que vivirá mil años. Y así como invento la IA, se confía también en que descubrirá la fuente de la juventud eterna. El sujeto que pronostica todo suceso cercano o lejano, en especial el «homo argentus, el hombre-masa, de Ortega y Gasset, el rey de la mediocridad, según José Ingenieros, que cree que el planeta es indestructible, que desdeña las consecuencias de sus actos, que cree que «se las sabe todas» -y en realidad no sabe nada- que jamás diría como Sócrates: «Sólo sé que no sé nada», que imita al loro que repite histéricamente todo lo que oye, que repite las «habladurías del Das man» (el uno) que señala críticamente Heidegger. Este sujeto debería meditar un poco el dato en cuestión, sin aceptarlo ni descartarlo ciegamente, ya que el hombre nunca está preparado para lo no previsto en sus cálculos y proyecciones a futuro, siempre es mejor mirar las cosas desde una perspectiva que no sea un telescopio apuntando al planeta Júpiter o el microscopio que enfoca el mundo infinitesimal.
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