Por Carlos Tórtora.-
Desde la teatralizada renuncia de Manuel Adorni, la expectativa oficial se centró en un tema: que la sociedad empezará a valorizar ahora los supuestos grandes éxitos macroeconómicos del gobierno y que esto le dará impulso a la reelección de Milei. Sin embargo, ocurrió lo contrario: casi todas las encuestas reflejan que es el derrumbe de la microeconomía lo que está haciendo que la gente siga empeorando sus expectativas económicas y en consecuencia que crezca el rechazo a la reelección.
Esta realidad tiene varias características. Para empezar, que el gobierno no está en condiciones de revertirla. Luis Caputo no puede levantar el poder adquisitivo de la clase media sin romper el equilibrio fiscal y, hasta las elecciones, lo más que se puede esperar es un amesetamiento de la crisis.
En segundo lugar, la dirigencia política está tomando conciencia de que la reelección se le complica cada vez más al presidente y que, así como va, deberá concurrir a un ballotage con serías perspectivas de perderlo.
La convocatoria de Milei a la unidad del antiperonismo para evitar el retorno de los K ya no estaría dando el mismo resultado. Es que cada vez se percibe más claro que Axel Kicillof apunta a desprenderse de CFK y La Cámpora si llega al poder. El gobernador no despierta grandes pasiones pero tampoco asusta.
En síntesis, Milei, con su nuevo abanderado Diego Santilli, están saliendo a buscar que la reforma política les permita revivir una reelección que está en terapia intensiva.
Perspectivas
Es difícil que Milei consiga engatusar a los profesionales de la política diciéndoles que hay eliminar las PASO porque la reelección es inevitable, cuando la realidad es la inversa: hay que suprimir las PASO para intentar salvar una reelección que cada vez se complica más.
Así es que la cortina de humo tendida por la Casa Rosada tiende a diluirse dejando a la vista la realidad. Esto es, que los Milei están desesperados porque, si los números de la reelección se siguen cayendo, el Círculo Rojo podría pronto presionar para que la candidata sea Patricia Bullrich.
A esto se le suma que pronto empezarían a tomar vuelo las conexiones del caso Adorni con el caso $LIBRA y que el centro de gravedad de la corrupción oficial sería Karina.
Detrás de la ofensiva contra Adorni se habría movido una parte del Círculo Rojo, con el objetivo de que no haya reelección.
En este sentido, el castillo de naipes montado en torno a Diego Santilli puede derrumbarse más temprano que tarde.
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