Por Jorge Augusto Cardoso.-
Con el advenimiento de la democracia en nuestro país, y en particular con el control del poder político en manos de los Kirchner, se produjo un vaciamiento de las FFAA, tanto en lo ideológico como material. Se redujo su presupuesto al mínimo. Se suprimió la jurisdicción del honor, que nació con el código creado por San Martín, despojando a los militares del campo en donde dirimir la ética propia. Se eliminó el marco regulatorio de la Justicia Militar como existe en todos las FFAA del mundo, dejando sin poder de coerción en esa ámbito a la cadena de mandos. No se puede juzgar con los criterios de la justicia ordinaria las actividades militares, tanto en la paz como en la guerra, actividad ésta prioritaria en la formación militar; diría mejor “de la formación guerrera de las tropas”.
Se reabrieron juicios contra militares prescindiendo de todas las formalidades de una justicia legalizada y violando el Art. 9 de la convención Americana de Derechos Humanos que establece que: “Nadie puede ser condenado por acciones u omisiones que en el momento de cometerse no fueran delictivas según el derecho aplicable” Esta situación aún vigente, ha deteriorado enormemente el espíritu de los miembros de las FFAA que sienten que el Estado puede prescindir, para con ellas, cuando éste lo desee, de una justicia reglamentada.
Se eliminaron restricciones para la incorporación y mantenimiento de soldados voluntarios con la sola finalidad de crear puestos de trabajo para las estadísticas, en lugar de establecer que sólo pueda acceder personal con aptitudes para el combate, y que se encuentren obligados a mantenerlas durante todo el período de incorporación, so pena de baja o expulsión. Así, cada vez más, civiles de uniforme.
Se relegaron los salarios; éstos quedaron en clara desventaja en comparación con los de los funcionarios civiles de carrera, y aún de los policiales. Mayor se hizo la diferencia con los de aquellos que acceden transitoriamente a cargos políticos.
La gran mayoría de los Oficiales, formados durante cuatro / cinco años, en el Colegio Militar (CMN), a poco de andar se van, porque no consiguen conciliar los ideales inculcados en ese instituto de formación, con las realidades de la vida militar en los cuarteles; éstos carecen de los más elementales medios para la vida cotidiana y ni hablar para las ejercitaciones de combate en el terreno.
Los Casinos, donde otrora se brindaba espacio para la recreación, cohesión y esparcimiento, se encuentran, la mayoría, cerrados o no cumplen con su primordial tarea, expulsando al personal de las unidades.
Se quebró la Obra Social dejando a la familia militar sin adecuada protección en el área de salud, provocando con ello la desmotivación y el sentimiento de abandono en el personal.
Revertir esta situación, es tarea de la clase dirigente y de los gobernantes. No puede demorar si en verdad queremos tener unas FFAA debidamente entrenadas, con deseos de servir a su país y con capacidad de disuadir veleidades belicosas; esto significa tener capacidad de evitar una guerra más que de ganarla, y así, preservar la seguridad de los argentinos, sus bienes y sus familias, en síntesis, de la patria.
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