Por Carlos Tórtora.-
La semana que pasó puso en evidencia que el cristinismo avanza rápidamente para plantarse como rival de Axel Kicillof en la lucha por el poder en el 2027. La consigna que enarbolan Máximo Kirchner y su séquito no deja espacio para muchas dudas. Insisten en decir que Cristina Kirchner debe ser candidata a presidenta pero el metamensaje entre líneas dice lo siguiente: la justicia electoral va a impedir que ella sea candidata porque está inhabilitada, pero no puede impedir que en una PASO del PJ ella haga campaña a favor de Sergio Uñac o Juan Grabois para que compitan con Axel Kicillof por la candidatura presidencial.
En caso de ganar la PASO Kicillof, los votos del cristinismo podrían ser muy significativos y lo obligarían a aqu+el a negociar para evitar una crisis en plena campaña electoral. A La Cámpora le interesan sobre todo las bancas y en el reglamento de la PASO colocarían que la minoría se quedará con un alto porcentaje de las candidaturas. Ahora bien, ¿y si Javier Milei consigue derogar las PASO? Entonces el cristinismo se prepararía para la ruptura partidaria, ya que no podrían hacerlo claudicar al gobernador y jamás lo considerarían.
Conciliar, por otra parte, tendría un costo impagable para Kicillof, porque si acepta que Cristina es su jefa, electoralmente estaría terminado.
Ajedrez libertario
Ante este panorama, los Milei estarían evaluando qué efectos electorales tendría una PASO que fuera una interna salvaje entre cristinistas y axelistas. Como es comprensible, hay dos lecturas. La primera dice que la puja entre el gobernador y un candidato puesto por Cristina produciría una gran movilización de votantes y le daría al PJ una imagen de exitismo para la elección general de octubre. Pero también está la interpretación opuesta: podría instalarse que, con Cristina en contra, Kicillof jamás podría gobernar, lo que ahuyentaría los votos de los sectores moderados, temerosos de las guerras civiles peronistas.
Cualquiera de estas dos perspectivas sería válida y lo único seguro para los Milei sería que no haya PASO.
Esto sería así porque la posibilidad más favorable para el gobierno, que Cristina rompa el peronismo, es casi impensable, porque la haría responsable de la derrota.
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