Por Ovidio Winter.-
Con esas manitos, con uñas como garras, la condenada ex Presidente de nuestro país nos robó (junto a su difunto marido) a todos los argentinos, descaradamente, un dineral muy difícil de cuantificar, porque amén de las fortunas que viajaron por distintas latitudes en bolsos y valijas con destinos diversos (¿Paraísos fiscales, el Vaticano de Francisco, enterrados?) Cristina de Kirchner le robó la dignidad, la concordia, el orgullo y parte del futuro a los argentinos. Eso sí, amando a todos los pobres que la veneran como si fuese la Madre Teresa de Calcuta.
Con esas mismas manos pretende, con todas las artimañas habidas y por haber (Beraldi mediante), cada paso que la justicia da (para decomisar los bienes robados al Estado), evitar lo que tarde o temprano terminará sucediendo, que le quiten lo robado.
¿Tanto tiempo necesita la justicia para actuar y terminar con toda esta porquería?
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