Por Hugo Modesto Izurdiaga.-
La democracia requiere unidad y un diálogo razonable e inteligente entre todo el arco político. El pasado jueves 30 de octubre, Javier Milei se reunió en Casa Rosada con 20 mandatarios provinciales con el fin de tratar el presupuesto 2026 y la reforma laboral, tributaria y penal. Llama poderosamente la atención que, por discrepancias políticas, no fueron invitados 4 gobernadores pertenecientes al peronismo. La República Argentina necesita que sus dirigentes, más allá de sus diferencias, permanezcan unidos y en armonía. No parece correcto que los gobernantes de la oposición no participaran de la reunión. Si el propósito principal es conseguir que nuestra nación sea próspera, no se debe dejar a un lado y fuera de la conversación política a los que piensan diferente. Si bien los peronistas no concuerdan con los planes que lleva a cabo el presidente, se los debería invitar a participar y dialogar. “La unión hace la fuerza y la discordia debilita”. Llegó la hora de trabajar juntos. “O nos unimos todos para sacar al país adelante o nos hundimos en el fracaso”.
21/11/2025 a las 11:01 AM
La grieta se cierra solo con justicia. Jorge Lanata dixit. Miles de dirigentes kirchos y aliades presos. Como en el Tangentopoli! Nunca menos.
21/11/2025 a las 11:50 AM
¿Acordar con el soviético Kicillof, que nunca apoyó ninguna iniciativa del gobierno, y se negó a firmar el Pacto de Mayo? ¿Con un ignorante que jamás revisó ninguna de sus fracasadas teorías, sigue insistiendo en ellas y nos legó una deuda de más de 45 mil millones de dólares? ¿Con un fanático de formación marxista?
¿Qué se puede acordar con fanáticos que niegan la culpabilidad de la rea condenada y pretenden su libertad?
Frase atribuída a Churchill: «Fanático es aquel que no puede cambiar de opinión y que no quiere cambiar de tema».
«Nunca discutas con un ignorante, te hará descender a su nivel y ahí te vencerá por experiencia». Frase atribuída a Mark Twain.
Ignorante o fanático, o ambas cosas a la vez, imposible discutir con un kirchnerista.
La grieta la establecieron ellos, y la siguen manteniendo irreductiblemente.