Por Carlos Tórtora.-
Si el escrutinio de la elección de medio término de hoy en los EEUU arroja que Donald Trump perderá la mayoría en las dos cámaras del Congreso, no hay que descartar que en Buenos Aires se desencadene un martes negro que se proyecte al resto de la semana. Ningún gobierno tiene la dependencia política y financiera que el de Javier Milei tiene con la administración Trump.
Pero los resultados en EEUU no sólo podrían proyectar un importante efecto sobre los bonos argentinos, el ya alto riesgo país y la cotización del dólar. El agravamiento de la crisis política del gobierno -ya golpeado por el triunfo de Lula Da Silva- sería prácticamente inevitable.
En emergencia, los Milei tratan de minimizar los efectos del temporal. Para empezar, el aparato mediático del gobierno hace de cuenta que no se vota en EEUU, como si se tratara de un tema menor. Milei, por su parte, luego de lo ocurrido en Brasil y Francia, temería que lo clasifiquen como un presidente yeta y se cuidó entonces de enviarle mensajes de apoyo a Trump.
Simultáneamente, el gobierno trata de que la opinión publica se enfoque en la inminente visita papal y no asuma la gravedad de lo que puede ocurrir en el norte.
El castillo de naipes
Trazando una hipótesis, los Milei podrían intentar argumentar que las urnas de EEUU no son tan determinantes para Argentina porque el programa económico de Luis Caputo sigue adelante igual. Para que esto sea posible, los efectos de la elección en la economía local no deberían ser graves, lo que está por verse.
A Caputo, el tembladeral de EEUU lo toma en un pésimo momento, con casi 800 de riesgo país. Pero por otra parte el gobierno debería preocuparse también por la otra parte de la tormenta perfecta, la que viene de Europa. Alemania acaba de sumarse al estallido social multinacional y muchos sectores de la clase media salen a la calle para reclamar contra una inflación del 3% anual, mientras que en La Argentina solemos soportar en silencio el 3% mensual. Sería ingenuo entonces pensar que la conmoción europea no se va a expandir de algún modo en América Latina.
Si la derrota de Trump es importante y hay en consecuencia un martes negro, en el oficialismo habría sin embargo ganadores. Una sería Patricia Bullrich, porque la reelección de Milei se la llevarían puesta los votos demócratas de Texas, Alaska u Ohio.
A esta altura parece claro que, para romper definitivamente con los Milei, la senadora espera por lo menos dos cosas. La primera sería que el Círculo Rojo presione con fuerza al presidente para que abandone la carrera presidencial. Y la otra, que en LLA empiece a manifestarse un sector proclive a que Milei renuncie a la reelección. Algo consiguió Bullrich, porque días atrás Karina y Nadia Márquez se juntaron para echarla de la bancada de senadores, pero la mayoría se opuso.
El caso de Martín Menem está menos analizado. El riojano aparece como el anti Bullrich y defensor de la candidatura de Milei. Pero en realidad su prioridad es que sobreviva la estructura política de LLA, aun en el caso de derrota el año que viene. Menem se resiste al acuerdo con los gobernadores porque, si el gobierno es derrotado, los libertarios tendrían que conseguir la mayor cantidad de bancas posibles para funcionar como oposición. Es decir que los Menem ya trabajarían sobre la hipótesis de quedarse sin las cajas del estado nacional. Por último, acaban de tener una mala noticia. En la elección de constituyentes de Bariloche el domingo, LLA concurrió sola y quedó cuarta.
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