Por Luis Alejandro Rizzi.-
“Estos chicos son muy golosos”, me decía un conocido del ambiente aeronáutico, y luego agregó con ironía: “hay que ser muy pelotudo para programar la fuga del chico Bolsonaro en un avión de Baires Fly. Ellos mismos levantaron el telón y todos quedaron expuestos… jajajaja”
Desde Carlos Pagni hasta en “El destape”, “Letra P” y Perfil, entre otros medios, aparecen los nombres de la familia Colunga, padre e hijo, el primero en su momento lobista del grupo Marsans. Otro personaje que aparece es Sergio Mastropietro, cuyos orígenes se remontan a SOCMA, pasando por Avian, empresa que, si bien usó el disfraz de Avianca, nunca fue su filial.
Mastropietro, a su vez, controla Hangares Buenos Aires S.A, que explota el Hangar 13 superstición de Aeroparque, donde conectaría con Aeropuertos Argentina.
Esta sociedad -Hangares- habría pagado la deuda de Avian con “Aeropuertos”, que dio carta de pago en la quiebra de Avian.
“Hangares” -Mastropietro- no se subrogó en crédito, por lo menos no costs en la aún quiebra de Avian, en la que los accionistas depositaron recientemente otros 150 mil dólares para el pago de pasivos concursales.
Muchos se preguntan: ¿Alguien pagará los pasivos de Flybondi? En el escrito de presentación de su concurso, hay una referencia a que el estado podría aportar algo. Una limosnita por amor de Dios o Scatturice… ¿distanciado de birlibirloque?
Entre tanto, Aerolíneas Aretinas no tuvo un buen primer semestre. Hay preocupación, y como si toda esta trama fuera insuficiente, aparece ahora la vinculación con el caso “ANDIS”, que habría sido proveedora de fondos de Baires Fly.
Es cierto que todo esto se sabía, pero se mantenía prudentemente fuera de escena, y la diferencia de intereses con otro grupo del mercado privado aeronáutico, que reveló Carlos Pagni, se resolvía con elegante discreción.
Pero el operativo montado para que la fuga del “chico” pareciera legal facilitó su difusión y se comprobó hasta la presencia de “Caputito “birlibirloque” fiscalizando el operativo, que de secreto pasó a ser sainete.
Además, salió a la luz la quiebra de Avian, en proceso de levantamiento, pero ni el juez que tiene a su cargo el trámite ni la sindicatura cumplieron con el pedido de la fiscal de cámara para que se investigue la trazabilidad de los fondos ingresados para pagar el pasivo por medio de una financiera cuya razón social es “Global Access S.A.”
Recientemente, se depositó en pesos una suma de alrededor de u$s 150 mil, para cubrir y garantizar pasivos pendientes de cobro por parte de los acreedores.
También existe una denuncia penal promovida por el Señor Efromovich contra el Dr. Diego Fargosi, que presentó y patrocinó en su momento el concurso de Avian, por presunta administración fraudulenta.
Es obvio que no se debiera materializar el levantamiento de la quiebra hasta tanto se aclare no sólo la verosimilitud de la denuncia sino además la trazabilidad de los fondos.
Por último, se conoció la “bronca” del señor Leandro Scatturice, que reclama los 70 millones de dólares que dice haber aportado en FlyBondi, que presentó su solicitud de concurso preventivo aún no proveído.
Es difícil saber a quién le reclama, ya que arguye que, para convencerlo de ingresar a la sociedad, le habrían presentado balances falsos.
Sin embargo, lo que no explica el presunto damnificado es el motivo de ese ingreso, cuando era público y notorio que la empresa estaba tan quemada en el mercado que ni un milagro podría haberla resucitado.
¿Hubo promesas incumplidas por parte de “birlibirloque”? O quizá fallaron sus pasos de magia.
Este sainete recién empieza; no sabemos durante cuánto tiempo estará en cartel.
Birlibirloque, según la IA, vendría del gitano, “birlar” y “birloque”.
En el lenguaje diario se usa la expresión para algo difícil de explicar por medios lógicos y honestos.
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