Por Carlos Tórtora.-
Una secuencia peligrosa amenaza con llevar al gobierno al borde del abismo. Primero fue el descubrimiento en el caso $LIBRA de un contrato de Mauricio Novelli y Hayden Davis por 5 millones de dólares que habrían cobrado los hermanos Milei. Inmediatamente estalló el enriquecimiento ilícito de Manuel Adorni, cuyos alcances son todavía imprevisibles. Y en medio de esto último, aparece un caso de corrupción masiva: los créditos hipotecarios en condiciones preferenciales para funcionarios y amigos del gobierno.
La diferencia con otras crisis de corrupción de la gestión Milei es obvia: cuando se desencadenaron las denuncias por las coimas del 3%% en la ANDIS o el financiamiento narco a José Luis Espert, Milei disfrutaba todavía de los beneficios de un colchón de popularidad por haber bajado la inflación, pero ahora esto se ha deflecado.
También cambió el contexto internacional. En el 2025, la incorporación de Milei al séquito de Donald Trump generaba la expectativa de que la Argentina se beneficiaría económicamente con esta situación. Hoy Trump luce como un presidente jaqueado por la resistencia de Irán, la desconfianza de Europa y el avance de Rusia y sobre todo de China. Si todo sigue así, Trump perdería claramente las legislativas de noviembre y quedaría a tiro del juicio político. En este nuevo contexto poco podría esperar Milei.
La pérdida de la iniciativa
No es de extrañar entonces que el presidente dé crecientes muestras de desconcierto. La falta de reacción del gobierno es notable y da la impresión de que el oficialismo sólo espera que la escalada de corrupción se agote, lo que parece lejos de ocurrir.
El despido de Adorni cada día que pasa aparece más tardío y se genera la impresión de que existen temores de que aquél hable de más.
No parece casual que, con tantos problemas graves que lo acosan, Milei le haya dedicado tiempo a un reportaje para el diario español El Debate. En el mismo acusa a Victoria Villarruel de traicionarlo y boicotearlo. Casi una confesión de que vuelve a temer por el riesgo de un juicio político que le abra las puertas del poder a su vice.
En el entorno presidencial, la única receta política que se conoce cada vez sirve menos: concentrar el poder y seguir como si nada. A apenas seis meses de un triunfo electoral impensado, Milei ve como el sueño de la reelección empieza a convertirse en la pesadilla del juicio político.
07/04/2026 a las 5:19 PM
Javier Gerardo Milei fue triunfador porque a la mayoría del pueblo argentino le pareció que Sergio Tomás Massa era peor.
Puesto a caminar, el gobierno ilusionaba con terminar con «la casta», con La Campora (parásitos que viven del estado) y en definitiva con la corrupción.
Además, esa mayoría creyó que al igual que Uruguay y Brasil, dejaríamos de tener una Aerolíenas Argentina deficitaria y que además es manejada por el kirchnerismo. También se creyó que terminaría el manejo de AySA por parte de Malena Galmarini de Massa.
Es verdad que la corrupción bajo; puesto que el nivel en que veníamos de Martín Guzmán, Silvina Batakis y Sergio Massa era insoportable y estaba a punto de estallar.
Sin embargo, la inflación no logró bajar del 2% mensual y ahora del 3%; lo cual para un presidente economista es mucho.
Encima de todo ello, vemos que subsisten los casos de corrupción en todos los nivel y por supuesto, a partir de un presidente que se colega el sueldo pero «monetiza» su imagen, lo cual es toda una confesión de su doble discurso y avaricia (ya intento vender cripto siendo diputado nacional, ojo con eso que se nos paso a todos).
A esta altura, avanzado el 3° año de gobierno, la gestión está paralizada y se depende de los ingresos de dólares del campo. La industria nacional en franco proceso de destrucción y el salario real de los argentinos pauperizado.
En conclusión, deberán volver la cacerolas, la marchas, los paros (aunque la CGT ya arregló «su caja») y surgir un líder que se anime a dar el golpe.
07/04/2026 a las 6:23 PM
Qué vientos feos están llegando!.