Por Luis Alejandro Rizzi.-

«Mostrar la hilacha» es una locución verbal que significa dejar al descubierto, generalmente por descuido, los defectos de carácter, malas intenciones, o la verdadera esencia (social, cultural o ideológica) que una persona intentaba ocultar. Se usa cuando la careta se cae y se revela la verdadera naturaleza, a menudo negativa.”

Es lo que nos dice la IA si uno “guglea” la expresión.

Con el tema de la enfermedad inculpable -Art. 208 de la actual ley de contrato de trabajo-, el gobierno de Milei mostró otra vez su hilacha, en lo peor de sus vicios, su espíritu tramposo, su mala fe, su hipocresía y cinismo.

Lo único que faltaría es que la culpen a Victoria Villarruel, ya que ni la “oficina de la verdad” salió a decir quién fue el responsable o “la responsabla” de la verdadera tropelía, que siempre estuvo en conocimiento de Patricia Bullrich, la primera sospechosa, partícipe necesaria o cuando menos de complicidad.

Mostró la hilacha de su perversión el “coloso”, en ruinas, llamado Sturzenegger, con su ejemplo sobre el fútbol y la responsabilidad patronal.

Pervertir significa precisamente “viciar con malas doctrinas o ejemplos las costumbres, la fe o el gusto.” Como segunda acepción, “perturbar el orden estado o de cosas”.

Lo más grave es que creo en su honestidad respecto del ejemplo, así lo cree. También es cierto que ni lástima merece.

Lo cierto es que, con el recorte del beneficio, por nadie discutido, del Art. 208, introducido de modo artero y sin aviso, por alguno eunuco o “seguro servidor” de Milei, es muy posible que la cámara de diputados devuelva el proyecto al Senado, restableciendo la redacción original del 208.

Es posible que Milei se esté lamentado como el tipo del tango “Chorra”, por la acción de la guerrera que no fue tal:

“Chorra, vos, tu vieja y tu papá

guarda cuídense porque anda suelta

si los cacha los da vuelta

no les da tiempo a rajar.

Lo que más bronca me da

es haber sido tan gil.”

También muchos otros, no sólo Milei, estarán recordando estos otros versos:

“Tu silueta fue el anzuelo

donde yo me fui a ensartar.

Se tragaron, vos, la viuda y el guerrero

lo que me costó diez años

de paciencia y de yugar…

Chorros, vos, tu vieja y tu papá…”

Es probable que a Karina le suenen estos versos como acúfenos insoportables y, si diputados cumple con su función y el proyecto regresara, sin gloria y con pena al Senado, es probable que a cualquiera se le ocurra hacer del tango “Chorra” una serenata (música en la calle o al aire libre durante la noche para festejar a alguien) a los pies del balcón de la Casa Rosada, pero como burla más que como festejo.

La serenata también podría viralizarse, con lo cual, la guerrera quedaría convertida en una vulgar y principiante contrabandista de baratijas.

Eso fue lo que por ahora es intento de reformar el Art. 206 de la ley laboral.

Como diría Rolando Hanglin, apenas son “chicos de departamento… les falta calle, entre otras muchas cosas”.

Por último, el salario no sólo retribuye trabajo, también retribuye el tiempo libre, el descanso y la recreación.

Jugar un “picado” con “coloso” Sturzenegger, de eso se trata, no es más que uno de tantos usos del tiempo libre.

En la Argentina no hay esclavos (Art. 15 de la Constitución).

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