Por Guillermo Cherashny.-
La aprobación de la ley laboral por la Cámara de Diputados -y seguro en el Senado- antes de fin de mes lo deja al presidente muy cercano al poder absoluto y la clave no son los 95 diputados y 21 senadores sino que los demás partidos son refractarios a tener acuerdos electorales con un peronismo que responda a Cristina o Kicillof.
Es cierto que hay empresas poderosas que pueden cerrar, inclusive que genere un «industricidio», pero este plan económico, con el respaldo de Trump- Bessent, está firme pese a las inconsistencias de las que hablan Cavallo y Melconian entre otros, en especial en lo referente al atraso cambiario, que puede agravarse con el ingreso de la cosecha gruesa.
En el plano político, el PRO y los radicales están en vías de disolución y las elecciones del 27 van en camino de una polarización entre La Libertad Avanza y el neokirchnerismo, que le dará mayoría parlamentaria sin aliados a Milei y, si hay ballotage, el triunfo está asegurado, porque el pueblo no quiere volver atrás.
Con mayorías propias, este modelo seguirá pese a la sangre, sudor y lágrimas que se generen, salvo una excepción, cual es que Trump pierda las elecciones de medio término y los demócratas le arrebaten la Cámara de Diputados.
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