Por Carlos Tórtora.-

Noviembre sería el mes que definiría el marco político para el 2027. Casi todos los principales actores están especulando con los efectos que tendrá en la Argentina el combo formado por las elecciones presidenciales brasileñas, las legislativas de EEUU y la visita papal. La mayor parte de los pronósticos indican que Javier Milei saldría sumamente debilitado de este proceso.

Si esto fuera lo que realmente ocurrirá, empiezan a insinuarse una serie de definiciones. Una de las más importantes sería que la mayor parte de los gobernadores anunciaron el adelantamiento de las elecciones provinciales, certificando así su voluntad de no comprometerse con la candidatura presidencial de Javier Milei, privilegiando la conservación del poder local.

La mayor parte de los gobernadores está postergando entonces la definición de la fecha de elecciones locales hasta noviembre, cuando se precipitaría una catarata de anuncios.

El tucumano Osvaldo Jaldo marcó el rumbo anunciando la convocatoria a las urnas para el 9 de mayo.

El secretario de Comunicación de Jujuy, Alberto Siufi, dijo días atrás que la decisión de adelantar está tomada. En Salta, Gustavo Sanz está terminando de elegir entre el 17 y el 23 de mayo. Ricardo Quintela en La Rioja está esperando para definir la fecha que se resuelva en el Congreso si habrá o no PASO. Chubut optaría entre julio y agosto y Passalacqua prometió anunciar el adelantamiento en octubre en Misiones. Por su parte, Rolando Figueroa pondría fecha en Neuquén para agosto.

Maximiliano Pullaro optaría por una fecha entre el 5 de junio y el 13 de septiembre y Leandro Zdero abriría las urnas chaqueñas para la segunda quincena de septiembre.

Hasta el momento, Córdoba terminaría optando por el 28 de mayo y Río Negro entre abril y junio.

En el caso de Tierra del Fuego, su constitución la obliga a desdoblar.

Y hasta un supuesto incondicional de la Casa Rosada, el mendocino Alfredo Cornejo, ya anticipó su decisión de desdoblar.

Adelante radicales

La estampida de desdoblamientos provinciales, que podría marcar en noviembre la soledad de Milei, sería acompañada por otro hecho. La UCR se distanciaría del gobierno nacional y empezaría a marchar hacia la conformación de un nuevo Juntos por el Cambio.

Este movimiento coincidiría con la instalación de Ernesto Sanz como el presidenciable que el radicalismo sentaría en la mesa de negociaciones de la futura coalición opositora.

Si efectivamente se da este paso, los bloques de la UCR en ambas cámaras del Congreso pasarían a negociar los proyectos de leyes desde una postura cada vez más distante del oficialismo.

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