Por Carlos Tórtora.-

La batalla en el Senado por el proyecto de inviolabilidad de la propiedad marcó una etapa. Tanto el gobierno como el peronismo entraron en una fase de especulación y prudencia. Javier Milei dio directivas de que la prioridad es la ley de presupuesto y que recién en octubre o noviembre se intentará sancionar la reforma electoral. El presidente juega así al límite, como le gusta a él. A partir de diciembre comienza el año electoral y ya no será posible ninguna reforma electoral. Si le saliera bien la jugada, el peronismo, si no hay PASO, debería empezar a reacomodar todo rápidamente. Mientras tanto, el gobierno apuesta a negociar la sanción de la reforma del Banco Central y modificar la ley de Inocencia Fiscal.

En síntesis, hasta octubre Milei se daría tiempo para ver si rebota aunque sea algo en las encuestas y si Flavio Bolsonaro gana en Brasil.

También el gobierno se daría así tiempo para observar si el operativo de neutralización de las causas de corrupción realizado por el Ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques da el resultado esperado. Sobre todo en la causa $LIBRA, que es la que puede herir seriamente al operativo Milei 2027.

Y por supuesto, la mayor apuesta del gobierno es que Donald Trump consiga remontar los pronósticos y que sus candidatos ganen las elecciones legislativas del 3’de noviembre.

Nada de acuerdos

En el peronismo, Axel Kicillof estaría satisfecho con su crecimiento lento pero constante en las encuestas y lo adjudica sobre todo a que permanece ajeno a las movidas de la interna del PJ. Es por eso que por un par de meses más no se reuniría con Máximo Kirchner ni hablaría de acuerdos de unidad.

También el gobernador especula con los tiempos electorales. Si Milei no consigue suspender las PASO, Kicillof no adelantaría la elección bonaerense, que se haría junto con la nacional.

Las próximas semanas le servirían también para tratar de que se sancione la reelección indefinida de los intendentes, un reclamo de su propia tropa.

El clima de especulación y espera que rodea a Milei y Kicillof no llega a Cristina Kirchner. Ella no puede perder un minuto para instalar-junto con sus nuevos abogados Rafael Valim y Javier Borrego- que podría candidatearse a presidenta el próximo año.

El show de Cristina no es mucho más que un conjunto de falsedades jurídicas imposibles de sostener. Pero pese a eso tiene su efecto político.

Como es obvio, el primer interesado en que la expresidenta irrumpa como elefante en un bazar en la interna del PJ es Milei. Pero para que el peronismo entre en una guerra civil y pierda millones de votos, él debería indultarla. Y esto sería el suicidio político del presidente.

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