Por Guillermo Cherashny.-
Corría enero del 2023 y Massa, después de sobrecumplir las metas fiscales con el FMI, anunció que esperaba que en abril el índice de precios comenzaría con un 3, es decir 3 y pico.
En diciembre del 22 hubo una mala noticia como fue la pésima cosecha de trigo, que produjo una merma en los ingresos de comercio exterior y el comienzo de la sequía más importante del siglo pero también en ese enero del 23 la verduras, frutas y la carne subieron mucho e hicieron imposible la predicción del 3 y pico de inflación para abril y se instaló en 5/6% mensual, pese a una moderada baja del gasto público, que era mucho para un ministro de economía en una gobierno donde CFK era la vicepresidente y donde, para los dirigentes gremiales, comenzar con una disciplina fiscal era una mala palabra.
Pero había un problema adicional, como era el cepo cambiario para personas humanas y empresas, que hacía que muchas empresas requirieran dólares para importaciones y stockear.
Esos problemas se fueron agravando por un candidato a presidente como Javier Milei, que prometía la dolarización para solucionar los problemas argentinos.
En mayo/junio se confirmó su candidatura presidencial, que en principio favorecía al peronismo y dividía a la oposición, pero al mismo tiempo generaba incertidumbre en una economía con cepo, con un presidente confundido, siendo generoso.
Es cierto que Sergio Massa, al asumir en el palacio de hacienda en julio del 23, no hizo una devaluación moderada del 30% digamos, que aumentaría precios al principio pero con el correr de los meses se estabilizaría ese traslado, más conocido como pass through.
En un gobierno donde el kirchnerismo era la parte mayoritaria en la coalición, una minoría en el gremialismo, en sindicatos importantes como judiciales, cuero, estatales, metalúrgicos, SMATA, bancarios, proponía una devaluación que generaría una baja del salario, era imposible de hacer.
Más tarde vinieron las PASO, el triple empate, la devaluación -esta vez impuesta por el FMI y las declaraciones de Milei sobre que el peso argentino era un excremento-, dispararon la inflación exponencialmente.
Pero todo ese proceso es otra historia, con argumentos para una lado y otro, pero el objetivo de esta nota es demostrar que una pésima cosecha de trigo y el aumento extraordinario de frutas, verduras, carne y bebidas, hizo explotar el índice de precios. ¿También con superávit fiscal? Esa es otra discusión, pero causó la renuncia del titular del INDEC, que quiso actualizar la canasta de ítems que componen la muestra, que incluye fundamentalmente los aumentos de tarifas, muy atrasados durante el kirchnerismo.
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