Por Oscar Edgardo Garcia.-
Juan Grabois manifestó, con total descaro y sin temor alguno, que «a los 3 monigotes de la Corte Suprema hay que cortarles la cabeza».
Los dichos de este personaje nefasto y siniestro ya no pueden asombrarnos pero lo que llama poderosamente la atención es la pasividad de los fiscales, que permanecen inactivos frente a sus permanentes manifestaciones que constituyen delitos que merecen ser juzgados por la justicia.
«Argentina, ¡qué país generoso!», ironizaría el Negro Fontanarrosa a través de alguno de sus personajes para restarles dramatismo a estas situaciones, dado que este individuo estaría preso en un país normal, mientras que en éste su acción constante es cometer delitos y continuar gozando de una perfecta libertad por la inacción de los funcionarios judiciales.
Deja una respuesta