Por Guillermo Cherashny.-
Sorpresivamente, cuando nadie lo esperaba, presentó su renuncia Marco Lavagna, quien estaba por modificar la canasta de precios que mide el organismo y, como diciembre dio el 2,8%, en enero los economistas privados estiman entre 2,3 y 2,6%, pero en diciembre ese consenso de economistas le erraron feo, porque decían que esperaban un 2,2% y, como sabemos, estuvo en 2,8%, mucho más cerca de la sensación térmica de los consumidores.
En efecto, hace varios meses que en la red social X había críticas, porque muchos usuarios dudaban ya de los números del INDEC y señalaban que eran mucho más altos como consumidores.
Es evidente que la suba del dólar se trasladó a los precios, especialmente en noviembre y diciembre, y seguiría un rezago para enero, lo que complica el índice esperado del 2026, que en el presupuesto dice el 10% pero estudios privados hablan de un 20% anual, que sería una baja con respecto al 2025 pero no coincidiría con las declaraciones del presidente en medios periodísticos sobre el número que se espera para agosto próximo, que estimaba que podía empezar con un 0 adelante.
Esta suba del índice del INDEC se da pese a que el gobierno pisa el dólar emitiendo bonos ligados a una depreciación de esa moneda, aumentos de salarios por debajo de la inflación y aumento de la tasa de interés para forzar el carry trade.
Así las cosas, el futuro del INDEC es una incógnita y las dudas se acrecientan.
03/02/2026 a las 12:57 AM
Calma Guillermo; el INDEC siempre fue una incógnita, sirviendo solo a especuladores, «usureros» y agiotistas. ¡Lamentablemente!