Por Jorge Augusto Cardoso.-
En 1968, la guerra en Vietnam se estaba perdiendo: los oficiales en ocasiones no sabían leer los mapas, ni guiar a sus hombres por la jungla o daban coordenadas erróneas a la artillería. Los soldados eran inexpertos, en muchos casos, por cumplir sólo un año de servicio. Ante oficiales inexpertos con información deficiente, los reclutas no dudaban en matarlos o publicar recompensas por su cabeza en revistas clandestinas, si los habían puesto en peligro. Casi la mitad de los soldados estadounidenses consumían drogas. Nixon decide cambiar el rumbo.
En enero de 1968, tanto Nixon como Henry Kissinger, su asesor, estaban convencidos de que necesitaban un plan no sólo para retirar las tropas de Vietnam, sino también para robustecer a sus Fuerzas Armadas (FFAA). Se estableció una comisión de notables estadounidenses para estudiar la propuesta de una milicia eficiente disciplinada y bien entrenada, con deseos y orgullosa de servir a su nación. Luego de un año de deliberación, la comisión llegó a las siguientes conclusiones: Estados Unidos debía ser líder en el mundo. Para ser líder, la nación debía contar con unas poderosas FFAA basada en voluntarios. Para lograr lo expresado, las FFAA debían ser bien pagas.
Aprobadas estas conclusiones, en 1971, se aumentó un 60% el haber de los militares.
¿Alguien puede dudar del liderazgo y la supremacía militar de los EEUU en el mundo?
Allí, en el norte, la visión estratégica; aquí, en Argentina, la miopía. Muchos de los militares y miembros de las fuerzas de seguridad, que defendieron a la nación del terrorismo más irracional y violento de Sudamérica, se encuentran injusta y arbitrariamente privados de sus libertades. Fueron juzgados, no por sus jueces naturales, sino por otros jueces, prevaricadores ellos; y en algunos casos, privados de sus haberes; haberes éstos muy por debajo de funcionarios civiles y policiales, siendo que sus leyes particulares los constriñen. La moral, la autoestima está en baja; la capacidad operacional, inexistente. Revertir esta situación es tarea del gobernante; es necesario recrear unas FFAA eficientes y orgullosas de servir a la patria y para apoyo, sostén, de sus decisiones en el concierto de naciones.
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