Por Carlos Tórtora.-
El engendro que intenta mezclar las nuevas colectoras con el proyecto de reforma electoral no es fácil de armar. Esta creación, adjudicada a Diego Santilli, está repleta de problemas jurídicos que explican por qué el gobierno no pone el texto del nuevo proyecto sobre la mesa y se empieza a discutir. Sencillamente, es muy difícil darle forma.
Para empezar, la ley 27781, que establece la Boleta Única, regula estrictamente el régimen de adhesión de listas, posibilitando sólo una adhesión. La idea oficial es volver al régimen de colectoras múltiples -para diputados nacionales-, lo que implica necesariamente modificar la 27781 y el diseño legal de la Boleta Única. Pero cualquier cambio en este punto es de alto voltaje político, porque tendría fuertes implicancias electorales.
El segundo problema es el costo político que deberá pagar Javier Milei por imponer nuevamente las colectoras, uno de los sistemas electorales más cuestionados. Con su Decreto 259/2019, Mauricio Macri suprimió las colectoras y entre los fundamentos de la norma estaban los siguientes: generaban confusión en el electorado, afectaban la transparencia del proceso electoral, producían inequidad entre los competidores, debilitaban la cohesión de los partidos políticos.
Habrá que ver cómo se las ingenia ahora Mauricio Macri si termina por apoyar las colectoras de Santilli que él mismo derogara.
Con final abierto
Un tercer problema a analizar es de cálculo electoral. La mayor parte de los gobernadores dialoguistas parecen dispuestos a que sus legisladores voten por la eliminación de las PASO a cambio de tener la opción de presentar colectoras para diputados nacionales con Milei de candidato a presidente.
Pero a la vez, la mayor parte de los mandatarios provinciales adelantarán sus elecciones locales, demostrando su desconfianza de los Milei. Si éste se derrumbara en las encuestas, los gobernadores podrían entonces cambiar de rumbo, ya que no tendrían ningún compromiso formal de llevarlo a Milei para Presidente. Por más colectoras que haya, nada los ataría a hundirse con el gobierno.
Como se advierte, la solución encontrada por el gobierno de derogar las PASO agregando las colectoras de Santilli es por ahora una fuente de numerosos problemas y con soluciones inciertas.
Es dudoso que el gobierno pueda unificar a toda velocidad un borrador con el nuevo proyecto. Más bien, por delante se ven largas semanas de marchas y contramarchas y todavía con final incierto, porque tanto Patricia Bullrich como José Mayans coinciden en que, al menos hasta ahora, los números no alcanzan para tener la mayoría absoluta.
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