Por Carlos Tórtora.-

En una combinación perfecta que se da entre la crisis venezolana y el comienzo de las vacaciones, la dirigencia política argentina está evadiendo cualquier pronunciamiento importante. En el Congreso, apenas se registró el contrapunto entre el proyecto de apoyo a la intervención del gobierno de EEUU en Venezuela y el proyecto en sentido contrario de Unión Popular. Un cálculo primario indica que, si Trump consigue estabilizar la situación en Venezuela, Javier Milei se vería fortalecido en el plano interno y a la inversa.

Son muchos los que creerían que el régimen chavista marcha ahora aceleradamente hacia su descomposición. Un escenario de violencia en gran escala podría obligar entonces a Trump a una intervención militar en gran escala, lo cual vietnamizaría la situación.

En otras palabras, serían pocos los que creen que Delcy Rodríguez podrá mantenerse al mando.

Un panorama cada vez más complicado

La traslación de este esquema al plano local sería la siguiente: si la crisis venezolana se le complica a Trump, esto significaría que también se complicaría el apoyo  financiero de Washington a Luis Caputo. Los cuestionamientos demócratas al salvataje financiero a la Argentina podrían entonces recrudecer.

La reaparición del riesgo de default no es entonces temeraria ni mucho menos. El tiempo que falta para el tratamiento de la reforma laboral parece ser entonces decisivo. Y todos miran a la salud electoral de Trump en un año con elecciones, porque si es derrotado en las legislativas su capacidad de sostener a Milei disminuiría considerablemente.

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