Por Carlos Tórtora.-

La espectacularidad de la crisis venezolana y sus implicancias regionales tiene un doble efecto sobre la situación argentina. Por un lado, el gobierno de Javier Milei se beneficia, porque lo más probable es que durante los próximos meses la atención internacional se focalice en el escenario caribeño y los medios se ocupen muy poco de la crítica situación financiera de la Argentina. Esto hace casi exclusivamente al teatro mediático. Pero hay otra faceta de la realidad que es mucho más turbia para el régimen libertario. Con la detención de Nicolás Maduro, Donald Trump trasladó el eje de la política exterior de su gestión a América Latina y en este contexto, luego de Venezuela, la segunda crisis más grande es la de Argentina.

Los factores de poder en los EEUU empiezan a marcar que la Casa Blanca no podrá disimular por mucho tiempo más que el más incondicional de los aliados de Trump está en realidad al borde del colapso. Éste es el mensaje que se desprende del documento del Congressional Research Service difundido el pasado 30 de diciembre. Se trata de un órgano semejante a la oficina del presupuesto del Congreso Nacional y expresa la opinión técnica del poder legislativo de los EEUU.

Dicen los especialistas norteamericanos que la Argentina sigue padeciendo de fragilidad cambiaria pese a las reformas libertarias. Pero lo más grave es que afirma que la defensa del tipo de cambio mediante la venta de divisas no es sostenible en el tiempo; existe alta dependencia del apoyo externo y por eso hay riesgo de default.

Los autores del informe, Joshua Klein y Rebecca Nelsson, pronostican que el país enfrentará nuevamente la opción de incumplir su deuda por décima vez o flexibilizar el valor del peso. El informe pronostica que, llegado este punto, el gobierno argentino podría pedir ayuda adicional del gobierno de EEUU y del FMI, pero que es dudoso que la consiga, dada su posición desventajosa en relación a otros países de la región.

Entre líneas

Vale la pena descifrar algunos mensajes que están entre líneas en el informe. El Congreso parece estar diciéndole a Trump que el desesperado salvataje financiero de agosto pasado sólo sirvió para ganar algo de tiempo, porque las finanzas argentinas siguen en estado terminal. También parece decir que un segundo salvataje ya sería muy difícil de explicar, visto que Luis Caputo no hizo nada para corregir la situación.

Todo esto puede explicar el marcado enfriamiento de Scott Bessent en sus relaciones con la Casa Rosada y el estancamiento de las negociaciones por el préstamo de US$ 20.000 millones.

Así es que la crisis venezolana puede tapar transitoriamente la crisis argentina para luego revalorizar la.

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