Centro de Economía Política Argentina.-
EL MODELO TETTAMANTI: UNA APUESTA RIESGOSA DEL LIBRE MERCADO
La visión política de María Tettamanti expuesta en el “Midstream & Gas Day” aunque coherente con los principios del liberalismo ortodoxo, enfrenta desafíos estructurales sobre la viabilidad y las consecuencias sociales de su implementación. Si bien el discurso apunta a la eficiencia y la desregulación, se basa en el desplazamiento del Estado como garante de derechos hacia un rol de mero espectador.
El pilar de la política actual es la salida del Estado de la gestión operativa, sin advertir que el sector energético no es un mercado de competencia perfecta, sino uno marcado por oligopolios naturales. Al delegar la contratación de suministro a usuarios industriales y distribuidoras sin una red de contención estatal, se corre el riesgo de trasladar la incertidumbre macroeconómica directamente al usuario final. La tesis de que «si el sector industrial está complicado no es por la energía» omite que el costo energético es un componente crítico del costo argentino y que, en momentos de crisis, la ausencia de una política pública de precios puede desmantelar el entramado productivo, especialmente en las PyMEs.
El modelo propone que, ante la escasez, el mercado encontrará la solución mediante la libre importación o el cambio de matriz, ignorando las asimetrías de poder de mercado. Mientras los grandes productores y consumidores tienen músculo financiero para transitar la volatilidad, la gran mayoría de los usuarios quedan desamparados. Se corre el peligro de convertir un recurso estratégico y vital en un bien transable puramente financiero, donde la seguridad del suministro queda supeditada a la capacidad de pago del actor privado, abandonando la lógica de la «energía como derecho» que ha guiado gran parte de la historia argentina.
El énfasis en el equilibrio fiscal como condición innegociable no es otra cosa que un «ajuste por precio» encubierto. Al eliminar la intermediación estatal, la Secretaría de Energía no solo busca mayor eficiencia, sino que transfiere la responsabilidad del riesgo al privado. Esto genera tensiones políticas profundas.
La visión de Tettamanti es una prueba de fuego ideológica. Su éxito depende exclusivamente de si el mercado argentino es capaz de autorregularse sin generar una fractura social o industrial. La Secretaría busca un modelo de país desarrollado utilizando herramientas de un mercado que, en Argentina, aún no tiene las instituciones ni la estabilidad necesaria para funcionar sin una mano visible que arbitre y proteja a los actores más débiles.
SUPERÁVIT ENERGÉTICO: EL PILAR DE LA MACROECONOMÍA
El registro de un superávit energético de USD 1.543 millones en mayo de 2026 marca un hito histórico, consolidando al sector como el motor principal de la balanza comercial. El desempeño de Vaca Muerta se posiciona como el factor determinante del superávit. Sin embargo, un análisis técnico riguroso obliga a desglosar este resultado: una parte significativa de este salto en la facturación no es producto exclusivo de un mayor volumen físico de crudo, sino que responde directamente a la escalada en los precios internacionales provocada por el recrudecimiento del conflicto en el Estrecho de Ormuz, que ha tensionado el mercado global.
Este componente externo, aunque favorable para el flujo de divisas, introduce un factor de volatilidad que debe ser leído con cautela. La bonanza exportadora se apoya en una renta extraordinaria derivada de la incertidumbre geopolítica, lo que infla temporalmente la balanza energética argentina. Si bien el crecimiento en la producción no convencional es innegable y estructural, la magnitud del superávit en mayo muestra que la macroeconomía local está altamente expuesta a las fluctuaciones del precio del barril internacional. En este contexto, la «suerte» geopolítica actúa como un bálsamo que oculta, en parte, la urgencia de profundizar las inversiones en infraestructura de evacuación.
El desafío es no caer en el espejismo de la abundancia sin planificación. La dependencia de precios internacionales elevados para sostener el superávit subraya la necesidad de acelerar las obras de transporte, como el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que son las que permitirán aumentar el volumen físico exportado independientemente de la coyuntura bélica. Sin una mayor capacidad de transporte y evacuación, el país queda atado a la volatilidad del mercado mundial, perdiendo la oportunidad de capturar mercados de forma estable cuando los precios eventualmente se estabilicen.
En conclusión, el superávit de mayo es una excelente noticia para las reservas del Banco Central, pero debe ser interpretado como una señal de alerta sobre nuestra vulnerabilidad externa. La política pública no puede limitarse a celebrar el ingreso de divisas; debe utilizar esta coyuntura de precios altos para financiar la expansión de la infraestructura necesaria. La verdadera sostenibilidad del modelo energético argentino no vendrá de las tensiones en Ormuz, sino de la capacidad propia de llevar nuestra producción al mundo de manera eficiente y constante.
CHILE ABRE SUS PUERTOS A ARGENTINA
La apertura de los puertos chilenos para las exportaciones de Vaca Muerta a los mercados asiáticos representa un avance estratégico de magnitud, pero la viabilidad del proyecto no se agota en la logística de ductos y terminales. Si bien la posibilidad de utilizar la infraestructura trasandina permite sortear las limitaciones de calado y capacidad del sistema argentino, el éxito de este corredor bioceánico depende estrictamente de la resolución de un complejo entramado de fricciones burocráticas y idiosincráticas, impositivas y aduaneras que hoy operan como barreras invisibles pero efectivas.
Desde el ángulo técnico-operativo, el desafío es enorme pero conocido dado que la adecuación de ductos y la coordinación de esquemas de bombeo requieren una sincronización precisa entre operadores y Estados. Sin embargo, el mayor escollo es político y reside en la armonización fiscal y aduanera. La exportación a través de un tercer país exige un marco de «tránsito internacional» que actualmente carece de la agilidad necesaria. Definir quién cobra qué, cómo se calculan las regalías en un esquema de exportación indirecta y qué exenciones impositivas se aplican para evitar la doble imposición son interrogantes que, si no se resuelven mediante tratados bilaterales claros, convertirán la eficiencia logística en un costo inasumible.
El riesgo es que la ambición de llegar a Asia se estrelle contra la burocracia estatal. Las autoridades de aduana de ambos países deben coordinar protocolos que permitan una trazabilidad absoluta del producto sin que ello implique tiempos de espera que arruinen los márgenes de rentabilidad. La política pública debe priorizar la creación de una «ventanilla única» o un régimen de zona de tránsito simplificada, de lo contrario la incertidumbre jurídica sobre la responsabilidad civil y el tratamiento fiscal de las cargas en suelo chileno desincentivará a las operadoras, quienes prefieren la previsibilidad de los puertos locales, aunque sean logísticamente menos eficientes. En última instancia, el desarrollo de este canal de exportación es un examen de madurez para la integración regional. La infraestructura está ahí, pero la cuestión político-administrativa que debe hacerla funcionar aún es precario. Sin un acuerdo que blinde los aspectos impositivos y aduaneros, cualquier infraestructura conectada será solo una potencialidad en el mapa.
EL CUELLO DE BOTELLA QUE BLOQUEA EL POTENCIAL RENOVABLE
La saturación del sistema de transporte eléctrico ha alcanzado un punto crítico que amenaza con frenar la expansión de las energías renovables. Según datos de CAMMESA, el sector enfrenta un incremento sustancial en el “curtailment”, término que define la pérdida de inyección de energía al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) debido a cuellos de botella en las líneas de alta tensión. Esta restricción no es una falla técnica de los parques, sino una medida preventiva necesaria para evitar que la inyección de energía exceda la capacidad de carga de las redes provocando el colapso del sistema.
El fenómeno se mide a través del Sistema de Operaciones en Tiempo Real (SOTR), que compara la «potencia generada» (inyección real) con la «potencia posible» (inyección posible). Cuando ambos valores divergen, se registra una limitación externa a la generación. El agravamiento de esta situación quedó en evidencia en marzo de 2026, los parques renovables dejaron de entregar 91.580 MWh, triplicando los valores de marzo de 2025 y representando un 4,1% de la energía potencial no aprovechada.
Geográficamente, el problema presenta un componente estacional vinculado a las condiciones climáticas y los picos de demanda. Cuyo se consolidó como la región más afectada, concentrando en marzo de 2026 el 65% de la reducción total del país (principalmente generación solar). Por su parte, la Patagonia mantiene un historial constante de limitaciones, siendo la región que lideró las restricciones durante siete meses consecutivos a lo largo del año. El NOA también ha mostrado niveles críticos de saturación, particularmente hacia finales de 2025.
Este cuello de botella estructural expone la obsolescencia de una infraestructura eléctrica que no ha logrado acompañar el crecimiento de la generación renovable. Mientras los proyectos de energía limpia siguen expandiéndose, la falta de capacidad para evacuar esa electricidad subraya una deficiencia sistémica. Sin inversiones urgentes en el transporte eléctrico, el potencial renovable del país corre el riesgo de quedar atrapado en una capacidad de transmisión que, hoy, actúa como un techo infranqueable para la transición energética.
LAS PYMES DEL BIODIESEL DENUNCIAN QUE BULLRICH LES ENTREGA EL NEGOCIO A LAS CEREALERAS Y PONE EN RIESGO 25 FÁBRICAS
El sector de los biocombustibles se encuentra en estado de alerta máxima tras la presentación del nuevo régimen de corte obligatorio impulsado por Patricia Bullrich. Mientras el Ejecutivo defiende la iniciativa como un mecanismo de desregulación y libre mercado, las PyMEs del biodiesel denuncian una arquitectura normativa diseñada para desplazar a los productores independientes en favor de las grandes cerealeras y petroleras. La tensión radica en la letra chica del proyecto que habilita a que las refinerías de crudo procesen aceite vegetal internamente eliminando la necesidad de adquirir el producto a las plantas pyme, lo que pondría en riesgo la supervivencia de al menos 25 fábricas en diversas provincias.
La principal asimetría radica en la integración vertical de los actores dominantes. Las grandes aceiteras no solo controlan el suministro del poroto de soja (materia prima esencial), sino también la escala industrial necesaria para absorber costos que una planta mediana no puede sostener. Bajo este esquema, el argumento del «libre mercado» se vuelve una quimera porque los productores pyme se ven obligados a comprar insumos a quienes, simultáneamente, se convierten en sus competidores directos en la venta del biocombustible final. Esta distorsión estructural elimina cualquier atisbo de competencia equitativa favoreciendo una concentración de mercado que desmantela el tejido industrial regional (Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, San Luis, La Pampa y Entre Ríos).
Mientras el proyecto protege mediante cupos diferenciados al bioetanol de caña de azúcar del norte argentino, esa misma lógica de protección es negada a los productores de biodiesel del centro del país. Esta incoherencia operativa ha generado un fuerte malestar en el sector, que exige replicar el modelo de cupos elevando el corte obligatorio al 15%, para garantizar la subsistencia de las plantas regionales.
La disputa actual no es solo una cuestión de mercado, sino una definición sobre el modelo de desarrollo energético que impulsa la gestión. La implementación del nuevo marco regulatorio sin salvaguardas específicas para las pymes amenaza con consolidar una cadena de valor oligopólica, donde la eficiencia prometida por el «libre mercado» se traduzca en una mayor exclusión de capitales nacionales.
LA PARADOJA DE VACA MUERTA: ¿DERRAME O EXCLUSIÓN?
La paradoja de Vaca Muerta se manifiesta hoy como una fractura profunda entre el auge de la industria extractiva y el declive del tejido productivo local. Mientras los indicadores de producción y exportación alcanzan niveles récord, el entramado PyME atraviesa su doceavo trimestre consecutivo de caída en actividad y empleo revelando una desconexión crítica entre la generación de riqueza del subsuelo y su derrame en la economía real. La supuesta «isla próspera» neuquina se desmorona al enfrentar la competencia desleal de importaciones y la proliferación de sectores informales, factores que despojan a la industria formal de su capacidad de reinversión.
El riesgo principal es la consolidación de un modelo de «enclave», donde el éxito macroeconómico convive con una degradación social y comercial sostenida. El enfoque de política pública hasta la fecha ha sido insuficiente para traccionar el crecimiento hacia los centros urbanos, profundizado por la inercia de una gestión que no logra amortiguar el impacto del enfriamiento del consumo interno. La prosperidad energética resulta un espejismo cuando las políticas de estado no incluyen esquemas de costos diferenciales ni mecanismos reales de integración de la cadena de valor local con los grandes operadores.
La sostenibilidad del modelo neuquino depende de una corrección urgente en la gestión de la riqueza extractiva. Si el desarrollo no trasciende el pozo petrolero para fortalecer la capacidad instalada y la competitividad de las PyMEs, la región corre el riesgo de sufrir una pérdida irreversible de su tejido productivo. La política tiene hoy la responsabilidad de definir si Vaca Muerta será un motor de desarrollo integral o simplemente una fuente de divisas rodeada de una economía local estancada y plagada de tensiones.
PETROQUÍMICA: PRODUCCIÓN RÉCORD
La industria petroquímica alcanzó en abril su mayor producción en más de un año (interanual del +11%), con una utilización de capacidad instalada del 97% que enciende una alerta técnica con implicancias políticas directas: el techo productivo está cerca y cualquier expansión futura exige decisiones de inversión. El gobierno enfrenta aquí una encrucijada estratégica. Los datos positivos (exportaciones con alza del 67% interanual, reducción del déficit comercial en 48% y aumento de ventas internas del 34%) permiten mostrar gestión, pero el trasfondo es más complejo. Vaca Muerta ofrece la materia prima, pero la pregunta es si la exportación de gas (o GNL) tiene espacio para incorporar petroquímicos de alto valor. El nodo de Bahía Blanca aparece como el polo natural para ese salto, pero la historia reciente muestra que los grandes proyectos petroquímicos en Argentina han tropezado con restricciones de acceso a divisas, conflictos en la cadena de pagos y falta de reglas de juego estables para el capital de largo plazo. El reclamo suele centrarse en la necesidad de un régimen promocional específico y reformas laborales y tributarias que equiparen la competitividad regional. Desde el gobierno, se enfatiza el rol de la demanda interna y la recuperación del consumo como tracción del sector. El contexto internacional (el conflicto de Medio Oriente) afecta el abastecimiento global de materias primas, lo que podría jugar a favor de la producción local si el país logra posicionarse como proveedor confiable, o en contra si los costos energéticos internos no logran ser competitivos. El dato récord de abril es un buen síntoma, pero el verdadero test será si esta recuperación se traduce en un plan de desarrollo industrial con horizonte de largo plazo o si queda como una anécdota estadística.
AGENDA REGULATORIA Y NORMATIVA
1. Dividendos energéticos al exterior (Comunicación “A” 8226 del BCRA): La disposición dictada en 2025 y vigente desde junio de 2026 habilitó a las entidades financieras a dar acceso al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) para girar divisas al exterior en concepto de utilidades y dividendos, pero con una condición clave: solo corresponden a ganancias generadas en ejercicios anuales iniciados a partir del 1° de enero de 2025, así las empresas energéticas reactivaron la transferencia de dividendos al exterior.
2. Régimen de Importación de Líneas de Producción Usadas (Decreto 483/2026): Se modifica el Régimen de Importación de Líneas de Producción Usadas, una herramienta que permite a las empresas importar maquinaria de segunda mano con beneficios aduaneros, siempre que formen parte de un proyecto de inversión para ampliar o mejorar la capacidad productiva.
El régimen aplica a proyectos orientados a la generación de energía eléctrica tales como parques eólicos o solares, que requieran importar equipos auxiliares o componentes usados (dentro de ciertos límites) para sus instalaciones. Además, contempla la importación de bienes usados destinados al tratamiento y/o eliminación de sustancias contaminantes del aire, suelo y agua. Esta disposición alcanza a plantas petroleras, incluyendo refinerías, plantas de tratamiento de efluentes y proyectos de remediación de pasivos ambientales en yacimientos, que necesiten incorporar tecnología para dar cumplimiento a las normativas ambientales vigentes.
3. Neuquén aumentó el costo del agua en Vaca Muerta (Disposición 260/26): La normativa establece que, desde el 1 de julio de 2026, el canon por cada metro cúbico de agua utilizada en perforaciones no convencionales será equivalente al valor de 2,5 litros de combustible Oil Grado 3 de YPF, mientras que a partir del 1 de enero de 2027 ascenderá al equivalente de 3 litros por metro cúbico. Se busca así incentivar la reutilización y recirculación del agua en la actividad de Vaca Muerta, en un contexto de emergencia hídrica presente en todo el territorio provincial.
El agua es considerada un recurso estratégico para el desarrollo económico, social y ambiental de Neuquén, cuya disponibilidad se encuentra sometida a una creciente presión debido a la sequía y al aumento de la demanda.
Colofón: El horizonte energético argentino se debate hoy entre la promesa de la abundancia extractiva y la realidad de una vulnerabilidad sistémica. La verdadera soberanía no reside solo en la exportación de recursos, sino en la capacidad de articular una política pública que proteja el tejido productivo nacional, garantice la equidad social y transforme la coyuntura de precios en un motor de desarrollo industrial con visión de largo plazo. La energía, en definitiva, es el eje sobre el cual se define nuestro modelo de país: o motor de crecimiento integral o simple enclave de divisas.
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