Por Gustavo Oscar Colla.-
Estaría bueno que el periodismo en general y el deportivo en particular, descarte de su lenguaje la definición o frase «el mejor de todos los tiempos», al referirse tanto a Messi, actualmente como a quien pueda surgir con el correr del tiempo.
Nadie puede discutir las virtudes de Messi como futbolista, acompañado con un equivalente comportamiento como persona y ser humano. Pero sucede que hay tiempo pasado, tiempo presente y tiempo futuro. Dado que el fútbol es un deporte que tuvo sus inicios a fines del siglo XIX (aunque hay quienes dicen que los conquistadores ya lo practicaban en las playas del continente recién descubierto), resulta soberbio juzgar el tiempo pasado, ya que hay generaciones de jugadores que no hemos visto jugar como para poder comparar. Recuerdo a mi padre idolatrar a nombres como Adolfo Pedernera, el «Charro» Moreno y Rene Pontoni, a quienes yo no llegué a ver. El tiempo futuro es una permanente incógnita. La prueba concreta es que, mientras la generación a la cual pertenezco, dudábamos entre Maradona y Pelé como «el mejor de todos los tiempos», a quienes sí vimos jugar y podíamos comparar, apareció Messi, quien cambió la titularidad de ese rótulo.
Creo que, en un gesto de humildad, lo que cabría comentar es que, en la actualidad, o sea, en tiempo presente, según el paladar de la mayoría de le gente, incluyendo periodistas deportivos, el más brillante es Messi, admitiendo lo que jamás se pudo ver hacia atrás y la incógnita de lo que el futuro pueda traer.
Todo tiene que ver con el buen o mal uso del idioma.
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