Por Carlos Tórtora.-

En principio -sólo en principio-, Diego Santilli está hoy más cerca de ser el artífice del acuerdo entre LLA y el PRO en Buenos Aires. El flamante Jefe de Gabinete sería también el candidato a gobernador de una renovada coalición de derecha.

Con esta perspectiva, la belicosidad del expresidente con Milei forzosamente se iría diluyendo.

Con esta maniobra, los Milei tomaron la iniciativa para cortarle el camino al macrismo en la construcción de un supuesto frente opositor. Pero la operación Santilli estaría encaminada también a ponerle un broche al paquete electoral porteño. Habiendo acuerdo en Buenos Aires, sería casi imposible que los Jorge Macri no cuente con el aval de la Casa Rosada para seguir cuatro años más en su cargo. En realidad, la cosecha porteña sería el mayor éxito de los Macri, porque en Buenos Aires, entre Cristian Ritondo y su socio Santilli, le dejarían escasa participación al fundador del PRO.

Claro que en Olivos también se baraja la hipótesis B. Ésta consistiría en que Santilli sea obligado por sus jefes a postularse como candidato a Jefe de Gobierno, para liquidar así el poder de los Macri. A Milei le interesaría esta línea pero tiene varios problemas. Para empezar, fuera de Santilli, los Milei sólo cuentan con Sebastián Pareja para gobernar la provincia y realmente no alcanza. En segundo lugar, intentar quitarle la capital al macrismo impulsaría automáticamente el acercamiento de Macri con Bullrich.

Jaque a la dama

La elección del nuevo jefe de Gabinete también golpearía seriamente los planes de Patricia Bullrich. Ésta se viene moviendo en una incómoda ambigüedad, pendulando entre ciertas críticas al gobierno y la alineación con Milei. Sin el PRO tejiendo en el armado opositor, la senadora se queda con muy poco espacio para hacer mileísmo sin Milei. De hecho, ayer Bullrich salió a aclarar que «hay que pensar en la reelección de Milei».

Es que Karina, implacable como siempre, está tejiendo en el Senado un cerco a Bullrich, con la complicidad de los Menem. Si el manejo del bloque se le escapa de las manos, la senadora podría perder rápidamente peso político y verse obligada a una especie de rendición.

Pero todo está por verse, porque Santilli expresa en sí mismo una utopía: quiere llevar adelante una gestión de negociaciones y acuerdos, con dos jefes que detestan negociar y acordar. Semejante tensión tendría un límite.

Da la impresión de que el ascenso del negociador Santilli apunta sobre todo a objetivos inmediatos como cerrar un pacto con los gobernadores para que se sancione la reforma electoral eliminando las PASO. Sólo de este modo la reelección de Milei sería más probable.

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