Por Carlos Tórtora.-

Los Milei están quedando atrapados en una trampa que posiblemente no tenga salida. Si el oficialismo no consigue rápido en el Congreso eliminar o suspender las PASO, se expone a aparecer como derrotado en estas: el PJ presentaría al menos dos precandidatos a presidente y sumaría más votos que Milei. Esto produciría temblores en los mercados y la elección de octubre se le complicaría al presidente.

Pero habría una segunda complicación no menor. La tendencia de las encuestas está marcando firmemente que, con su actual tercio de votos, Milei no podría ganarle el ballotage a Axel Kicillof. O sea que el gobierno se las ve negras por partida doble.

De mantenerse firme esta tendencia, cuando se reinicie en agosto la actividad política podrían agudizarse varios efectos.

El primero sería que el Círculo Rojo, al percibir que Milei conduce a la derecha a una segura derrota, presione fuerte para que la candidata oficialista sea Patricia Bullrich. De ocurrir esto, la gobernabilidad de Milei podría hundirse y, por ejemplo, en Comodoro Py podrían aparecer señales de que los jueces aceleran las causas por corrupción.

El segundo efecto -que ya se advierte- es que los aliados del gobierno, es decir el PRO, la UCR y los gobernadores dialoguistas, tomen conciencia de que el rey está desnudo. Si lo hacen, podrían seguir postergando el acuerdo para sancionar la reforma electoral, mientras negocian con Bullrich y el Círculo Rojo.

Hoy estamos en los inicios de este cuadro y los protagonistas por ahora juegan a hacerse los distraídos. El gobierno, por ejemplo, comunica a diario que avanzan las negociaciones para sancionar la reforma electoral, cuando la realidad es que el operativo diseñado por Diego Santilli está fracasando ruidosamente. El invento de las colectoras para diputados nacionales hasta ahora sólo consiguió ínfimas adhesiones.

En medio de este proceso, episodios como la malvinización popular de ayer del triunfo sobre Inglaterra, confirman lo irritable que está el humor social y la dificultad cada vez más grande de Milei para interpretar a la gente.

Qué hacer

En lo inmediato, la pregunta clave es si los Milei están todavía en condiciones de suprimir o aunque sea suspender las PASO. Los votos en el Senado no les alcanzan. Pero hay que tomar como una opinión autorizada lo que dijo días atrás José Mayans: «los votos no los tienen, pero ahora pueden aparecer los Kueider».

La posibilidad de que el tema termine en un espectacular episodio de corrupción está latente.

Los tiempos no son tan largos. La supresión de las PASO debe ser aprobada por las dos cámaras pero seguramente habrá modificaciones, así que volvería a revisarse. Si antes de diciembre no hay ley, ya no se podría modificar nada para el año que viene, porque en años electorales no se modifican las leyes electorales y Milei quedaría entonces descolocado.

La perspectiva de la pérdida del poder el año que viene tendría consecuencias penales muy graves para el dúo gobernante.

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