Por Oscar Edgardo García.-
El retórico discurso de Javier Milei dando inicio a las sesiones ordinarias anuales del Congreso Nacional constituye un acontecimiento histórico, aunque vaya más allá de las tradicionales formalidades.
Por un lado, porque no se registran antecedentes de que un Presidente de la Nación haya expuesto cruda y fundadamente a sus opositores el pensamiento de millones de argentinos sobre los actos y hechos de sus gobiernos y porque, por otra parte, quedó revelada la impotencia que demostraron para responder a las verdades manifestadas.
El pueblo argentino, que no quiere un futuro retornando al pasado, para su deleite, presenció un inolvidable e irrepetible espectáculo que no se paga ni con la mejor tarjeta de crédito del mundo.
El futuro que se avecina se deberá transitar, inevitablemente, por un camino con innumerables obstáculos pero mantengamos la esperanza de “que Dios bendiga a los argentinos y que las fuerzas del cielo nos acompañen”, tal como lo ha expresado el Primer Mandatario, y que, paulatinamente, se concreten las reformas planificadas por su gobierno para cumplir con su objetivo de “hacer la Argentina grande nuevamente”.
02/03/2026 a las 3:41 PM
Totalmente de acuerdo. Nos interpretó a millones diciéndoles absolutas verdades.