Por Luis Américo Illuminati.-

La Iglesia argentina -a través de la Comisión Episcopal de Pastoral Social- rechaza el proyecto oficial de reducir la edad de imputabilidad penal de 16 a 13 o 14 años, proponiendo en su lugar políticas de inclusión, educación y lucha contra la pobreza y transformaciones profundas. La Comisión Episcopal es presidida por el obispo de La Rioja, monseñor Dante Gustavo Braida junto al arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, el cardenal Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba, y monseñor César Daniel Fernández, obispo de Jujuy, los cuales integran la comisión ejecutiva. A continuación, transcribimos las distintas premisas que construyeron los obispos y las conclusiones a las que arribaron, razonamiento que, en su conjunto, forman un silogismo vicioso, una petición de principio, un discurso tautológico. La petición de principio (petitio principii), se trata, según Aristóteles, no de un principio lógico en el cual nos apoyamos, sino de la cosa misma que hay que demostrar, del enunciado inscrito en la cabeza de la demostración. «Lo que se ha establecido al principio como proposición que hay demostrar» (Tópicos, VIII, 13). Y una tautología es a menudo una petición de principio o un truismo, es decir, una proposición o conjunto de proposiciones o premisas que no merece ser enunciadas porque son demasiado evidentes, obvias, archisabidas.

Comienzan su crítica del proyecto para bajar la imputabilidad de los menores, con las siguientes afirmaciones: 1) Que: “no es la propuesta más razonable”, 2) Que: “el país necesita más escuelas que cárceles”. 3) Que; «es una idealización creer que la solución de la inseguridad es bajar la edad de imputabilidad y no considerar sus causas”, 4) Que: hay que hacer “cambios profundos que garanticen oportunidades reales para niños, adolescentes y jóvenes”. 5) Que: lamentan que “desde hace muchos años la sociedad argentina viene padeciendo las consecuencias de administraciones políticas que no han sido capaces de crear una cultura del trabajo que incluyera a todos los habitantes y que permita a todas las familias del país vivir con dignidad y procurarse los bienes necesarios para un auténtico desarrollo humano, laboral, social, económico y psicoactivo». 6) Que: esta situación provoca

“innumerables problemas entre los que se encuentra la inseguridad y la delincuencia juvenil”. 7) Que: expresan su solidaridad con “tantas personas que han sido víctimas de la violencia, algunas de ellas víctimas de delitos cometidos por menores de edad, en ocasiones con violencia extrema que dejan heridas difíciles de cerrar”. 8) Que: son injustas o, por lo menos arbitrarias, las propuestas que” hacen foco en los menores, como si fueran los únicos y los numéricamente más responsables de los delitos”. 9) Que: “la problemática de la delincuencia juvenil está atravesada por una enorme cantidad de factores, que hacen necesarias las voces de especialistas, como psicólogos, psiquiatras, psicopedagogos y docentes”. 10) Que: «estas opiniones calificadas no aparecen con tanta frecuencia en los debates mediáticos”. 11) Que: “hoy los adolescentes y jóvenes tienen muy fácil acceso al consumo de drogas y reitera el llamado a combatir el narcotráfico. 12) Que: «las drogas los están destruyendo y el consumo es una de las principales causas de la violencia.’13) Que: «la droga sigue penetrando fácilmente en nuestros barrios y pueblos. 14) Que: «es necesario combatir el narcotráfico, sobre lo cual se habla poco”. 15) Que: “desde hace décadas, el narcotráfico viene ganando territorio y ampliando sus negocios dejando tiradas y destruidas un montón de vidas y familias, particularmente a los jóvenes”. 16)

Preguntan dónde van a recluir a los menores si se concreta la baja de edad de imputabilidad, por lo que ponen en duda los dispositivos apropiados en las provincias para alojar a adolescentes y jóvenes que delinquen». 17) Que: “sabemos cómo es la realidad de los establecimientos penitenciarios. 18) Que: «consideran que no es necesario modificar la edad, aunque sí es imprescindible un régimen penal juvenil/adolescente que tenga una mirada humana, integral, abierta a la esperanza”. 19) Que: “cualquier reforma del Régimen Penal Juvenil debe hacer foco prioritariamente en la reinserción social y en. la educación y plantean que “para un proyecto de país inclusivo, fraterno y desarrollado, el país necesita más escuelas que cárceles y más docentes que guardiacárceles”. 20) Que: “es necesario ofrecer un verdadero proyecto de vida para nuestros adolescentes y jóvenes, que tengan motivos para soñar y para creer que es posible un futuro con esperanza, y una salida que no sea Ezeiza, las drogas, las armas o el cementerio”. Y entiende que “para ello se requiere un debate serio, un compromiso profundo y la grandeza de pensar políticas públicas a largo plazo”.

Hasta aquí las premisas o afirmaciones de la Pastoral de Obispos. Surge claramente de ellas que los señores obispos no aportan nada nuevo, toda vez que son cosas que todo el mundo sabe y conoce, premisas que, si bien son verdaderas, pero como dice Chesterton: «el infierno es una muy mala consecuencia deducida de excelentes principios». Y Heidegger: «son caminos del bosque que no llevan a ninguna parte (Holzwege («Sendas perdidas», 1950).

Criticar es muy fácil, lo difícil es aportar las soluciones a los problemas. Toda la crítica de la pastoral social es de un rancio y puro positivismo, una cómoda inmanencia, autosuficiente, que no sale de su torre de marfil. La Pastoral olvida que cada día más, el ciudadano se siente acosado, acorralado por la inseguridad. Los señores obispos de la Pastoral piden «cambios profundos» pero, contradictoriamente, quieren conservar el peligro que acecha a la sociedad; quieren un «statu quo sine die» o sea, mantener indefinidamente en 16 años la edad punible de los menores, «una ley que es un asno», en el lenguaje de Charles Dickens. La Comisión Episcopal con sus observaciones incurre en una ilegítima «extrapolación de competencias» ya que olvida que «su misión sublime es la salvación de las almas» y no meterse a opinar lo que no le corresponde. Vayan y prediquen en las villas ustedes como obispos, eso es una verdadera pastoral, tal como Jesús le encargó a Pedro de «apaciguar a sus ovejas». No permitan que individuos alborotadores como el cura Paco Olveira -claramente identificado con el kirchnerismo- sea un agitador, activista y provocador, enfervorizando los ánimos de la masa de los jubilados contra la Policía. Los policías también son hijos de Dios, no solamente los menores criminales. Eso es un cura de barricada y no de confesonario. Los pastores de la Iglesia Católica no deben soliviantar a las ovejas del rebaño ni tampoco aliarse con la manada de los lobos. Como dijo el poeta alemán Hölderlin: «Allí donde está el peligro, allí está la salvación». Cristo no evadió su camino de sacrificio, misión que acabó en la cruz del Gólgota.

La Pastoral olvida también que el proyecto oficial para bajar la edad punible se apoya en antecedentes de países de la región, como Brasil y Uruguay, donde la imputabilidad penal comienza a los 12 y 13 años, respectivamente. Además, cabe aclarar, que tanto Néstor Kirchner como Cristina Kirchner, también propusieron la baja de la edad cuando eran gobierno y todo quedó en la nada. Como dijo el jurista Ferrajoli: «Quizá ha llegado la hora de replantear algunos presupuestos de la ley penal, que son siempre simples, relativos y contingentes (Verdad y Razón). Las aguas se pudren si permanecen estancadas. Un adolescente de 13 o 14 años de hace 50 u 80 años atrás no tenía la viveza, la picardía ni gozaba -o abusaba- de la libertad de los adolescentes de hoy en día, esto es de cajón. En esa época no existían menores homicidas ni soldaditos de los narcotraficantes que matan a sangre fría. Vayan ustedes señores obispos y cardenales a salvar el menor, arriesguen algo, vayan y denuncien a los que explotan y entrenan a los púberes para robar y asesinar. A esto Uds. responderán: «Ese no es nuestro trabajo, es el trabajo del Gobierno». Precisamente, Señores Dignatarios, ese es el punto. La piedra de toque. Dejen actuar al gobierno en su esfera específica, así como el gobierno no se entromete ni interfiere en la labor religiosa de ustedes.

Share